rascarse la entrepierna y remedios a esa fea maña

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Comezón de verano

Cualquier comezón o molestia en los genitales, ingles y zona anal y perianal debe llamar nuestra atención siempre, además de clavarnos en el proverbial rasquito que malamente aplicamos para calmarnos y que por desgracia se siente bien sabroso: si no miren a los señores en la calle cuando se despegan los cojones o se rascan. Sus caritas son de estar en la gloria…

La salud sexual y de la sexualidad y la revisión de nuestro cuerpo son fundamentales: es decir, debemos de observar continuamente las manifestaciones de nuestro organismo desde el momento en que tenemos actividad sexual. Estamos interactuando con cuerpos y fluidos, ¿a poco creen que no pasa nada?

L@s morr@s pueden estar preparados orgánicamente para la actividad sexual y ganosos incluso, pero si no poseen una conciencia clara de que van a ingresar a una nueva dimensión de cuidado y responsabilidad de sí mismos, ayudaría a que no se aventaran a lo tonto a la alberca del fornicio.

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Una revisión normal para los varones es la de los testículos, a ver si están sanos y no tienen bolitas o protuberancias que antes no estaban. Igualmente con los senos: las mujeres debemos de palparlos alrededor, en los costados y los pezones, mínimo cada quince días, así como espejear la genitalia por si hay heridas o verrugas. El señor, si empieza a mear telegrafiado, hay que ver qué opina el urólogo. Muchas veces la zona anal y perianal queda olvidada. Si no le da el sol, pues no le pasa nada, han de estar pensando, pero es un sitio delicado que por lo menos requiere una revisión periódica.

La candidiasis es la más común de las comezones e infecciones en zonas húmedas en donde hay pliegues de piel o dobleces. Las ingles son el sitio perfecto para albergar los hongos en la piel, por ejemplo, así como las axilas, debajo de los senos, de las nalgas o cualquier zona en donde haya una lonja, nunca mejor dicho.

Esta es una de las infecciones más comunes para el área de la genitalia femenina asimismo y alrededor de los testículos y zona perianal.

En donde sea que aparezcan síntomas de enrojecimiento, comezón y quizás algunos granitos como espinillas pequeñas y rojas, es una zona de infección que debe ser tratada para que desaparezca pronto, como suele suceder.

Estamos en los tiempos más veleidosos del inicio de verano y la acumulación de humedad en nuestra pudenda es normal, por el sudor, porque la gente se ducha y no se seca bien, y por prendas de ropa que aprisionan nuestros genitales o bien, son de textiles que no permiten que se oree el coño, los cojones, el culo, y en sí, toda nuestra intimidad queda presa de una humedad no chida.

picaEsa misma humectación más la que nos repegan otres, nos dan como resultado caldos de cultivo de microbios y hongos que compartimos, y realmente, ¿qué necesidad? Extremen cuidado al secarse los genitales y la zona anal cuando se bañen, y procuren el aireamiento en casa de su cuerpo. Déjenlo respirar.

Sí es conveniente que acudan al dermatólogo a que les cheque la infección, y probablemente les diga que es una infección de la piel, u hongos en la piel, o infección micótica o candidiasis cutánea. Así que les extienda la receta y les recomiende cuidados.

Cualquier cosa que yo diga para paliar la comezón sólo aumenta la mañosidad de la gente para esperarse y no tratar su infección, entonces sólo puedo hablar de prevención, uso de talcos, buena higiene, que oreen el culito y los cojones de vez en cuando, que le dé tantito aire a la vulva también, y muy importante: conserven el pelo púbico cortado.

La rasurada con rastrillo es una fuente de infecciones y de maltrato de la piel muy severo, entonces quizás sólo con un corte que mantenga a raya la selva y la humedad, es lo que se necesita para mantener seco el paquete.

Si hay rozaduras en la zona anal por la fricción y la acumulación de sudor, tomen un baño tibio de asiento con una cucharada de bicarbonato y luego dejen secar el tafanario. Es excelente para los bebés también.

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Refresco de cola: elia.martinez.rodarte@gmail.com

diario de la ñoñez: Jane Austen, sal de mi cuerpo…

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Jane Austen en una caricatura

Escritora de recámara

Si alguien nos ha enseñado lo que es el pesado trabajo de ser mujeres, es la escritora Jane Austen, a quien hoy recordamos en el 200 aniversario de su muerte. Les invito a leerla, para que se den cuenta que las morras y el alma humana en sí, no son muy distintas de la sociedad conservadora y machista que a ella le tocó.

La primera vez que leí su novela “Sensatez y sentimientos”, acabé enojada, en especial porque todas las personajas debían controlar su conducta, ya que, si desbarraban, se les arruinaba la vida para siempre. Las mujeres de esa historia, las hermanas Dashwood, estaban condenadas a casarse bien o si no, a morir a como una carga para su familia.

Su obra estaba llena de primas pobres, con pretendientes de dudosa fortuna y de dilemas de cómo las mujeres deben de conseguir un buen marido, si no se quedaban como un mueble al cual seguir dándole mantenimiento.

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“Elinor Dashwood”, Emma Thompson en “Sensatez y sentimientos” y “Caroline Bingley” de “Orgullo y prejuicio”, por Kelly Railey.

Estas situaciones prevalecían en los libros de Jane Austen, quien nunca se casó y murió sola, siendo una escritora prolífica y productiva, yo creo que por eso: no tenía bato que andar testereando ni que le quitara el tiempo en necedades.

En los tiempos de la Inglaterra más conservadora que le tocó a Austen, las damas de más o menos buena familia y chance de encontrar algo decente, debían talonear desde chiquillas la posibilidad de un marido que les diera peso social, las mantuviera bien o que no les quitara, al menos.

En cada una de las novelas se muestra a esas pobres mujeres, casi sin posibilidades de hacer otra cosa que no fuese el matrimonio y la crianza. Austen fue una de esas mujeres locuaces que recibió instrucción y educación especializada por parte su padre, un pastor culto que a su vez, se encargaba de la tutoría intelectual de otr@s jóvenes.

Yo pensaba, ¿por qué nos les dan chanza a las mujeres de que se avienten al amor y sean ellas la que propongan la transa?, ¿cuándo alguna de las heroínas de Austen va a poder triunfar cuando ella realmente quiera? Austen no era ninguna morra quejona que anduviera lloriqueando porque ella y sus contemporáneas estaban hasta el culo en la sociedad más aburrida y estricta de occidente.

Con comentarios muy finos, sarcásticos hasta cierto punto, ella mostraba cómo las morras de su tiempo se entrenaban en oficios mamilas que no servían para nada, en ocupaciones muy snobs que no eran relevantes, y sólo aprendían trucos como monos de circo para adquirir cualidades vendibles para ser una buena esposa. Como un perro con pedigrí.

En novelas como “Mansfield Park”, “Sensatez y sentimientos”, “Orgullo y prejuicio”, “Emma”, cada una de las protagonistas debe de ganar su lugar en el mundo y en casos tremendos, antepone su felicidad, por el debe ser.

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Darcy y Bennet

La misma vida de Jane Austen, en una sociedad en donde las mujeres dependían totalmente de los hombres, fue azarosa, porque siendo soltera, tuvo que vivir de arrimada con uno de sus hermanos, quienes por fortuna confiaban en su talento y le ayudaban a publicar sus libros, en especial en un mundo editorial en donde no se veía nada bien que una mujer escribiera. Tampoco que opinara o que tuviera pensamientos lúcidos.

Pero Jane, era una mujer instruida y analítica, que sabía que las mujeres necesitaban leer, educarse y prepararse para no depender de nadie. Es uno de los pilares del feminismo moderno y seguramente ella no lo supo, pero tuvo una noción de un mundo mejor para nosotras.

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Escena de “Sensatez y sentimientos”

Murió a la tiernísima edad de 41 años. Quién sabe en qué estado sexual, porque también era un asunto peligroso andar forniciando, ya que la mercancía se les mosqueaba y la aburrida sociedad inglesa sólo quería virtud en las muchachas casaderas. Jane Austen falleció de una extraña enfermedad y sin novios o amasios importantes.

Sin haber amado con consistencia, Jane Austen nos revela la parte blanda del amor romántico, en personajes femeninos que se la pelan por cazar a quien verdaderamente aman, un marido factible, que de preferencia no sea un mantenido o sin linaje. Las mujeres tenían demasiado trabajo y en la obra de Austen, observamos y admiramos en una maravillosa prosa, todo ese sufrir.

 

No más drama: elia.martinez.rodarte@gmail.com

El brazo duro de la ley…

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El piropo a un hombre no es acoso

Los piropos que las mujeres emiten hacia los hombres no son iguales a los que ellos nos tiran. Ni aunque sea un montón de lobas encimosas sobres de un chavito virgíneo, el significado y la carga de violencia de un tipo de piropo respecto al otro, es distinto.

Un policía de una corporación mexa, presuntamente, porque ya saben que en internet hay cada falsedad, publicó una foto en la cual y según la opinión de muchas, se ve guapísimo, mamey, sabroso y untable. Para mí, más bien, parece de esos batos bien producidos que en cualquier momento se van a arrancar los pantalones y van a quedar en una perturbadora tanga plateada. Es decir, parece stripper.

Las reacciones a la foto del policía fueron demasiado divertidas: hubo comentarios de diversos grados de obscenidad que sonaban a urgencia, porque en cada uno se presentaba una alternativa a violar al policía sabroso.

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Suena horrible la palabra violación en cualquier ámbito, pero éstas santas mujeres, sólo están replicando siglos y siglos de batos vociferándo frente a las nalgas y los senos de las morras. Es como cuando los chavitos empiezan a tener desplantes machines que los empoderan: es igual con las brujeres. Creen que por chulearle el culo a un señor, o por gritarle de que tiene buen trozo, o por acosarlo solicitándole que le dé para llevar, adquieren un poder con el que no nacieron: el que le adjudicamos al hombre.

Consideramos que por imitación o dominación adquiriremos un poder que no necesitamos: ¿para qué chuleamos al viejo con piropos si va a aflojar bajo cualesquiera que sean las circunstancias? No sé si es mi imaginación o la contaminación que ha hecho sus estragos, pero casi ningún hombre se niega al vaso de agua de alguien que se le ofrece.

Entonces los varones al ser piropeados, algunos de ellos, creen que reciben algo merecido y el resto, se saca de onda porque no se cree suficientemente guapo como para que alguien le grite que qué buenas nalgas. No recuerdo haber piropeado a ningún hombre, quizás a algún stripper ya estando yo en ebrio completo, pero tampoco. Esa sería una circunstancia justa para echarle flores a un tipo, e incluso en algunos surte efecto motivador y quizás hasta se empinen más. Otro escenario para un piropo hacia un bato es el de la lucha libre, en donde por supuesto, nos goloseamos de los ídolos del pancracio. (Gracias diositas por permitirme escribir “del pancracio…”, me encantan las luchas).

Pero temo decir querido público, que en ninguno de los casos mencionados se asume como acoso o violencia el piropeo, porque es parte incluso de los usos y costumbres de esas actividades, como lo es en el table dance cuando se desbocan los morros calentureados.

Tampoco con el policía, a quien lo menos que le dijeron fue “al pan pan y al vino vino y mi culo a tu pepino”. Eran mujeres actuando machines, pero debo reconocer que la originalidad en los piropos fue lo que al final se robó la atención.

De giros calenturientos, urgidos, de “vamos a hacer el 69”, “…el 71” y hasta el “42: yo en cuatro y tú en dos…”, los presuntos piropos al policía abrieron otro debate sobre el acoso y la violencia.

La violencia de género es la que nos indica porque no son los mismos piropos: un hombre al piropear a una mujer en la calle, la intimida y la asusta, situación que no sucede cuando una mujer piropea a un hombre. Las mujeres piropean por imitación, como un primate que aprende las mismas mañas de sus pares humanos, y los hombres piropean por territorialidad y porque creen que deben mear alrededor de todas las que puedan, y con las que no pueden.

Ash, me reí demasiado de los comentarios y evidencia la buena salud del albur y lo acomodaticio que es para las necesidades femeninas, con aquellas señoras intentando “enmelchocharle la peluda” y con ganas de ser caguamas para “que me empines todo el día”. Suena mucho a justificar las obscenidades de las miembras de mi especie, pero un poco de sabroseo al culo de un señor vestido de uniforme, nunca afectó a nadie.

 

Firmes: elia.martinez.rodarte@gmail.com

Lactofilia, complejo de Edipo, incesto y luna de miel

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La leche de mamá

…la feliz pareja se casó como era lo esperado y se fue de viaje a un crucero, como dicta la tradición de las bodas bien de la gente súper bien. Las relaciones sexuales eran un hábito entre ellos, pero ahora casados, pues estaban bendecidas por la sociedad.

Cada noche después de que el feliz novio cumplía con el ayuntamiento conyugal en la luna de miel, salía a dar un paseo de recuperación de fuerzas. Después del coito el flamante marido desaparecía por un rato, hasta que la esposa, como dicta la antigua tradición, decidió seguirlo.

Lo vio internarse en el pasillo de los camarotes. Entró a uno de ellos. La esposa se posó frente a la puerta que su marido cruzó y a la cual no le dejó puesto el seguro. Ella estaba indecisa de entrar, tocar o gritar. Después de pensarlo unos minutos, entró.

Y ustedes mal pensados, que han de estar creyendo que el marido estaba empinado en plena sodomía con otro señor, o que estaba con una drag queen caracterizándose para un show o que estaba con una trabajadora sexual espectacular siendo azotado con látigos, pues no…

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El flamante esposo fue sorprendido por su mujercita oficial cuando era amamantado por su madre, quien también iba en el crucero de la luna de miel, pero de incógnito. Nadie sabía que la suegra andaba en el mismo barco, sólo el hijito de su mamuchis, quien llevó a la señora para que no le faltase su proteína, para después de sus coitos.

Lo maravilloso de mi jale, querido público, es que jamás una termina de sorprenderse ni debe dejar de hacerlo. El complejo de Edipo, no sólo es otra de las jaladas que la cocaína le inspiró a Sigmund Freud, sino un atavismo humano natural en ciertas etapas de su desarrollo, pero que en ciertos casos se convierte luego en una patología y en un comportamiento catalogado como desviación.

Como era de esperarse, la pareja se divorció, y me enteré de eso hace dos días en un almuerzo. Cuando me preguntaron ¿tú qué opinas?, solo alcancé a explicar el Complejo de Edipo, como conducta humana de amor y apego hacia la madre, un enamoramiento o limerencia, que es incluso habitual en los bebitos. Muchos no sueltan a la mamá, y rechazan al papá, porque consideran a su madre como una posesión y el único reducto de seguridad que conocen hasta ese momento de su corta vida. Pero ser un lagartón de más de treinta años y no estar destetado, sin duda revela muchas omisiones, carencias, inseguridades, atavismos y taras que deben ser tratadas por un especialista. A menos que su próxima esposa quiera incluir en la fórmula de su actividad sexual a la mamá, porque es evidente que este hombre relaciona su idea de actividad sexual, con la placidez de ser amamantado.

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A diferencia de estos amantes de mamá, Edipo ha sido vilipendiado a través de la historia, porque al menos éste no sabía que Yocasta, su esposa, era su mamá. En la tragedia de Sófocles, Edipo mata a su padre, sin saber que lo es, se casa con su madre, ignorando el parentesco, y cuando se devela todo, ocurre la fatalidad: Yocasta se suicida, Edipo se saca los ojos (no quería ver lo que había hecho…) y marcha al destierro.

Estos del Complejo de Edipo de Freud, son batos que sí han desarrollado un amor tóxico y un apego enfermizo por la seguridad de lo materno. El recién casado de la historia estaba mamando y dando topes, y dependía de su parafilia,  la lactofilia. Que es una forma de excitación común…en la actividad sexual no incestuosa.

Los pechos femeninos, que son la primera relación seria de la boca del ser humano con el mundo, son fuente de erotizamiento para muches. Para quien da la leche porque está amamantando, o para quienes gustan de la leche de quienes están lactando. Muchas mujeres cuando dimos pecho les bañamos la cara a nuestros compañeros con la leche materna. Es una experiencia rara y emocionante.

La leche materna como fuente de excitación y como puente hacia una relación incestuosa, es un caso con otras apreciaciones.

Nos vemos en las redes sociales y en www.ivaginaria.wordpress.com

 

Mamando: elia.martinez.rodarte@gmail.com

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Estaba pensando que quizás me paso de esnobish al plantear a un yo lírico desquiciado como el autor o voz narrativa de las columnas. En eso iba pensando cuando salí de la clase ayer por la tarde. Al salir de Colegio Civil. Sin embargo, es verdad. Al ejercer un yo lírico como el autor de la columna, se está creando verdaderamente un texto de columna auténtico y con una voz personal y cercana. Además el yo lírico es el mero malvavisco.

La columna es un género personal y eso es su condena o su mérito. La verdad es que en el rebusque de columnas para compartir, sin citar a nadie porque ya rebasé mi cuota de personas con las que me debo controversiar este mes, he encontrado textos que olvidé a los dos segundos de haberlo leído, con todo y la aplicación que pongo en querer querer.

Los autores de columnas de autor, que sólo atraviesan su nombre a un texto que saben que será vendible, son horribles. Son como los muñecos de un museo de cera, cuando personifican a alguien: muestran de cualquier personaje la más fea de las caras, cuerpos y expresiones que llegarían a tener. En este caso los presuntos personajes famosos que escriben una columna de autor, porque a menos que tengan unos buenos negros literarios (como se les llama en la fauna periodística a los tamemes de los columnistas), serán buenos o legibles.

De lo contrario se convierten en una carga para esos santos varones y santas mujeres, los editores que talonean con sus colaboradores. El trabajo del editor de un periódico, siempre me ha parecido de santidad y paciencia.

He encontrado otros textos que me han gustado, No siento nada especial tampoco. Los ejemplos que escogí, me parecieron los mejores y sobre todo, más justos y equitativos, Pero eso es para mi clase de mañana.