Mua

Besos de tornillo

En esta Ivaginaria seguramente usted recuerda columnas como “Instrucciones para besar” (I y II), “Beso francés” y el famoso “Beso negro”, que es con lo que empiezo mi libro. Inicio por detrás.

Además, un beso en el culo sólo es para profesionales de esa zona y amigos que le acompañan.

Pero es hora que revaloremos la ruta del beso, en pos de disminuir el baboseo a un grado máximo al unirse las bocas; erradicar la mordida innecesaria o componerla; y ser eficiente en la administración del uso de la lengua. Y ante todo volver a lo básico: los labios siempre serán los que besan y los que realizan el primer acercamiento al otro sujeto. Movamos los labios como si el helado nunca se derritiera y nos avorazáramos por la cremita.

Cuando besamos por primera vez a alguien, no sólo es inolvidable por la humectación inmediata en nuestra genitalia y la emoción del momento, sino por la alerta nerviosa que casi colapsa en corto circuito ante la novedad.

En el primer beso nuestros labios se juntan, pero también los dientes, los bigotes o vellos alrededor de la boca. El beso es una forma de crear electricidad.

Para quien valora el beso como estrategia para cachondear, debe considerar que nunca se deja de aprender a besar. Si eres recordado por tus baboseamientos abundosos en la secundaria, reivindica tu buen nombre. Si eres de esos que en vez de besar, se pasman y abren la boca como bebedero, es urgente besar. Si hace mucho nadie te besa, hay que remover esas telarañas. El beso también mejora con la experiencia y con la voluntad de bien besuquear. Existen personas que al dar por sentado que son besad@s se echan. Deja de besarle, a ver si reaccionan. Si no reaccionan, en ese planeta no hay vida o no le gustas.

Los besos suaves en los labios sólo sirven lo mismo que el toquido para una puerta. Son los picoteos para que la contraparte abra la boca y saque la lengua a pasear. Aprovechen la amabilidad de este beso para los momentos tiernos y prolonguen esta caricia. Es el beso ideal para quien va a pedir perdón por algo. Un beso pasional puede poner al otro explosivo y listo para que te la arme.

Los besos de tornillo, que son los más olvidados cuando empiezan las genitalias a aparecer y frotarse, son los que apoyan la actividad del coito calentando el procedimiento y aceitándolo.

En el beso, el uno mete la lengua en la boca del otro, realizando una especie de coito con la boca. La contraparte deberá lamer y chupar, y quizás hasta morder la lengua, para aumentar el placer con el roce. Es un beso profundo, húmedo, un poco rasposo, pero es una metáfora del coito en sí mismo. Por eso mismo es efectivo y sabroso.

Los besos con artificio, como los que se dan con hielos en la boca o enfriando la lengua para que ofrezca mayores sensaciones, son calenturientos porque la boca puede cachondear los labios en una exploración y ser una boca refrescante en un beso a los genitales, ya sea en besitos tiernos o sexo oral. La boca congelada es versátil y todos sucumben ante una lengua fría en cualquier parte privada del cuerpo.

Los besos en las orejas, o la lengua explorando en una cavidad auditiva, son motivo de una columna completa. No se acaricia a una oreja con una lengua, como una vaca que lame. Los lamidos, chasquidos, salivazos y baboseos que una lengua realice siempre se escucharán de forma potente cuando se usa la boca en una orejita. La zona de las orejas y la parte detrás de la misma, demanda un proceso delicado y lleno de cortesía. No apto para quienes se marranean en besos salivadores en los cuellos de las personas.

Los besos en la boca son la máxima forma del romance, del sexo y del erotismo. El placer que da un beso quizás no lo ofrezca de la misma forma un coito, o el sexo oral, pero otorga la cercanía más profunda con un ser humano, incluso más allá de esa ciega comunión que existe entre la boca nuestra y la genitalia de alguien.

 

Sin chicle: elia.martinez.rodarte@gmail.com