Joan Lee: la musa del monero

joan-lee-bio-450x600No habría un Stan Lee sin su musa, Joan Lee, la mujer que inspiró y apoyó durante setenta años al creador del Hombre Araña, Hulk, Capitán América, Los Cuatro Fantásticos, X Men y toda la pléyade de héroes. A la edad de 95 años Stan Lee abandona este planeta después de una longeva y creativa vida al lado de una mujer que le dio la tranquilidad y la comodidad necesarias, para poder desarrollar su obra.

Joan murió el año pasado, a la edad de 93 años, aunque se dice que era un par de años mayor. A partir de ese momento surgieron también acusaciones en contra del añoso Lee, quien presuntamente le metía mano a sus cuidadoras: se paseaba sin bata, pedía que le hicieran sexo oral y su conducta de viejo lujurioso le valió la renuncia de su equipo de enfermeras que lo atendía. La ausencia de su musa no justifica que el señor Lee se untase en las mujeres que le cuidaban, pero recordemos también que a muchos hombres ya los hemos perdido y sólo nos queda defendernos y manotear y denunciar.

Joan impulsó la carrera de su esposo desde que se conocieron y como él mismo lo dice, sin ella quizás él estuviera en las calles pidiendo dinero. Aunque suena exagerado, no lo es: muchos artistas han consagrado sus vidas a la pasión creativa y al desarrollo de su talento, gracias a que les acompaña una mujer que les hace el jale completo de la sobrevivencia cotidiana: como Alicia Colombo, la esposa de Quino el creador de Mafalda; como la nana y sirvienta del novelista Marcel Proust, Celeste Albáret, quien le alimentaba y recogía del piso las hojas que él iba escribiendo; como Mercedes Barcha, quien aguantó a Gabriel García Márquez en la pobreza, infidelidad y testereó las necedades del colombiano; como las esposas de Herman Hesse, el autor alemán mal geniudo que sólo utilizó como sirvientas, nanas criadoras de sus hij@s, secretarias y dictáfonos a sus mujeres: Ninon Ausslander, una señora mucho más joven y su última esposa, se dedicó al premio Nobel de literatura los últimos años de éste, y al menos le tocó hacer usufructo de sus ganancias. La primera cónyuge de Hesse terminó en una institución psiquiátrica debido a una infidelidad de éste. El caso más triste y emblemático de la sumisión de las musas o esposas de los creadores es el de Pilar Serrano, la compañera de José Donoso, uno de mis novelistas preferidos. Donoso era un esposo horrible y Serrano su esclava, que dejó al lado sus intereses para que el señor creara sus obras. La hija de ambos Pilar Donoso, escribió en la novela “Correr un tupido velo”, sobre la infelicidad familiar y el asco de persona que era el gran escritor. Después del escándalo de esa revelación, Pilar se suicidó.

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La historia de Joan Lee parece ser un poco más alegre, sin embargo no deja de ser una mujer que dedicó su vida entera a empujar la carrera de su esposo para que él lograra su meta. Ellos se conocieron en Estados Unidos cuando ella ya estaba casada con un señor de quien se divorció, y al día siguiente, casó con Stan Lee el monero. Ya habían tenido un romántico encuentro, en una historia de equívocos, ya que originalmente Stan Lee iba a salir con otra chica. Cuando Joan le abrió la puerta y el monero la vio, se enamoraron de inmediato. Stan usó el viejo truco de “ya te había visto en mis sueños”, “he dibujado antes tu cara”, “ya te conocía de antes”, que se sacan de la manga los artistas.

A partir de ahí la colaboración de Stan Lee y su esposa Joan fue permanente y solidaria, al grado de que ambos tienen una pequeña parte en una de las películas de X Men, e incluso la dama participó en documentales, como actriz de voz de los personajes de su marido, como cuidadora de la obra y apoyadora técnica a través de la creación de Stan Lee, que quizás no existiría sin la generosa presencia de su mujer.

Mujer invisible: elia.martinez.rodarte@gmail.com

Postscriptum:

Felicidades a mis herman@s coahuilenses por la nueva ley que permite el cambio legal de identidad de género. Como siempre, un paso adelante en el país.

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Eco condones, condones sabor a mota: coito ecofriendly

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Siempre es mejor probar, y los condones orgánicos y de sabor cannabis son alternativas orgánicas amigables con el medio ambiente

De una condonería de Barcelona hasta mi hogar acá en el desierto norestense, me han traído unos condones que hace tiempo quería probar debido, a que son amigables con el medio ambiente, son biodegradables y hechos a base de látex orgánico proveniente de árboles crecidos en India y Sri Lanka.

La compañía de preservativos French Letter Condom Company creó una línea de condones de látex de comercio justo, fabricados con látex orgánico que no causan problemas ambientales relacionados con la producción y descomposición de los condones, los cuales tardan mucho en degradarse. Eso aunado a las leyendas urbanas del horror sobre los drenajes tapados con hules, debido a que aún hay tontos que los echan al excusado.

Me encantó conocer esta marca de condones biodegradables, porque se siente exactamente lo mismo que se experimenta con cualquier condón que una vaya a sentir. Sólo que ahora mi conciencia estuvo aliviada, porque supe que esta vez, al tirar el condón anudado en el cesto de la basura, éste depósito de semen iba a morir en la tierra pronto. No iba a matar a ningún ser vivo en los mares ni a apilarse en los millones de toneladas de mierda que generamos. Eso sí: un condón muy resistente y me encantó la presentación de French Letter, muy coqueta y práctica: amo que los condones vengan en sobrecito redondo, así soy de aburrida en la vida, querido público.

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Les daré mi evaluación de ese hule vegano: no está mal el sabor, se puede usar para felaciones, es resistente en el sexo anal, pero necesita mucho lubricante a base de agua y viene en tres variedades: una con textura para la fricción, otra ultradelgada para sentir que no trae nada de hule, y la del anillo para atrasar la eyaculación.

Este condón, como cualquier otro, ofrece un alto grado de efectividad, pero fallará si no se pone bien y se desenrolla correctamente en el tallo / tronco. Además es un condón con responsabilidad social porque de su venta se apoya a los extractores de caucho y se fomenta la protección a la naturaleza.

Estos condones alemanes son elaborados con la misma afanosidad con la que hacen cualquier cosa: con rigor. Pero el nombre que le pusieron, sí se la bañaron: French Letter es la deformación de la frase “french leather” o piel francesa, que es como también se le llama a los condones en Inglaterra. Los ingleses suelen tildar de obsceno y atascado a todo lo fráncés y visceversa, ya que los de Francia llaman al condón “capote anglais”, que es como “capa inglesa”. Como llevan siglos con esa ridícula competencia a ver quién es más guarro o pervertido, cobra relevancia esta marca de condones que continúa la tradición de la condonería vegana, fabricada a base de fibras de plantas y que es un poco más cara, pero sin duda, mejor para el planeta.

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Y para estar a tono con la nueva jurisprudencia nacional sobre el uso de la marihuana, con la oferta de unos condones canábicos, se reveló una de las grandes verdades universales del fornicio: sólo poseen el sabor, no la pachequez. Es como comprarte un condón con sabor a vino tinto, a chocolate o a gummie bear. Poseen un saborizante artificial que aroma el hule y que en un sentido es afrodisiaco, y si eres muy nariz, puede prender.

Los cannadoms, que es uno de los nombres de los condones de cannabis, son populares como accesorios y variación al condón normal. Sólo que éstos, no son veganos en la mayoría de los casos, y no son amigables con el ambiente, aunque también existen las marcas cuyo producto es a base de caucho natural. Es un condón resistente, el sabor hay que detectarlo de preferencia antes del coito (…), y necesita más lubricante.

Otra opción amigable con el medio ambiente, en cierta forma, ash, son los condones a base de piel de cordero. No se me antojan nada y creo que usé alguno en los locos noventa. No son muy útiles porque son muy porosos, aunque son biodegradables.

Mejor usemos los que nos ayudan a cuidar a la madre tierra.

 

Forraje: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

Spoileando House of Cards y a su feminismo light

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La señora presidenta

Esta es una serie que se trata sobre el político gringo más mañoso que han conocido, quien junto con su esposa y cómplice llegan a la presidencia, luego de haber transado, matado, manipulado, extorsionado y destruido a su paso todo lo que coleteara.

“House of cards” (2013) era la serie estrella hace no mucho tiempo y desde el inicio fue controvertida, no sólo porque reflejaba la proverbial atascadencia de la política estadounidense, sino porque Kevin Spacey, el protagonista, hizo un gran personaje como el POTUS Frank Underwood y Robin Wright, la actriz que encarna a Claire Underwood, cobró relevancia al exigir un sueldo equiparable al de su compañero de fórmula.

Luego la escándala. Kevin Spacey, en el epicentro de los escándalos sexuales denunciados por mujeres en Estados Unidos que genera el movimiento #MeToo a nivel mundial, es acusado por un actor menor de edad, quien aseguró que Spacey lo acosó y violentó sexualmente. A partir de ahí se vació el drenaje de sus abusos y fue erradicado del mapa de las estrellas de Hollywood. Fue tal el daño, que una película completa filmada con Spacey fue re-filmada con un actor distinto, para que no apareciera Spacey y que no salara la película. “Todo el dinero” del director Ridley Scott filmó 22 escenas con el actor Christopher Plummer, quien sustituyó a Spacey, y que además recibió una nominación al al Óscar por su actuación como el magnate Paul Getty.

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Tras el mal momento que vivió “House of cards” a causa también de las acusaciones de acoso y abuso de Spacey, y ante la necesidad de seguir con la serie, los productores decidieron darle la presidencia completa a Robin Wright, quien además de ser una actriz muy capaz, es una diosa griega. Entonces estrenaron en la primera semana de noviembre la continuación con la presidenta Claire Underwood al mando.

A partir de este momento si no quieren que les eche a perder la serie, ya no lean. Claire Underwood, la presidenta de Estados Unidos por viudez y porque ella era la vicepresidenta cuando murió misteriosamente su marido, se convierte en una despiadada gobernante que, con la ayuda de nuevos aliados, porque a todos los antiguos los manda matar, instaura un poder cuasi absoluto.

Creo en la buena fe de Beau Williams y los escritores de la serie, por intentar mostrar a una presidenta de los Estados Unidos con rasgos de arrojo y valentía, que distan mucho de ser las cualidades de la presidencia actual. Pero de la audacia femenina y estrategia maquiaveliana de la presidenta Claire Hale Underwood, se desprendieron una gama de emociones extravagantes que luego desquiciaron la idea del personaje.

Cuando la presidenta se ve acorralada por sus colaborador@s, quienes quieren tumbarla del jale, la solución de la señora es recluirse en la Casa Blanca y casi abandonar el gobierno. Finge estar “histérica” o deprimida o angustiada o sufriendo “cosas de la mujer” como se muestra en la serie misma, y ella asume estar alterada para distraer a sus enemigos. La sobriedad y elegancia del personaje desaparecieron cuando pusieron a una personaja debilitada, descompuesta, llorando con el rímel corrido y haciendo rabietas inauditas, no sólo para una presidenta de Estados Unidos, sino para cualquier adult@ con cierto sentido del ridículo.

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He de reconocer que, tras este arrebato mamila de los escritores que emputecieron a una personaja con los lugares comunes de los peores arranques “femeninos”, hubo un momento luminoso. Claire Underwood crea un gabinete presidencial constituido sólo por mujeres. Ver esa escena fue realmente una imagen idílica, utópica y anhelada en cualquier parte del mundo. Aunque no sea real, la verdad sentí bonito.

Pero en donde sí se prolongaron la historia en grados superlativos fue cuando, a escasos meses de la muerte de su presidente amado, la nueva presidenta anuncia que está embarazada. Si esta serie continúa, seguro esa panza es falsa, porque las posibilidades de que una mujer de más de 50 años se embarace, sin haber llevado nunca una gestación a término, con cuatro abortos y sin relaciones sexuales con su esposo ahora muerto, son complicadas. Y se trata sólo de un asunto meramente fisiológico, aunque muchas mujeres se embarazan después de los 50 con asistencia para su fecundación o ninguna, en pocos casos. Y si en verdad está preñada, fue de un portentoso óvulo mezclado con la sema radiactiva de su amasio Tom Yates. A quién mató. Dos veces. Creo que nada más falta que la presidenta gestante para a un extraterrestre, para que la trama se termine de redondear.

Me parece lindo eso sí, que a través de la serie vemos a Claire desde niña, empoderándose y peleando con batillos maltratadores.

La visibilidad del poder y empoderamiento de las mujeres, como sea que se haga, se está revelando.

Héctor Maciel: te extraño ya: elia.martínez.rodarte@gmail.com

Te amaré hasta (en) la muerte…

Blancanieves

Se le subió al muerto

Un médico de Nueva Orleáns que vivió allá por los mil ochocientos (según un programa de relatos de terror…) cuidó amorosamente de una de sus pacientes más bellas y jóvenes, hasta que la morra murió de tuberculosis. Afectadísimo por el deceso de la chica, el facultativo acudió cada día a visitar el mausoleo en donde la habían enterrado, hasta que decidió llevarse el cadáver a su casa. Ahí vistió de novia a lo que quedaba de la muerta y mantuvo relaciones con ella, a través de sus distintos estadios de descomposición. Los huesos de la difunta se separaron, entonces él los unió con alambres y cordeles. Se iban yendo las carnes, pero el médico se daba con lo que había, e incluso adaptó un canal vaginal artificial para, por ahí, poseer a su novia casi en polvo. Imaginen esta hermosa historia de amor a media noche, yo toda embarazada comiendo mi cena de después de ir a acostarme. Casi se me quitó el hambre. Pero la anécdota ilustra una necrofilia extrema, en un grado erótico y filial.

Esta parafilia o conducta sexual comportamental es de las más antiguas de la historia de la humanidad, porque se trata de ese elemental abuso del cuerpo y del poder que se puede llegar a tener sobre un organismo inanimado, sin vida o en el peor de los casos, inconsciente, que es la forma en que muchos violadores aprovechan para cometer una agresión sexual. Lo mismo en una morra drogada o desmayada en la calle, que con el compadre que se privó de borracho en el sillón. Son actos cuasinecrofílicos, muy similar a ese fetiche de echarse a gente dormida, que es uno de esos raros géneros que sí me gustan en el porno y en la vida real. Que se suba el muerto.

La necrofilia, como todas las conductas sexuales comportamentales, posee muchos adept@s en especial en aquellas personas que manejan cuerpos muertos, como el caso de gente relacionada con las funerarias, con el traslado de cadáveres, banda en el anfiteatro. Es el acto de posesión sexual y abuso más fácil de ejecutar, y como necrifílic@s existen, así habrá diversidad en las prácticas. Un@s se excitan con sólo mirar el cadáver, como los enanos de Blanca Nieves. Otr@s quizás se sientan más atraídos por la idea de violar al cuerpo, en un arrebato de necrofilia “romántica”, como el médico de la historia al inicio, o incluso sólo se prenden con los muert@s e incluso los rituales que les rodean. Una forma de necrofilia no romántica, serían los ritos mortuorios en comunidades de Indonesia, quienes acostumbran a convivir con sus familiares momificados por cierto tiempo.

La necrofilia en sí ya es una transgresión, porque aunque tod@s estamos en proceso de lenta descomposición rumbo a la tumba, quienes se tiran a cuerpos muertos ejecutan ese sinsentido de realizar un acto vital, como es un coito por ejemplo, con un difunt@. La stámina del Eros contra la oscuridad y silencio del Thanatos, que se contraponen y a la vez se complementan. Morimos un poco en cada acto sexual, y aunque no es necrofilia porque es algo entre dos seres pulsantes, hay una muerte chiquita.

Aunque los psiquiatras Jonathan Rosman y Phillip Resnick realizaron una taxonomía de necrofilia en una investigación que publicaron en 1989, me parece limitada su aproximación porque los divide en pseudonecrófilos y necrofilia genuina. No hay tal cosa como “pseudo”, ya que con la muerte no hay medios tonos. Y los genuinos son los necrófilos homicidas y violadores de cuerpos por ejemplo, dejando de lado fenomenologías que no investigaron o buscaron como los necrófilos mutiladores que aman sólo pedazos, los necrófilos caníbales, que matan, violan y se comen a su cadáver preferido o los asesinos en serie que abusan de las mujeres que destazan.

Existen casos de necrofilia en extremo, como el derecho de un esposo a tener relaciones sexuales con el cadáver de su esposa, como quiso proclamar un predicador marroquí en un edicto islámico en 2011. Hace un año, un profesor de jurisprudencia islámica de la Universidad del Cairo, aseguró que la muerte no es motivo para que se suspendan las obligaciones conyugales de la mujer.  Ni muertas quieren dejarles en paz sus tafanarios.

 

En vida: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

 

 

 

 

Malleus Maleficarum:

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Las brujas sí existen

Muerta y fulminada por un rayo del cielo oscuro antes de la tormenta, cayó una lechuza gigante, ese día de San Juan a media noche. Según uno de mis tíos Rodarte, que con sus ojos de niño de pueblo  zacatecano  vio morir a la pobre ave achicharrada, se sabía que era una bruja que cada noche se transformaba en lechuza debido a su pacto con el diablo. Se le realizó un trabajo que evitaría que la lechuza / bruja se robara niños, dejara estériles a señoras, secara el pozo de agua, dejara la noche sin luna o asegún. La historia siempre era distinta y los únicos elementos inamovibles eran la lechuza, la bruja y la turba enardecida lista para exterminar a la representante de las fuerzas del maligno.

Por este tipo de historias, que es a su vez producto de mitos ancestrales sobre las brujas, se creó el Cánon Episcopi, en el año 906 después de Cristo. El mundo cristiano occidental no tenía ni mil años, y ya se negaba la existencia de brujas y se planteaba que, lo que gente como mi tío Rodarte veía, eran sólo alucinaciones. Era tan primitivo este código, que en sus prohibiciones todavía condenaba el culto a las diosas paganas que pudieran estar relacionadas con la brujería, como el caso de la deidad romana Diana o las griegas correspondientes, Artemisa y Hécate. Éstas más que temidas por brujas, causaban horror porque eran diosas independientes, sabias, que se negaban a la reproductividad e inclusive al fornicio y andaban siempre muy respondoncitas, tal y como le molesta en los cojones a muchos.

El pensamiento antes del primer milenio cristiano estaba bastante cargadito, porque el imperio romano estaba cayendo y otro mundo aparecía, así que la presencia o visión de brujas, era tal, que era preferible decretar su “no existencia”, y hasta su falsa capacidad de volar, lo cual las validaba como realidad… Pese a la negación de que las brujas andaban de rol por la tierra, la iglesia de esos primeros años sólo aceptó que el diablo tenía la culpa de que existiesen esos espantos.

500 años después, el papa Inocencio VIII aceptó la existencia de las brujas. Promulgó la bula Summis desiderantes affectibus, que echa por tierra el cánon antes mencionado, y gracias a esto Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, dos dominicos alemanes, se convierten en los rockstars de los inquisidores, y quién no va a ser toda una figura combatiente de las brujas con un libro que se llama “Der Hexenhammer”. En 1486 la bula ya andaba circulando, y estos monjecillos decidieron apropiarse del espíritu de este mandato papal, para anunciar que ésta les daba poderes especiales para cazar brujas, tal y como lo escribían en su libro, que en latín posee el pomposo nombre de Malleus Maleficarum, y en español, “El martillo de las brujas”.

El Malleus… fue un libro desaprobado desde un principio, porque era mañoso y convenenciero, incluso las universidades alemanas a las que fue presentado, le negaron su venia. Eso no quitó que fuera un éxito total, superando en popularidad a la biblia, que era el libro de libros en ese entonces.

Los tres capítulos de ese libro de escándala eran controvertidos, porque el primer segmento habla de cómo Dios permitía que las brujas y el diablo realizaran maldades, para que Satán no se empoderara demasiado. La segunda parte hablaba de cómo le daban piso a las brujas y cuáles eran sus artes de maleficio, que las condenaban y que eran jurisprudencia, por así llamarlo, de los autores. Ellos eran sus propias fuentes. La tercera era la que instruía sobre la tortura, detección, confesión y condena de una persona que fuese bruja o brujo. Pero al considerarse como espíritus débiles y sin fe a las mujeres, sensibles a los coqueteos del demonio, la mayoría de las muertas eran morras. El explícito detalle de los actos obscenos de las brujas, fue elemento decisivo para hacer del Malleus Maleficarum, un éxito y un tratado sobre la maldad femenina y su acentuación diabólica. El sexo vende.

Es de un terror inconcebible cómo este tratado mandó a las llamas a cientos de miles de mujeres inocentes, crímenes por los que incluso el papa polaco Karol Wojtila, hubo de pedir perdón.

 

Brujas a volar: elia.martinez.rodarte@gmail.com