La infidelidad no es para principiantes, ni para jariosos de ocasión, ni para…

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tooooorpe…

10 errores básicos de l@s infieles

Tarde o temprano, queridos mí@s, todo se sabe…Salta el peine, el escándalo o el hijo perdido, así que en cuestión de infidelidad el final shakesperiano es esperado: a las travesuras se les pueden notar las costuras.

Escuché recientemente en un programa en la radio a una mujer que se quejaba de su marido -con quien tiene una nena- porque le halló unos mensajes y llamadas de una mujer.

Le llamó a la tipa y ésta le confirmó que andaba con el esposo, quien en una llorona, convenció a la esposa de que “le juraba por la vida de su hijita que no era cierto…”

No tenemos la verdad en las manos, pero como somos animales de costumbres y de errores básicos, las personas que incurren en la infidelidad casi siempre cubren los mismos patrones.

Uno. En esta época, uno de los principales delatores de los infieles son sus teléfonos celulares, porque casi todo mundo le basculea el teléfono a sus parejas. Quien diga no, está en su derecho de negarlo o que se le compruebe lo contrario, pero sí sucede. Si ya no borra mensajes ni llamadas se está volviendo un tanto descarad@. Pero…si va al baño llevando el teléfono o si se pone irritable cuando le pides usar su celular…Ese aparatejo trae candela.

Dos. El asunto de las infidelidades en ciertas ocasiones no está en lo que se ve o se nota, más bien radica en lo que se omite. Si el/la infiel deja de hablar de cierta persona que le es cercana, o que antes era muy cuata o compadre, entonces ahí hay algo. Tras la culpa se esconden los infieles y mejor callan.

Tres. El excesivo y repentino acicalamiento siempre delata a l@s infieles. ¿A santo de qué tanto perfume?, ¿por qué ahora sí se pone a dieta?, ¿y por qué sale de pronto tan arreglad@ a hacer cualquier vuelta a la tienda?

Cuarto. Exacerbada atención a las redes sociales y a internet. Todos los sitios de encuentro en línea son de calentamiento global. Ya los cincuentones andan olisqueando rabos de las ninfetas; las damiselas ponen fotos en sus perfiles con las tetas de fuera y coquetean hacia todos los puntos cardinales; carne hay y muy expuesta, y tiempo para coquetear sobra.

Cinco. Si el río suena -si alguno de los que queda todavía tiene agua- es porque algo lleva…Llamadas y colgadas. Anónimos en internet vía correo electrónico, mensajitos raros en el celular que nadie descifra…Ahí hay una cosa sobre la cual el infiel no quiere ahondar. O alguien quiere montarse en tu bici, o ya se montó o de plano ya le está botando la cadena.

Seis. Las personas que son infieles con alguna persona conocida de su pareja, por lo general evaden el contacto físico, visual o incluso conversar con el sujet@ de sus camazos. ¿Por qué ya no saluda de beso a su prima?, ¿por qué siempre trata de lejos a la secretaria?, ¿por qué no pela al compañero de trabajo en las reuniones?

Siete. La infidelidad no es para principiantes ni para gente de mala memoria. Si tapa una mentira con otra y luego otra, haciendo un nudo con el cual se ahorca solito, el/la infiel no sólo anda de paseo por la traición, sino que además pierde neuronas a toda velocidad. En la primera mentira retorcida y mal acomodada está la verdad.

Ocho. ¿Y´ora éste qué trae? Si la pareja es de esas personas muy irritables que por cualquier cerrón de carro se engorila y de pronto cambia a “sí miamores” y “loquequierasmicielos”, no es porque las diosas hayan bajado a componerle la hormona a esa persona: le pone o le están poniendo: seguro. Lo mismo pasa al revés: si de Dulce Polly cambia a “nostésingando”…puede que también.

Nueve. No porque tu pareja quiera intentar una maroma nueva en la cama, quiere decir que sea infiel. Puede estar viendo mucho porno o quizás, al fin, pensando. Pero de que hay benevolencia en lagarton@s diversos para enseñarle trucos nuevos, l@s hay…

Diez. El infiel casi siempre posee un cómplice y un público que conoce la historia y calla, porque nadie quiere ser el heraldo de las cornadas. ¿Cuál es el cuate o compadre de tu amor que te saca la vuelta?

En cuestiones de infidelidad se es culpable hasta que se compruebe lo contrario en caso de evidencia leve; el que pone cuerno y es perdonado, quizás reincida; el infiel descarado es el que quiere menos en la pareja y además manda.

Pero un infiel digamos en términos empresariales “efectivo y eficiente” no es como un asesino en serie que desea ser atrapado: hay casos de relaciones extracurriculares que jamás se saben, porque ser infiel no siempre se trata de ostentación ni de exhibición. Cuando esto sucede es que una de las partes de la relación ilícita ya quiere hacer “oficial” el amasiato…

Hay casos más graves: el infiel que se tira a l@s amig@s de su pareja o a sus familiares (propios y de su amor), el/la que tiene varias vidas paralelas en distintas dimensiones, y quien posee compulsión al sexo con todo mundo con quien vive o mantiene una relación: esos merecen un capítulo aparte.

…Y si sospechan que su gord@ anda volando bajo, no digan que leyeron esta columna.

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