Interruptus

El coito interrumpido no funciona como una forma de control natal y no es seguro. Esta es una práctica en la que se realiza un coito sin condón y sin protección anticonceptiva, y el hombre evita eyacular dentro de la vagina de su pareja, pretendiendo no dejar la emisión seminal. Se sale y termina. Esto en el dichoso caso de que no le hayan aplicado una licuadora implacable y el señor no haya aguantado la eyaculación, que es una posibilidad.

Por desgracia es una manera muy común de cuidarse por parte de muchas mujeres, y los hombres, con tal de evitar el condón, aseguran y juran que sí se saldrán a tiempo. Es poco confiable, tanto como contar los días fértiles e infértiles del ciclo ovárico y realizar coitos sin protección, confiando en que los espermatozoides nunca alcanzarán al óvulo.

El riesgo en esta práctica radica en que, aún antes de eyacular, el pene emite un líquido lubricador que trae algunos espermatozoides. Éstos viajan en el fluido lubricante que emiten las Glándulas de Cowper para que el pene se deslice con facilidad dentro de la cavidad vaginal. Entonces cuando el varón siente que va a terminar, retira su pene y se alivia afuera, pero dentro de su pareja ya ha depositado esperma, con una posibilidad de embarazo, entre otros riesgos de infecciones de transmisión sexual. Eso se resuelve usando un condón. Puede ayudar como herramienta adicional, un espermicida, en crema o en óvulo (supositorio vaginal), sin embargo bajo todas las circunstancias, el coito interrumpido implica riesgos.

Igualmente sucede con las infecciones que se transmiten a través del sexo oral. Se engulla o no la eyaculación por parte de quien realiza la felación, eso no evitará que se contagie de herpes o cualquier otra ITS. Sin la envoltura, un pene puede ser muy radiactivo.

Esta práctica del coito interrumpido tampoco es segura en las relaciones sexuales durante los días de la menstruación. Tampoco lo es como sustituto de un método anticonceptivo, porque en sí no es una forma de anticoncepción, sólo es un movimiento riesgoso. Casi un acto de fe.

Incluso si una mujer “se cuida” con el también dudoso método del ritmo o el Billings, ejecutar el coito interrumpido es una forma de aventar una moneda al aire. Los espermatozoides sólo poseen una misión en el mundo y ésa es la de fecundar. La poca carga seminal que se abandone antes del coito interrumpido, antes de sacar el pene, sobrevivirá dentro de la vagina de la mujer durante un lapso de 48 a 72 horas. Demasiado tiempo para que encuentren al óvulo, inicien el romance, y de ahí al bautizo.

Es necesario recalcar que sacar el pene antes de eyacular no es recomendable para aquellos señores que no pueden controlar sus alivios.

Los eyaculadores precoces deben asumir la responsabilidad de no participar bajo ninguna circunstancia en un coito interrumpido. No todos se pueden aguantar y hay que asumir que éste movimiento requiere muchísimo autocontrol mental, psicológico y hasta del músculo pubicococcígeo. No nada más basta con apretar las mandíbulas, cerrar los ojitos y estrellar los dientes.

En Oriente, el coito interrumpido es una forma de armonizar la fertilidad del cuerpo, haciendo fluir la energía fecunda y vital; tal como sucede con el orgasmo seco en el hombre en el sexo tántrico, en el cual se retiene el semen, ya que el orgasmo masculino en este caso, no está supeditado a la eyaculación. El placer llega sin necesidad de la lactosidad ni de que se estrellen unos pobres pececillos en ningún sitio. El hombre que se proponga puede lograrlo, sólo tendrá que practicar con ejercicios Kegel y detener muchas masturbaciones antes de venirse. Es como un régimen de un atleta, pero el placer es intenso a largo plazo.

Si nos clavamos en el coito interrumpido, entenderemos que también es una actitud muy egoísta de los hombres para vaciarse sin culpa, y una forma bastante idiota por parte de las mujeres, de echar un albur en su aparato reproductor. El coito interrumpido nunca es mejor que nada.

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no basta con sacarla: elia.martinez.rodarte@gmail.com