Hormonoide…

¿Qué les pasa a las mujeres?

Esta pregunta de la cotidianeidad no es para que me la respondan con un lugar común, ni para enfatizar las “diferencias” abismales entre hombres y mujeres. Ambos sexo géneros sufrimos ataques hormonales en varias etapas de nuestras vidas, porque nuestro organismo las necesita. No sólo para el sexo, sino para procesos diversos y vitales.

A los pobres varones les han enseñado que deben amarrarse un testículo y aguantarse, y por eso salieron algunos así como están ahora. Un poco reprimidos. Y a las mujeres se nos ha estereotipado como reinas del drama. En algunos casos no aplica, y otras son dramáticas siempre. De todo hay.

Además del maldito genio que cada una se cargue, las hormonas siempre juegan un papel fundamental en nuestro organismo, más dinámico y activo. Nuestro cuerpecito mujeril se encarga de la reproducción, y para que ese jale se concrete en el organismo, se producen sustancias explosivas y procesos, que detonan en emociones estrambóticas o en estados de ánimos raros.

Por ejemplo, la progesterona es una hormona femenina que se encarga de toda la logística para que óvulo pueda convertirse en bebé. Pone el horno en las condiciones adecuadas y puede ordenarle a los pechos que empiecen a producir leche para el bebé.

Otra de nuestras hormonas es el estrógeno, que es la que le da brillo a todo. Se encarga del crecimiento y salud de uñas y cabello, así como de proveer calcio a los huesos. Por eso cuando el cuerpo femenino deja de producir estrógeno, se deben de tomar complementos de calcio para evitar la osteoporosis.

Cuando las hormonas inician su imperio del terror en la adolescencia, empieza una cooperación de todo el cuerpo para que las transformaciones que sucedan, sean benévolas.

A los hombres también les dan sus ataques hormonales, y al producir testosterona, uno entiende un poco más a los señores: la testosterona es radiactiva y sin duda, una hormona ejecutiva.

La testosterona se produce en los testículos y se encarga de los procedimientos del aparato reproductor masculino. Apoya también la calcificación de los huesos y la producción de espermatozoides. En sus ratos libres la testosterona también impulsa el apetito sexual, y ciertos impulsos violentos que tienen que ver con esa cosa primitiva que poseen (algunos) hombres.

Esta hormona sexual masculina es muy importante no sólo en los humanos, sino en otras especies. El ejemplo de los elefantes que enloquecen porque traen la testosterona hasta los colmillos ilustra del poder hormonal. Estas pobres almas llegan a producir hasta 60 veces más esta hormona, provocándoles una repentina locura que en India se llama el “must”.

Imagínense a esos demenciales elefantes violentísimos arrasando gente, chozas, árboles, y todo lo que se atraviese en su desbalance. Hasta las elefantas ancianas les ponen a las elefantas en celo para que los machos, en estado mental cucú, las monten. Pobres elefantitas, con tremendo chorro.

En la mayoría de los casos de “must” o demencia por testosterona en los elefantes, se le compara con el síndrome premenstrual de las mujeres, cuando las hormonas sexuales femeninas administran el ciclo ovárico y todos sus dramas. Y cómo no quieren que una esté de mal humor durante el SPM: la menstruación es una pesadilla sangrienta, nunca me he acostumbrado ni me acostumbraré a esa monserga.

He de resaltar que esto de las hormonas y sus funciones, no es como una plantilla que aplique a todos los hombres y a todas las mujeres. Muchos factores afectan, pero lo hormonal siempre se atraviesa.

Debemos aprender a ser comprensivos con el otr@ a través de los periodos hormonales, porque es una forma de aceptar un lado más de su identidad. Es necesario que un hombre conozca el ciclo ovárico de su mujer: qué día le baja y de ahí, vas tanteando sus avances, así como las mujeres deben de acoplarse a los vaivenes espermáticos o eréctiles de su pareja. Las hormonas también están involucradas con la calentura y las ganas de entablar actividad sexual. Al envejecer éstas hormonas disminuyen. Hay que mantener el sexo encendido. Las siete gotas de la felicidad de la botella también son responsabilidad de las hormonas.

Nos vemos en las redes sociales en mi página Ivaginaria en Facebook y en @Ivaginaria en Twitter.

 

Hormonerías: elia.martinez.rodarte@gmail.com