Sin mencionar a los implicados

Un día estábamos en una premiación de un querido amigo, quien tuvo a bien llevarse una jugosa lana por uno de sus libros. Esa noche dimos tumbos de un lado a otro, de un restaurante a una cantina y así hasta que en el último antro encontramos a una escritora y a su amiga, con quien a todas luces mantenía un affaire lésbico que se veía bastante sabroso.En la bola íbamos mi entonces pareja (a ver si no le pegan- de nuevo- porque yo lo nombro sin nombrarlo), un amigo mutuo, el galardonado, las novias y yo mera. Decidimos hacer casita en el piso de la novia de la escritora, para tener un apacible lugar en donde tomarnos unas caguamas y reposar la multipremiada noche.Estábamos todos en bola: las caguas iban y venían, brindábamos alegres, las novias se enamoraban más, nuestro escritor premiado gozaba de la noche…En eso nos encontrábamos cuando llega el novio de la novia de la escritora. Todos caguamas en mano. El tipo fue a la sala en donde estábamos de los más chido y nos dijo: todos ustedes se me van a chingar a su madre. Con tronidito de dedos y todo.El escritor loado por el premio sólo apretó su caguama con ambas manos y farfulló dos o tres incoherencias, y yo, quien en otrora me sentía la madre Teresa de Calcuta que igual enjugaba narices rotas (ay ay ay malvado Segundo Planes) que mediaba en grescas, le dije que mejor le llegáramos a otro lado porque mi instinto arácnido me decía que nos estaban mandando a la chingada.Entonces salimos todos tristes. La novia se quedó estupefacta, la escritora se fue sin su bizcochito, nosotros con la cerveza en la mano enfilamos hacia la calle. Pero nuestro escritor, a quien esa noche levantamos en hombros, estaba súper encabronado. El es de esos enojados que no habla, no dice, no oye ni asunta…Sólo se ve cómo se le sube la espuma a los ojos, se le corta la leche y se pasma. Y ya no entiende. Se regresó a casa del uey que hacía dos minutos nos había turnado a la verch y le patéo la puerta del departamento. No pasó nada. Más patadas. Tampoco.  Cuando logramos alejarlo de la puerta, reiniciamos el camino. Nuestro escritor de la lanota del premio debía ir a otro lado a celebrar en paz. El novio de la novia de la escritora bajó del departamento, y actuando como si le hubiesen brotado huevos de acero gritó “qué pedo güey…”, desde una distancia razonable.Yo ya no quise ver y por mí que se la arranquen, pensé sabiamente, cuando mi amigo el escritor laureado, quien ya iba casi una cuadra lejos del lugar de los hechos, se regresa corriendo rumbo a romperle la madre al novio de la novia de la escritora.  Corrió velozmente y como en un episodio de Gokú* el tiempo se detuvo detrás de él mientras quedaba congelado en primer plano en una amenazante patada voladora y otros movimientos de corte violento y oriental. Le partió su madre.Terminamos en mi casa brindando con un vino chafísimo, un lambrusco, ni corcho traía, era tapa de rosca.         

2 comentarios en “Sin mencionar a los implicados

  1. Jajaja fabuloso. Hasta lo imaginaba todo como iba pasando. Dragon Ball P2 o algo así. Excelente escritora. Saludos.

Los comentarios están cerrados.