El enigma entre las piernas

vulvaPara Nini

La primera vulva que vemos en la vida las mujeres, quizás no sea la propia. Nuestra genitalia femenina es un sitio escondido que observamos hasta que nos da curiosidad y la vemos a través de la única forma factible: con la ayuda de un espejo. Sin éste, necesitaríamos ser demasiado flexibles para poder ver de frente a nuestra amada vulva, y sí tu puedes hacer eso te recomiendo que vayas aplicando al Cirque du soleil.

La vulva no sólo es un sitio escondido por su situación en nuestro cuerpo, sino que la misma sociedad ha enclaustrado al coño. La palabra vulva es poco nombrada, no se hace en voz alta y se le omite muchas veces: desde el reconocimiento médico hasta en la pornografía. La vagina, que es la coital, es la que es más nominada, mientras que su pulposa puerta nada más es la que ostenta los pelos. Y muy importante saber: cuando alguien te diga que quiere ver tu vagina, es una persona que va a tener que asomarse a tus dentros. Llegar a profundis. La gente chafa ignora que la vulva es la entrada de la vagina, y trata al conjunto de órganos sexuales pélvicos internos y externos de la misma forma.

Lo que me ha sorprendido más a través del conocimiento de la vulva propia, ajena y la historia y evolución de su concepto, es la importancia que reviste su secrecía, porque cuando se revela, es para amenazar, asustar, maldecir y no sólo para incitar al fornicio y para mostrar la puerta del universo. Es una hermosa metáfora de un hoyo negro.

Pese a su carácter recóndito, la vulva cuando visible es un estandarte de poder y de pasiones. Nadie se mete con la vulva de mamá en el mundo.

En Camerún existe una jurisprudencia de 1956 en la cual se menciona que es ilegal insultar “las partes bajas de las mujeres”. En muchas culturas africanas a los batos se les pone en orden enseñándoles la vulva, como un signo de rebelión, pero a la vez de orgullo femenino. En mi interpretación sería algo como decirle que salió de un coño y que deje de molestar. En sí, el acto de mostrar la genitalia es para avergonzar a un hombre que ha insultado a una mujer.

(Me imagino una insultando con la vulva en pleno, acá en México: seguro acabas muerta, violada, sin celular y con la cara tasajeada con la palabra puta…)

En algunos pueblos romaníes los hombres se convierten en muertos sociales cuando les han enseñado una vulva como señal de reto. Las vulvas sanadoras, pacificadoras, alentadoras, quitadoras de maldiciones y males de ojo, como símbolo de poder y de temor, han sido veneradas y representadas desde que nació la humanidad y ésta pudo expresarse. Las vulvas paleolíticas y de todas las eras primigenias, son omnipresentes y fueron representadas en su extensa variedad, porque eso sí, no existe una igual a otra y poseen fisonomía única.

Aunque eran visibles desde tiempos antiguos, reconocidas en sus formas y en su importancia por su vínculo con la fertilidad y el erotismo, las mujeres nos asomamos a la vulva, a veces muy tarde, y con resultados varios al presenciarla en pleno. Algunas se enamoran de su vulva, otras no comprenden su configuración, también resulta de difícil acceso para observar para las que poseen una mata grande de pelo y cada una comienza una relación especial con ella a su tiempo. El lugar común o prejuicio sobre cómo debe verse la vulva, los labios e incluso el clítoris, es la mala influencia de la pornografía. Las vulvas del porno son otra historia, a veces dolorosa y siempre incómoda, porque el mantenimiento a esa zona es parte del jale de las personas que muestran su genitalia y es su instrumento de trabajo. Es increíble la gama de apariencias que presenta, los labios cómo se acomodan, cómo son unos más grandes que otros, cómo son los pliegues y rugosidades: cada vulva es particular.

En el libro de “La historia de la vagina” de Catherine Blackledge menciona la historia de una mujer africana, Saartjie Baartman, quien llegó a Europa a los 20 años en 1810 y murió cinco años después tras ser exhibida como atracción de circo la cualidad de poseer unos largos labios menores estirados. Su vulva era el espectáculo. Al morir fue disecada la llamada Venus Hotentote. El hombre que la disecó dedicó páginas enteras a la genitalia de la africana. Un párrafo a su cerebro.  Tras mucho trasijar, Francia devolvió los restos de esta mujer que estaba exhibida en el Musée de l´Homme (Museo del hombre)…

Vulva poder: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

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El nuevo Sansón…

momo

Jason Momoa, el actor que hizo en cine la versión heterosexual (…) de Aquamán, se ha quitado la barba que portaba desde hace siete años y aquello en internet se incendió, en la semana de los incendios célebres. El asunto es una nimiedad para cualquier persona, pero aquí estamos hablando de ello, como lo hicieron también muchos medios en internet.

La barba es un símbolo de virilidad y de atractivo, no exclusivo de los hombres heterosexuales machoalfescos, sino también de mucha banda gay, como la tribu de los osos. De hecho la barba tupida va y vuelve, como muchas veces lo ha hecho a lo largo de la historia de la humanidad.

El asunto de la rasurada de Aquamán no sólo pone en evidencia la sobrevaloración de un montón de pelos en la cara, sino que, ash, el bato sin barba es como Sansón. No hay poder. No me gusta tanto ya. Es como cuando trasquilas a una oveja y piensas: pónganle de nuevo la lana porque se ve rara. (Pero respeto mucho la devoción que han demostrado las seguidoras de Momoa, por ejemplo en mi página de Facebook, con comentarios de apoyo a de que con barba y sin barba como sea le daban. Me parece que tienen razón y entiendo también perfecto sus razones. Quien me conozca sabe que mi ganado ha sido estrambótico, entonces…)

Sin embargo la razón de esta depilación fue para una causa noble y justa a favor de la conciencia ambiental y el combate a la presencia de plásticos en los océanos del mundo. El actor grabó un video en el cual se rasura con una maquinilla eléctrica mientras va narrando un mensaje con harta conciencia ecológica, que nadie pela por estar viendo la cara del bato que se devela. Tras la afeitada ahora parece el papá del personaje que el mismo actor hizo en “Baywatch”, en donde aparecía, obviamente opacado, por las morras buenotas que aparecían corriendo en la playa con los senos en bámbola.

Creo que a mí me gustaron las barbas por un breve tiempo, pero después fueron desapareciendo de mi vida los hombres con pelos en la cara, e incluso los demasiado peludos, que por supuesto poseen también su encanto machín. La barba que más me impactó fue cuando mi novio reincidente desde hace 17 años, se me apersona con una mata de pelos café rojiza, muy trasijadita, y con el cuerpo en una delgadez extrema. Su papá, mi guapo suegro, acababa de morir y recién lo habían esparcido en un paraje del bosque Santa Pau gironés a donde el señor había tenido las primeras relaciones sexuales con mi suegra. Allá fue a yacer…otra vez. Aquél parecía que había dejado una isla desierta o una clínica de rehabilitación, pero me dio el regalo de los cuerpos delgados que son en extremo deliciosos. No soy de ruñir huesitos en la comida, pero sí en el camastro. Su barba me parecía un recordatorio de que el bato se la había pasado muy mal en su duelo y siempre le pedía que se la quitara, aunque la trajese limpísima y acicalada. Dejé de insistir en ello cuando me dijo que le gustaba más su barba después de ejecutar un cunnilingus, porque traía mi aroma todo el día con él. Por supuesto fue la cosa más perturbadoramente romántica que me había dicho desde que se enamoró de mí cuando yo pesaba 20 kilos de más. Luego le rasuré la barba con una navaja de afeitar de su papá . Aprendí a afeitar en youtube y hasta compré el jabón de barra para hacer la espumita. Con la navaja de rasurar de su Vater muerto, le quité los pelos y le hice dos cortadas. Creo que ese día nos quedó claro, que su dolor ya se había transformado en una amorosa memoria sobre el padre.

La remoción de aquella barba también tenía una causa noble como la de Jason Momoa, quien es un tipo común sin barba. Pero eso sí, mis reyes santos: nos dimos cuenta que, a diferencia del 99 por ciento de quienes traen barba tupida y van a cada rato a la barbería hipster de la esquina, el actor no tiene una papada que pretende tapar con la mata de pelos: eso sí hay que reconocerle.

Nos vemos en las redes sociales y en mi página www.ivaginaria.wordpress.com y si estás en Monterrey, Saltillo, Jalapa y CDMX, no olvides que a partir de mayo impartiré un taller de literatura erótica al que les invito para que desmecaten su sensorialidad en el fornicio de las letras. Es para escribir, no para forniciar en vivo, pero estoy segura que las lecturas les darán buenas ideas sobre la importancia de narrar la aventura del sexo y el erotismo.

Me ayudó en la rasurada preparto:elia.martinez.rodarte@gmail.com

Enrojeciendo la caperuza

asopasa.jpg¿Cuántas parafilias encontramos en el cuento original de la caperucita roja y su fiel patiño, el lobo feroz? De entrada zoofilia, gerontofilia, pedofilia y pederastia, travestismo bestial, quizás un poco de furry. y al menos en la versión del cuento de Charles Perrault de fines del siglo 17, también canibalismo y necrofilia, porque Lobo y Caperuza, en un acto de verdadero aquelarre, se traman unos trozos de Abuela que ya había sido destazada y desmembrada.

Contra la edulcificada versión moderna, la verdad es que prefiero la leyenda en crudo de los bosques de Europa, en la cual había sangre y horror, muerte y pecados innombrables; esos cuentos y leyendas antiguos, que son escenario y protagonistas de las historias que enmierdeció Walt Disney, eran anuncios preventivos para los más vulnerables.

No te andes por la noche a oscuras porque te acechan los peligrosos animales salvajes; cuidado porque ahí rondan los rateros y viejos lujuriosos que llenan los rincones oscuros de toda la historia de la humanidad y en ciertos casos y leyendas: se te puede aparecer: y aquí agregue al mostro o aparecido de su preferencia. Este espíritu de crudeza viene de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, compiladores escrupulosos de las leyendas antiguas de Europa, quienes en sus versiones sobre las historias, no escatimaron en detalles morbosos. Argumentaban que eran versiones para adultos, pero se usaban siempre como consejas, en algunos casos con moraleja.

La historia parecía tan cruda, que en una versión suavizada le metieron al leñador en el año de 1800 por Ludwig Tieck, para que éste salvara a la inútil y mensa de Caperuza, quien no sólo le cree a un lobo que habla, sino que además tuvo sexo con él, sin contar de que engulló a Abuela junto con el controvertido cánido.

Desde su versión original en la tradición oral, hasta el tratamiento de los cuentistas y antologadores, Caperuza se convirtió en víctima vulnerable, pero su leyenda y arquetipo ha traspasado los clichés: ahora igual vemos a Caperuza en los video juegos rifándola machín, en películas porno dándole un mamadón al lobo feroz o en series de televisión, en especial en estos últimos años, en los cuales las personajas de los cuentos son heroínas empoderadas.

La historia de Caperucita Roja cobra fama en estos días ya que una escuela en Barcelona eliminó todos los libros con dicho cuento. Es decir, se quedó con pocos ejemplares, con tal de no exponer a las tiernas mentes de sus criaturas a la trama sexista y violenta de Caperucita Roja. Debido a que hay historias del imaginario universal que encierran a las mujeres en roles como la madre sufrida, o la víctima sumisa, o la princesa que perdió su zapato o como la flojonaza de la bella durmiente que es un trozo de carne si nadie la besa y la activa…por ello es necesario ocultar esa realidad.

Los papeles de las mujeres en los cuentos pueden ser sexistas y alambicados, obsoletos y mamilas, de roles predeterminados y pasados de moda: eso también lo deben aprender los niños y niñas. Deben saber que todas las personas poseen los mismas derechos y obligaciones, y que en otros tiempos, existió una desigualdad e inequidad que provocaba que las mujeres y niñas vivieran sometidas, victimizadas, violadas o violentadas, infantilizadas o en el eterno papel de la mensa de la película y de muchos cuentos y leyendas. Cuando no eran la puta, la bruja o la culera, en todo caso.

No podemos blindar a cada momento las neuronas de nuestras criaturas. No debemos acolchonarles la existencia con situaciones edulcoradas que los conviertan en inútiles. No es justo esconderles la realidad y es preciso, explicarla y debatirla: la historia se debe conocer, comprender y en sus errores, remontarla y cambiar.

Y eso que, la versión de Caperucita Roja de todas las escuelas del universo, es la tierna, en donde triunfa el bien, y no en la que Caperuza incendia su ropa antes de entrar al jaripeo con Lobo, quien aprovechó toda la carne que encontró a su paso, para la gula y para la lujuria. Me gusta su estilo.

Nos vemos en las redes sociales en @Ivaginaria en Twitter, Facebook, Instagram y en http://www.ivaginaria.com.mx

Cuentos rojos: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

Whatssap: el cencerro del mal

Soy una falsaria de lo peor: ya activé el wassap: es el 8112809634 y ahí ´pueden pedir informes sobre mi taller de letras de Eros, sobre escritura, sensorialidad y erotismo. MTY-Mayo, Jalapa 23 Mayo, Saltillo todo junio.

Ivaginaria

wa

Yo no uso Whatsapp, lo cual me ha convertido una mujer muchísimo más libre y relajada, y eso que nunca fui fan de esta aplicación del celular porque me molesta mucho que me anden olisqueando el tafanario. Pero no usarlo te orilla a una forma ridícula de muerte social, pero como mañana cumplo años, esa situación me vale unas 20 hectáreas de berenjena.

Una de las principales razones por las que no uso esa aplicación ya más es porque expone a las personas a un exhaustivo control de las otras y a estados de paranoia, sospechosismo, celos, especulaciones. No es una exageración: el simple hecho de no responder ya es una respuesta; si dejan el mensaje como visto, es una respuesta también. La gente ha perdido otro territorio de su privacidad e intimidad, porque cualquier cosa que hagan o no, podría generar en otr@s inseguridad o desconfianza. Y no hablo…

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Murió una gran cabrona: la reina del albur

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Lourdes Ruiz, la reina del albur, ha muerto y ha dejado una responsabilidad muy grande para el resto de las mujeres del país, porque ella abrió el camino en un ámbito no sólo masculino, sino absolutamente fálico.

No esperan que esta columna sea una lista de albures para honrar la memoria de la señora Ruiz: no imitaré la chafencia de las redes sociales en donde, a partir del conocimiento de la noticia de su muerte, toda la gente empezó a replicar la información con sus alburcitos baratos de dos pesos. Llegar a un nivel alburesco como el de Ruiz, es un reto de agudeza mental, conocimiento del lenguaje y por desgracia, una apropiación de lo más homoerótico de la cultura mexicana, aunque crean que es algo bien machín. Un juego lingüístico y semántico que implica la frágil machoalfez de cualquier hombre.

Si intentáramos resumir de lo que se trata un albur, Lourdes Ruiz lo lograba con eficiencia porque en su defensa alburesca era sensible, directa y aguda. La conocí casi cuando empecé a escribir Ivaginaria y volvimos a coincidir luego cuando presentó su libro “Cuando te veo palpito”, que es una guía para alburear, pero dirigida a tod@s. Ignorando el sexismo con el cual el albur se ha manejado desde siempre, Lourdes elevó nuestro español mexicano a otro plano lingüístico y de usos y costumbres.

Lourdes tuvo la fortuna de florecer en Tepito y eso la dotó de los súper poderes que ostentó siendo una figura controvertida que salió a la palestra en 1997, cuando fue la primera mujer ganadora en un torneo de albures de la CDMX. El desplome y castración simbólica que recibió el albur, tomó asimismo nuevas fuerzas al abrirse a un público que también quería ser alburero y empinar al otr@ con la prestidigitación de la palabra.

Pese a que nunca se disculparán por habernos cogido parad@s en la conquista y colonia, tenemos mucho que agradecer al país de los españoles por habernos dado la lengua más hermosa del mundo, con la cual creamos el universo que queremos. En el caso de Lourdes Ruiz, ella asumió pronto el papel que le correspondía como una experta del albur, aprendido, practicado y compartido desde la mata misma, como lo son los territorios de Tepito, así como algunos parajes de la CDMX, que para el resto del país son planetas ignotos: hemos de reconocer, aunque les arda el orto al resto de la nación, que al menos en la capital del país es en donde se alburea. Es decir, la denominación de origen del albur, por más que se haya diversificado, corresponde al alma chilanga y eso es irrebatible.

A diferencia de otros personajes del mundo del albur, el caso Ruiz es especial porque fue apreciada por los intelectuales amantes de la lengua mexicana en español, y eso ayudó a que el reinado de la señora se mantuviera y prolongara. Es un enorme logro lo que significa que una mujer pueda alburear, salir victoriosa, y encima ganar el reconocimiento masculino, que es algo con lo que debemos de pelear (y vencer) a diario.

Y para que no se me arranquen en tercera los ofendidos por el feminismo, el albur de ninguna forma significa un ataque machista o misógino: es sólo una afirmación semántica y lingüística del privilegio patriarcal, que como todos los privilegios, alguna vez deben de caer. Con el ejemplo de Lourdes Ruiz lo tenemos claro, y también el hecho de que el albur jamás socavará a una mujer, sino que más bien es un demérito del ser masculino, en una carrera ansiosa de echarse al otro, de ganarle, de empinarlo, de dejársela ir…el albur es un acto de equilibrio lingüístico, un ajedrez mental, siempre decía eso Lourdes Ruiz. Y también es el artificio de nuestra lengua a donde el español mexicano va a guardarse y a diferenciarse de los otros, del de España, y de cualquier país en el mundo en donde se hable nuestro idioma.

A la muerte de una cabrona mayor, como ella misma se llamaba, (que no es necesario porque la palabra está ya muy subvaluada)  hay que rememorar lo importante: Lourdes Ruiz nos demostró que no es necesario tener un falo para ganar en un territorio de hombres.

El mandil: elia.martinez.rodarte@gmail.com