Que me pones en órbita…

Es la primera vez que escribo sobre el fornicio fuera de la Tierra…Me siento so Julio Verne meets Barbarella.

barbarella

STS XX: sexo en el espacio

Si follar en el planeta tierra conlleva problemas técnicos cuando deseamos ponernos acrobáticos o contorsionistas, imagínense lo que significa atinarle a la genitalia en gravedad cero: sin fuerza, sin agarre, sin tracción y con una rebotadera tremenda contra las paredes.

Hace más de cinco años el divulgador científico y astrónomo francés Pierre Kohler reveló datos de un informe de la NASA, en el cual se detallaba el proyecto STS XX, cuya finalidad era analizar las condiciones en que el acto sexual podía realizarse en situaciones de ingravidez, con y sin ayuda  mecánica.

En el libro “The Final Misión: Mir, The Human Adventure” se habla sobre este estudio en el espacio que se realizó en el transbordador espacial, siendo éstos informes confidenciales, dada la naturaleza del tema.

La Mir fue una misión al espacio de carácter internacional en la que participaron científicos y agencias espaciales de todo el mundo, particularmente europeos, estadunidenses y rusos.

Cabe mencionar que el estudio STS XX fue documentado en video y por su contenido sensible, sólo fue compartido a los directivos de las misiones espaciales en un video censurado y editado para fines informativos. (Deberían rolarlo a los sitios porno…)

La misión MIR estuvo en órbita por una década (1986-1996) y uno de sus objetivos fue la elaboración de experimentos que permitieran conocer las circunstancias que hiciesen un ambiente viable para la vida humana fuera de nuestro planeta.

El ejercicio del acto sexual y la efectividad de la reproducción son fundamentales si los seres humanos desean colonizar otros planetas o llevar la especie hacia otros lares. Más aún si la cosa acá en la Tierra se nos pone más fea de lo que ya está. Entonces la prevalencia de la raza humana dependerá de las cuatro posiciones que se pueden ejecutar en un ambiente ingrávido.

Según varias fuentes que detallan las revelaciones de Kohler en el libro, dos personas fungieron como conejillos de Indias para realizar 20 posiciones sexuales en situación de gravedad cero. De esas sólo fueron seleccionadas seis. Y al final quedaron cuatro posturas idóneas, que no requerían amarres especiales en la cintura o una especie de saco para dormir, en el cual la pareja que folla, puede permanecer junta mientras flota en pleno franeleo. Pero para la mayoría de las evoluciones sexuales es preciso que se utilicen accesorios que faciliten la unión y la juntura de quienes se van a ayuntar.

La escritora Laura Woodmansee en su libro “Sex in the space” también aborda el tema del sexo y la reproductividad en el espacio exterior, y comenta sobre el peligro de la concepción en condiciones de gravedad cero, en especial basándose en su conocimiento del trabajo y experiencia de mujeres astronautas. Otros estudios como el que se realizó al respecto en la Universidad de Montreal, detallan que, según resultados en cultivos de plantas realizados en el espacio, éstas batallan para reproducirse debido a una deficiencia en el transporte intercelular. Ergo, el desarrollo de un humano en gestación podría presentar anomalías, debido a su función orgánica irregular en un ambiente fuera de nuestra atmósfera.

Al entrevistar a las astronautas Sally Ride and Shannon Lucid (ésta batió el récord femenino con 188 días de permanencia en el espacio), Woodmansee comprendió cómo la falta de fricción y de resistencia, hacían muy difícil el coito, ergo, una eyaculación. Eso sin contar con la posibilidad de rebotadera en la estación espacial al intentar el fornicio.

Para vivir en condiciones de gravedad cero se requiere de un enorme esfuerzo físico y control del cuerpo, ya que básicamente no tiene moverse mucho porque flota. No existe una fuerza que lo amarre y atraiga a su vez a la fuerza de una superficie, que es el objeto de la gravedad. Entonces echarse una maroma erótica en dicho ambiente, sería como si follaran dos globos llenos de gas: rebotando uno contra el otro sin poder asirse. Todo esfuerzo sería más duro.

La buena noticia es que los intentos de follar en cualquier lugar imaginable, siguen llevándose a cabo. La mala noticia es que en no avisan cuáles son las cuatro posiciones idóneas, y para desgracia de la humanidad entera, la postura del misionero, es de las más difíciles de ejecutar, allá en donde vive la nada.

Vía láctea: elia.martinez.rodarte@gmail.com