Mano amiga

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Manos para echar una mano

Imaginen la vida de una persona sin brazos, sin piernas, o bien sin movilidad en sus extremidades. O a un individuo que por sus condiciones mentales no puede atenderse solo. O a alguien que se encuentre postrado en la cama sin moverse. Cuando una persona pierde la capacidad de tocarse a sí misma y aliviarse sexualmente, esto se convierte en una circunstancia dolorosa: ¿se tiene que cancelar la vida sexual y forniciatoria de una persona porque no puede usar sus extremidades?

La misión del estudio de la sexualidad con respecto a la discapacidad física, se trata de hacer sentir bien a las personas en las mejores circunstancias y que éstas logren cumplir de manera satisfactoria sus necesidades sexuales, porque es un derecho de todos los seres humanos. El derecho al placer sexual, a tener privacidad para auto proporcionárselo, y sobre todo a tener relaciones sexuales protegidas, responsables y en un ámbito saludable.

Existe en Japón una asociación que se llama Manos Blancas (White Hands es su nombre en inglés) que se dedica a echarles una mano, nunca mejor dicho, a pacientes masculinos que por sus discapacidades físicas o mentales no pueden masturbarse y tener alivios sexuales por su cuenta.

En este momento celebro las bendiciones que poseemos: nuestras manos, pies, ojos, oídos, la irreverente boca, nuestra capacidad de razonamiento (bueno…o lo que usted considere que eso sea).

El trabajo de White Hands consiste en dar apoyo a personas discapacitadas pare atenderse a sí mismas, mediante la masturbación y para provocarles una eyaculación. El personal de esta institución está entrenado como trabajador sexual y especializado en atención a gente que no puede aliviarse sexualmente a sí misma. No es cualquier tipo de asistencia y no es tampoco una chamba que pueda realizar cualquier trabajador@ sexual.

Es decir, quienes masturban, acarician y dan placer a las personas que no pueden hacerlo por su cuenta, son entrenados para dar un goce en base al conocimiento de una situación específica y sensible, acorde a cada discapacidad.

Un aspecto muy interesante del trabajo de White Hands, es que el alivio que ofrecen est@s profesionistas es sólo para personas de sexo género masculino, independientemente de su preferencia y orientación sexual.

Los argumentos de White Hands, publicados en su página en internet, establecen que así como los hombres tienen necesidades sexuales, es lógico que las mujeres también las experimentan. ¡Obvio! Pero otro de los asuntos por resolver es que ninguna mujer en circunstancias de discapacidad ha solicitado el servicio o se ha mostrado interesada en ser atendida por una persona especializada en el alivio sexual y masturbatorio.

Otros de los cuestionamientos y reflexiones que plantean es que, de qué manera puede tasarse la satisfacción de una mujer. ¿Cuándo sucede?, ¿cómo se manifiesta?, ¿cómo ayudarle a que su orgasmo sea intenso y placentero? El eterno dilema sobre el placer sexual de las mujeres y el camino de su consecución que siempre implica misterios insondables, se presenta una vez más.

Las mujeres necesitamos alivio sexual, sea de forma individual o con la ayuda de alguien, entonces quizás lo conducente para White Hands sería preparar la capacitación de personal que pueda masturbar, fornicar o excitar a una mujer con discapacidades y que la ayude a llegar a un orgasmo de acuerdo a la lectura de las manifestaciones físicas y verbales que se puedan presentar durante un acto erótico. Sin embargo parece ser un tema controvertido, con cierto sesgo machista e incluso discriminatorio en varios niveles.

Otro de los argumentos de White Hands es que las muchachas o mujeres, presentan mayores dificultades para comunicarse y expresar sus necesidades sexuales. Incluso las circunstancias sociales, familiares y morales, pueden cohibir a la dama discapacitada en la solicitud de sus demandas eróticas, que ocultas o no, deben ser satisfechas. Si una señora en plenitud de todas sus facultades físicas y mentales a veces batalla para conseguir placer sexual, ahora imaginen a una mujer que depende de otras personas para cubrir sus necesidades básicas de movilidad, alimentación, ir al baño.

La asistencia sexual de White Hands me parece la forma más hermosa y humanitaria de echarle la mano a alguien, no sólo ayudándole a conseguir el placer sexual, sino a dignificar a su persona.

Silla de ruedas: elia.martinez.rodarte@gmail.com

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