Tan poca mezcla para tamaño cucharón…

Los amos de la construcción

Si tuviese que escribir algo sobre los albañiles, serían algunos capítulos alabándolos, y en otros, mentándoles la madre a los que me construyeron la barda de mi casa y vaciaron el cemento del patio.

Perdónenme, pero lo hicieron con su cola y me cobraron, como si en verdad me estuvieran vendiendo su ídem. Ya los perdoné y les tendí, no la mano franca, pero sí un dedo muy honesto.

Con motivo de su día les felicito, pero sobre todo, espero que ya no me vuelva a transar ninguno de ellos y échenme la bendición ahora que voy a contratar a unos maistros.

Los señores albañiles nos han enseñado la mera soba que es el trabajo duro y severo en una construcción: son las personas que edifican los sitios que nos protegen de los fenómenos naturales; pero además han dado ejemplo de apreciar las buena cocina de sus mujeres y sus mamacitas que les preparan lonches increíblemente deliciosos (yo sí le he robado el lonche a los maistros, se me hace que por eso me venadearon…) y por supuesto, ejemplo de leperez. Esa sabiduría guarra no pertenece del todo a los albañiles, pero son quienes más oportunidad tienen de difundirla.

Los albañiles conforman uno de los sectores más piropeadores, albureros, ocurrentes, pícaros y hasta medio groseros del sector productivo del país, apenas seguido por el de la limpieza. Y eso sí…si no te piropea un albañil, es que está verdaderamente perjudicada tu fachada.

Los albañiles y maistros han desarrollado una capacidad increíble de encontrar belleza en sitios bastante áridos, y nunca dejan títere con cabeza, ni mujer si piropo, ni nalga sin mirada. Están ahí con la mezcla en la punta de la pala y echando la placa, pero no se les va viva morra alguna, sin discriminar edad, condición social y hasta sexo, porque si les pasa por enfrente una travesti, un trans o un gay “loca”, le avientan la jauría como sea.

Por ello he realizado una elección de frases maravillosas que me han proporcionado no sólo l@s lector@s de internet, sino la proverbial sabiduría popular alusiva a esta efeméride.

Piropos albañilescos que ayer perfumaron de guarrez la red, los hubo de diversas calañas.

A lgunos dulces: “Quiero meter mi Bubulubu en tu gomita, para que sientas Ricolino, hagas cara de Morita y camines como Pandita”; de oda al culo, como siempre: “quisiera ser el agua de tu inodoro, porque ahí se refleja lo que más añoro”; los infaltables ginecológicos: “quiero conocer a tu ginecólogo para chuparle los deditos”, “si no puedes por tu mensualidad, le damos por anualidad”.

Aparecieron los clásicos, muchísimos: “no tengo pelos en la lengua, porque tú no quieres”, “güera, si me muero quién te encuera”, “en esa cola sí me formo”, “¿quieres ver gotear? (ash…), “no me muevas tanto la cuna que me despiertas al niño…”; guarro National Geographic: “ojalá fueras tortuga, para que te gustara tener la cabeza adentro”; los gastronómicos, mis preferidos: “quisiera ser mesero, para acomodar mesas…”, “soy demasiado tamal para tu torta”, “¿te marino el camarón o te rostizo el pollo?, “quisiera ser frijol para embarrarme en tu tlacoyo”, “si tus nalgas fueran sartén, ahí estrellaba yo mis huevos”, “no gano mucho, pero para frijoles saco” y de postre “un plátano en barras de calabaza”.

Me llaman la atención los masoquistas, de esos en que el bato pide caca, flatulencias, orines con tal de poner la cara en el tafanario o genitalia de la dama: “dime donde fuiste a mear para ir a revolcarme”, “quién fuera perro de aduanas para oler tus petacas”; ególatras: “si lloras cuando me voy, ¿qué sientes cuando me vengo?” y los transformers: “te voy a poner una naranja en la boca, te la voy a chupar y te voy a sacar Fanta…”

Quizás muchos de ustedes se encuentren diciendo que puse pura guarrez de primaria y que se saben unos más corrosivas, pero siendo ésta una de mis columnas más guarras, vale la pena la breve antología de leperez en conmemoración de este día. Los dejo para que sigan celebrando al albañil que todos llevan dentro.

Les espero en las redes sociales en mi página Ivaginaria en Facebook y en @Ivaginaria en Twitter.

Mucha mezcla para esa cucharita: elia.martinez.rodarte@gmail.com

10 comentarios en “Tan poca mezcla para tamaño cucharón…

  1. Excelente artículo, como siempre! Solo faltó como epígrafe: “Con esas tortas y un chesco, cruzo el desierto de los leones!”

  2. Ahora entiendo porque la lectura es gusto…. Que gusto leer alto tan divertido, destacó dos cosas, leer los piropos tratando de imaginar tu voz (casi muero de risa) y esa sesuda reflexión en el sentido de que si nunca te piropeó un albañil “está verdaderamente perjudicada tu fachada”…Felicidades

  3. mujer bella entre las bellas,pero mas bellos ellos entre los vellos de ellas…

  4. Excelente articulo. Gracias querida reí como loca. Te extrañamos. Ana Goñi GESSAC

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