Chavorrucos feministas

Introito

La verdad pensé mucho para usar la palabra chavorruco en la columna. Jamás había escrito esa palabra ni siquiera la uso en mi lenguaje cotidiano, así como godínez (me encantaba además como la gente godínez se asume no godínez…horror), no uso palabras que me parezcan horrísonas como solterona, señorita, ruco o ruca, meco o meca, en general las etiquetas virales me parecen muy manoseadas y son vocablos que, obvio, la gente usa para no pensar. Ahí está…no le eché suficiente galleta al título, y no quedó mamalón como le gusta a mamá…Va la del viernes.

chavorruco

Si escucho una vez más la frase: “yo soy muy feminista porque imagínate, vivo con dos hijas adolescentes y mi esposa…”… no pararé  hacer caritas.

Estas semanas desde que vino de visita un exnovio mío de los locos noventas, me encontrado a muchos compañeros musicales de esas generaciones, unos usados y otros no. Algun@s de ellos, por supuesto, ahora son señores regenerados que usan pantalones playeros, camisetas de “La guerra de las galaxias”, muchos sombreritos para tapar las calvas, y bueno, se visten igual que hace 20 años pero las tallas son ahora más grandes.

La mayoría de ellos está en la primera esposa, todavía, aquella pobre que les cargaba la guitarra desde entonces. Sin embargo, así como lo vimos en el reality show de las esposas de los “rockeros” mexicanos en donde salían muchas señoras desconocidas excepto la hija de Alex Lora, se la han partido para sostener una casa con un músico.

Lo verdaderamente sorpresivo es que, cuando hablé con ellos la mayoría estaba rodeado de mujeres y asimismo domados por ese entorno, con una resignación doméstica, como si hubieran llegado a un punto en el camino en el que, el ego que los sostenía desde hace años, es lo suficientemente gordo para sobrevivir a estos, en los que se ha anulado su rockero de los locos noventas o de principios de los dosmiles.

Pero lo que me tiene realmente anonadada, querido público, es la domesticación forzosa de los músicos (hablo de mis conocidos y de otros casos por ahí), que ellos ahora traducen como feminismo.

Un hombre feminista no es un bato mandilón que quiere que todas las mujeres de su casa no lo noten, para no ser esclavizado.

Un hombre feminista tampoco es un señor obligado a respetar la condición femenina porque posee varias genitalias mujeriles bajo su techo, entre ellas, la que le produjo a su descendencia.

Un bato feminista tampoco es el que asiente con la cabeza cosas que no entiende nada del feminismo, pero que se ve implicado en fingirlas porque quiere a una audiencia que quizás no comprende del todo.

Un padre feminista por ejemplo, sería el que ni siquiera hablaría de la necesidad de ser feminista en un entorno de mujeres en el que él forma parte como familia. Si la equidad y la igualdad existieran, no estaríamos siquiera hablando de esto.

Un hombre feminista es alguien que busca en su entorno, para sí mismo y para tod@s, de igualdad y de equidad. Iguales como personas y equitativos los derechos y obligaciones. Sé que es muy difícil entenderlo desde el escalón del privilegio machista, que aunque suena muy grave, lo es. Los batos lo han tenido todo siempre y así ha sido la historia: ahora que las mujeres mismas apelan por sus derechos humanos y sexuales y hasta de depilarse las piernas o no, a los señores les causa confusión. Misma que no pueden asumir, controlar, comprender o incluso apaciguar.

Por eso se hacen “feministas” algunos: porque prefieren empatar con algo que no comprenden, pero que a la larga les servirá para allanar el discurso y muy en particular, a que no se le alebreste el gallinero en casa, que es el símil más socorrido por los hombres gallos.

Las personas merecen un respeto igual y tratamiento equitativo en donde sea, como sean y no sólo por ser hijas, madres, novias, primas, esposas, amigas, hermanas o cualquier mujer que un hombre sienta como propia o de su ganado. Entonces cuando dicen que deben ser feministas a fuerzas, me parece que sucede lo mismo que con sus truzas de los locos noventas: no le entra.

Un bato también se vuelve feminista cuando quere tirarse a una morra que es feminista…Es aporía. Estas cosas suelen suceder, no os azotéis.

Entonces allá me verán platicando son señores que conozco hace años pero que a mi mirada provienen de otro planeta. Por supuesto que para ellos soy la feminista loca que arranca en tercera y que quisieran decir, “es feminista por mal cogida”, pero se les caería la boca. Debo reconocer en ellos su prudencia de no tocar tanto el tema, porque se ve que no traen nada en el morral para compartir.

Sólo sean buenos compañer@s. Lo demás como quiera sigue arruinado. Nos vemos en las redes sociales y en http://www.ivaginaria.wordpress.com

Papá aquí “toy”: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

 

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Coitus

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amo a Egon Schiele

¿Por qué se llama coito?

Si nos atuviésemos al origen natural de la palabra coito, sería irse juntos, en latín. Tod@s creemos que el coito es para venirse, pero en la etimología se compone del prefijo “co” y el sufijo “idus”, se supone que es irse juntos hacia a algún lado.

El coito es la unión de los genitales, un falo y un orificio corporal, en particular nos referimos a la vagina. Y al ano, cuando se ofrece. Así como existen acoplamientos que se pueden dar en la boca también, o penetrando con un puño, o cualquier elemento que tengan a mal introducir sin un condón y un lubricante. Recordemos que cualquier cosa que se vaya a meter de forma recurrente por un orificio, sea dildo, pene, fruta, juguete o consolador, debe ir lubricado y de preferencia con un condón, porque ayuda a la fricción. Un método de barrera debe ser utilizado cuando el cuerpo será intervenido en una acción coital.

El coito es muy importante porque es la metida, pero jamás será garantía de un orgasmo. El hecho de que alguien introduzca su genitalia en el orificio de otra persona, no garantiza que se llevará a cabo una relación sexual placentera, ni que vaya a ver orgasmos profundos o eyaculaciones tormentosas. Sólo es una metida.

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en educación de la sexualidad…

Dependerá del pene y la vagina o el ano, y el acoplamiento que se dé entrambos, para que la fricción del coito sea exitosa, y no tiene la obligación de serlo. Muchas personas aún creen que meterla es en sí un fornicio completo, e incluso es tan determinante la idea de la introducción, que algun@s prefieren dirigirse sólo a la ensartación sin preámbulos, y todavía poseen la desfachatez de terminar en menos de un minuto, porque al segundo ya les encontramos guardado la herramienta y cerrando la bragueta. Al menos fajen tantito para que lubriquen, circunstancia determinante para que resbale sabroso.

Es fundamental esta palabra en nuestro vocabulario sexual cuando hablemos con adolescentes, nuestr@s hij@s o sobrin@s o gente que nos importe y esté polluela: se trata de la entrada de un cuerpo a su propio cuerpo, y es el intercambio de muchísimos elementos que no sólo podrían ser fluidos peligrosos o semen o alguna infección de transmisión sexual y VIH sida. No requiere mucho pompeo, ni tampoco de harta malteada, ni de que el pene llegue al hipotálamo, ni siquiera que el falo esté mucho tiempo adentro para producir un chamaco. En el coito nuestros órganos sexuales internos y externos harán todo lo posible por cumplir su función milagrosa, por eso cualquier precaución es necesaria. Empezando por una buena selección de nuestras parejas sexuales, pero bueno, en eso también la calabaceamos siempre, porque nadie nace sabido.

El coito, la unión de los genitales (por lo general…no olvidar el culo, que no es genitalia, pero es penetrable) es una fiesta que compartimos con otras especies animales de nuestra madre tierra, porque ¿a quién no le gusta hacer criaturas friccionando? Los leones realizan el coito hasta 100 veces cuando entran en celo, lo cual equivale a muchas horas de tallado. Otros que también sacan fuego con sus acciones coitales son los cerdos. Los famosos orgasmos de los tocinos, porque dizque duran media hora, son observaciones derivadas del tiempo en que se quedan pegados entre ellos mismos. Los gatos y sus coitos infernales, se deben a las agallas que poseen en sus falos: sus penes son como cepillos que barren con el esperma de otro gatito, para depositar ellos su carga. Consideremos que los coitos animales son más efectivos, más numerosos, más certeros, dependiendo de la especie habrá quizás más parejas sexuales y en muchos casos serán largas y sabrosas sesiones de fornicio, porque recordemos que los animales poseen etapas de celo en las cuales, o le entran al coito, o se quedan sin participación en la reproducción de la especie.

El coito además es una producción que cada persona administra y su triunfo jamás dependerá de la duración, del tamaño del pene o su forma, o de la vagina y sus asegunes: el coito funciona y es exitoso cuando se siente, se varia en movimientos, se aprieta y se afloja para encontrar al falo y se acoplan las pulsaciones y los cuerpos.

Gusto en concerte (la): elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

 

 

 

 

 

Lubricantes naturales del cuerpo

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Primero, lo horrible: el líquido preseminal así como los fluidos vaginales que el cuerpo produce, son dos de los cinco fluentes del cuerpo que transmiten el virus de la inmunodeficiencia humana, junto con la leche materna, el semen y la sangre. Al entrar en contacto con un tejido o mucosa o área del cuerpo que esté herida o sangrada o rasgada o con alguna alteración que permita una infección de transmisión sexual o vih, sucederá. Apreciemos los fluidos de nuestro cuerpo, porque su función perfecta nos ayuda además a la fricción con un condón puesto de forma responsable.

¿A qué viene tanta precaución? Porque aunque está hermoso lubricar como cascada, ésta será complementaria al apoyo que nosotros le brindemos a nuestro cuerpo, más cuando se trata de zonas que no lubrican como el ano. Ahí se me le aplican mucha pasta, es decir, lubricante a base de agua a como se vaya necesitando.

Las glándulas de Bartolino (o glándulas vestibulares) de las mujeres, producen la genitalia mojada y una buena lubricación y no sólo facilita la fricción: lo mojado es inversamente proporcional a la respuesta sexual humana. Más cachondo más mojado, y por supuesto que es gracias a las operaciones del hipotálamo y la hipófisis que regulan estos procesos de humedecimiento, de la respuesta sexual humana y todos sus milagros. Sin embargo estos pequeños orificios situados a los lados de la entrada a la vagina, realizan su labor de humedecimiento pese a muchas circunstancias adversas. El cuerpo siempre actúa de forma sabia.

Gracias a Caspar Bartolini, un anatomista danés del siglo 17, sabemos de la existencia de estas glándulas que fueron nombradas en honor a su descubridor. De los métodos de manejo de los cuerpos para conseguir sus hallazgos, mejor ni preguntamos, porque entramos en el hórrido debate de cómo le hicieron.

El funcionamiento de estas glándulas parece una labor modesta, pero si a la vagina no entra el pene no ingresa el semen y sin espermatozoides en busca del óvulo, no hay criatura, ergo especie. El líquido transparentoso o blanquecino, que emiten las glándulas de Bartolino coadyuvan a la efectividad de una penetración. A veces es tan entusiasta la labor de estas glándulas, que el pene se sale como pez resbaloso y es muy dificil volverlo a meter, por lo mojado que se encuentra. A esto se le llama el movimiento de D.H.Lawrence, quien lo describe como nadie en su novela “El amante de Lady Chatterly”.

En el pene las glándulas de Cowper producen el fluido mucoso que es la vanguardia de la eyaculación y el anunciante de la respuesta sexual humana. La gota peregrina, o delatora o que marca la bragueta de un pantalón cuando ya es evidente una erección, es producto de estas glándulas, llamadas también bulbouretrales.

Más que lubricante, este fluido mucosoide transparentoso que se emite por la uretra, sale para liberar de un entorno ácido a ese canal, por el cual se emite la orina también, y así permitir un ambiente adecuado para la salida de los espermatozoides; y aunque este líquido preseminal, no contiene el semen per se, sí lleva algunos espermas, quizás no tan efectivos, pero posiblemente ponzoñosos, por lo que no hay que fiarse.

El liquido preseminal si es abundoso, podría ayudar a acomodar mejor el condón o a deslizarlo con mayor suavidad, pero eso también lo puede realizar un lubricante a base de agua. William Cowper, un anatomista y cirujano inglés del siglo 17, fue quien describió la localización y fisionomía de las glándulas, pero creó una enorme controversia con algunos de sus colegas daneses que le atribuían el plagio de un tratado sobre anatomía, mismo que le dio a Cowper notoriedad y hasta lo ungieron en la Royal Society, con sus compañeros barberos y médicos de la época.

La lubricación en la genitalia con las glándulas vestibulares (Bartolino) y bulbouretrales (Cowper) es parte de la respuesta sexual humana, por ello urgimos en la lubricación de la zona anal, la más vulnerable porque no produce sus propios humectantes, y volviendo al punto del inicio, la ausencia de lubricación causa los entornos ideales, para la transmisión del VIH e infecciones de transmisión sexual. Que apriete, pero que no raspe. Mojadit@s mejor.

Aparchurra el tubo: elia.martinez.rodarte@gmail.com

El “romance” de Diego y Frida

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Tomada del Instituto Nacioal de Bellos Memes

Nunca me gustó la pintura de Frida Kahlo, y en general los muralistas siempre me dieron mucha hueva, refiriéndome en específico a Diego Rivera. Me asombra eso sí, que ambos pintores hayan desarrollado técnicas de pintura que superaban continuamente los retos de sus cuerpos. Frida pintó postrada, sentada, de pie y a costa a veces de sí misma y sus ancestrales dolores. Y Diego con su expansiva gordura, debió haber batallado en los desplazamientos, subidas a andamios, y por supuesto, hay que considerar el sufrimiento de los andamios…

La calidad y peso histórico de sus obras me parece maravilloso, no debe de gustarme la obra porque es algo muy subjetivo y personal, y me encanta el iconismo que la pareja de pintores ha explotado a lo largo de que se descubrió la peculiaridad de sus personajes. Mismos que han reventado la subastas con cuadros vendidos por hasta casi 10 millones de dólares, en el reciente caso de Rivera, quien superó a la misma Frida Kahlo que ya había brillado en las subastas con una salida de un cuadro por 8 millones de dólares.

Lo que han explotado hasta la náusea, dejando de lado las muñecas, ropa, memorabilia de toda índole inverosímil de Frida, es el sobado y rememorado romance entre Frida y Diego, quien se portó con ella como la peor pesadilla que puede sucederle a una mujer con un bato. Frida Kahlo sin duda fue una enorme pintora, disciplinada, talentosa, pasional y energética, pero eso no le quita de ser una mensa que se tiró a un señor del tamaño de un bocho que se echó a cualquier entidad respirante a la redonda.

He defendido la obra de personas asquerosas en otras ocasiones, pero en el caso de Rivera y Kahlo, la misma sobrexplotación de la historia de su vida en pareja, se convierte en un episodio repetido ad náuseam que cada vez suena peor. A medida que las visiones de las masculinidades se transforman y el empoderamiento femenino avanza, la idea de un señor espantoso que trata como garra a su mujer con discapacidad funcional, suena descabellado.

Diego Rivera ejerció muchísimos tipos de violencia contra Frida Kahlo, que ella, por sí misma, decidió perdonar, y no en todas las ocasiones. De entrada se tiró a la hermana de Frida, y ya para mí sería como punto final, pero la gente perdonamos cualquier clase de atrocidad, en una correspondencia inversa al tamaño de nuestros egos.

La pregunta para mí, hasta el fin de los siglos, es saber cómo el inaudito Diego Rivera pudo echarse a tantas morras siendo él mismo, digamos, esperpéntico. El poder de la labia, el poder del ostentarse genio, el poder de la seducción y cualquier acción que ese señor haya emprendido en pos de llevarse a alguien a terreno, me sigue pareciendo increíble.

Pero la disfusión continua del amor romántico en la relación de Frida y Diego, o en cualquiera que sea parecida de famosos disfuncionales, me lleva a asquearme una y otra vez de cómo se ensalzan situaciones de amor y de vinculación afectiva de relaciones tóxicas. Lo que menos querría una en la vida es encularse con un hombre como Diego Rivera, por más que llene de murales todas las paredes de tu colonia.

Además de idealizar el romance fatídico y que no importan cuántas trastadas te haga tu pareja, el ensalzamiento de figuras corrosivas con su vida personal, (tanto Diego por abusador y Frida por esa compulsión a ser víctima) afecta mucho la noción de relaciones sanas que se muestran en nuestra cultura. Sin embargo estas mismas vicisitudes sirven a su vez para que nosotros sepamos que no somos los únicos a quienes nos va mal o nos falla el romance o la relación. El famoso mal de muchos…

Sólo me parece descabellado que se siga hablando de un romance pasional e intenso a una historia de abusos, infidelidades, abandonos y maltratos de Diego hacia Frida. No es necesario perder la conciencia histórica para también buscar un mejor modelo o noción de relaciones afectivas sin que uno deba tirarse a todos los batracios infieles del universo.

Nos vemos en las redes sociales en Instagram en @Ivaginariaoficial y en Twitter en @Ivaginaria.

 

El año de Frida (otra vez): elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

Mariguana y sexo

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Una de las mejores combinaciones del mundo: fornicio y pachequez. El debate sobre la legalización del consumo de marihuana suena controvertido ahora que la futura ministra Olga Sánchez Cordero, podría ver con buenos ojos esta iniciativa.

La marihuana es una planta milagrosa que cura demasiadas dolencias. Es efectiva y real sanadora. Y puede ser aprovechada como aceite y alcohol para friegas, el llamado alcohol verde, que todo mundo hace en su casa.

Aunque presuman su buen sexo los cristaleros, cocodrilos, tacheros, y demás fauna drogadicta que promueve su tóxico para las emociones intensas, la marihuana siempre será la mejor pareja de la actividad sexual, porque pese a todo, es una droga de recreo pacífico y en la mayoría de las veces, el efecto del THC, la sustancia activa de la mota, sólo convoca a la buenaondez y la ligereza de las personas. Mezclen en efecto del THC con las emisiones de oxcitocina naturales de la respuesta sexual humana y he ahí la revolución sensual de los sentidos.

Sin embargo fumar o consumir mariguana de forma oral, por ejemplo el panecillos, posee el mismo efecto poderoso que sucede con el alcohol, y debe tomarse en dosis moderadas. Como el alcohol, que en una determinada medida ayuda al escarceo sexual y un@ se descose por completo, pero si se excede el chupe, puede atraer consecuencias desastrosas. Realmente el alcohol y la mota y todo mezclado y en cantidad abundosa, siempre destroza los mejores escenarios eróticos.

La percepción sexual estando en modo pacheco por lo general es expansiva, generosa y permite que podamos realmente estar ahí con todo. Los sentidos son más sensibles y abiertos, cualquier actividad sexual se convierte en una actividad intensa y como un paseo en la piel que parece que no se va a terminar.

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Creo que es uno de los aditivos que uno debe ingresar al cuerpo en la fase del faje, del mamilamente denominado “foreplay”, que por lo general se refiere a un contacto de cuerpo a cuerpo que es lo que produce la excitación y cachondeo, pero también creo en esos previos a la ejecución sexual, que sólo son eternos fajes de besos exploradores. Compartir el humo de boca a boca o de boca a vulva o ano, pueden ser jugueteos pachecos que multiplican el uso de la cannabis en nuestro sexo.

Es necesario agregar que las sensaciones que se experimentan como extrañas en la sobriedad y la lucidez, pueden ser mucho más intensas en modo pacheco, por lo que si estás en el modo gracioso de querer besarle el culo a tu novio, o hacerle cosquillas que le dan ansiedad, o lamerle el clítoris a la morra sabiendo que puede explotarle la genitalia pero en mala onda, piensa antes de cualquier graciosada. Así como se potencia lo bueno, también puede suceder con lo desagradable o doloroso.

Las personas que consumen drogas y quienes trabajan con adictos, reconocen en la marihuana como una sustancia que no lleva a un estado tan enloquecido como otras, en las que cualquier sentido de la seguridad se relaja. Y otras cosas también se relajan. Aunque existe una mayor soltura y permisividad con la mota, que afloja el cuerpecito y provoca que nos entreguemos en las posiciones raras, nunca será la mota una droga de resistencia, como el cristal, que destroza cualquier noción de salud ano rectal o bien con la potencia efímera de la cocaína u otros tóxicos.

Los efectos de la marihuana en la actividad sexual por lo general son benévolos para quienes la utilizan, y ni siquiera tiene que ser fumada. Existe aceite de cannabis, que es maravilloso para masaje y estímulo, no en grandes cantidades porque induce al sueño, y así como al monchi. Otros accesorios marihuanescos e interesantes, sería el condón, cannadom, con sabor a marihuana, que es idóneo para quienes gustan del sexo oral, pero no posee el poder real de la planta, sólo el saborizante.

Usar marihuana para el sexo conlleva responsabilidad y además moderación, en la medida que podamos ajustar el tamaño de nuestro viaje, y en particular, con quién. Ningún intoxicante, ni siquiera el alcohol, es apropiado para quienes se acaban de conocer o parejas endebles. Vayan por el camino del pachequismo con alguien en quien confíen.

Verde:elia.martinez.rodarte@gmail.com