La pornografía NO es educativa…(todavía…)

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Porno cristiano

La pornografía es omnipresente y urge que expliquemos a las criaturas de qué va este fenómeno mediático inevitable, ya que si no es analizado y reflexionado, puede arruinar la vida sexual de adolescentes, personas muy jóvenes y poco informadas.

El sexo, la sexualidad y las sexosidades que vemos en la pornografía son simulaciones eróticas coreografiadas para excitar los sentidos de quienes ven esas imágenes y escuchan esos sonidos. Por eso la gente usa la pornografía para masturbarse.

Pero que quede claro: es una actuación. ¿Han visto cómo se filma una cinta? Para hacer cualquier película ensayan, cortan, mueven la cámara o las luces hacia otra posición…Ahora imaginen en la filmación de pornografía: los cortes porque se le bajó la erección al muchacho que aparece de semental, o que traigan un kleenex porque se le corrió el rímel a la estrella, o que se rompió el condón.

Una escena pornográfica está montada y ya sabemos el orden: se besan, ella se la chupa, él se la chupa, luego follan en varias posiciones atrevidas y quizás hasta hagan un 69 y terminan con una estrepitosa eyaculación que se estrella en la cara de la dama toda ella hecha un gemido.

El sexo y la sexualidad de la pornografía por lo tanto, son idealizaciones y fantasías. Por ello no es necesario que para cachondear una salga vestida como vedette de los setentas;  ni tampoco que el hombre se tenga que disfrazar de obrero, con casco y herramientas o andar sudando un traje de piel y tronando un látigo.

Pero los adolescentes, los jóvenes e incluso adultos poco versados en el sexo, decodifican la pornografía de acuerdo a su poca instrucción sobre educación sexual y asumen lo pornográfico de forma literal. Entonces vienen las decepciones y asegunes.

¿Por qué las mujeres con las que follan no están tan buenas como las de las pelis porno?; ¿por qué no tienes el pene tan grande como el del video de red tube?; ¿por qué debes de abrirte de piernas como si fueras a parir como lo hace la muchacha del porno?; ¿cómo es que nadie dura más de media hora como el negro del priapo gigante en los clips sexosos?; ¿forzosamente debes chupar ahí o dejarte hacer eso?

La pornografía en la manos de una persona con pocos conocimientos de educación sexual o sin experiencia sexual, provoca confusión y muchas ideas erróneas de lo que la sexualidad y el sexo deben ser.

Del porno se asumen muchas mañas, pero para los más chav@s es “normal” entonces, que las mujeres sean más dispuestas sexualmente y bien ganosas, porque en el porno todas están bien urgidas y además no conocen llenadera. Y que aunque digan que no, siempre quieren follar. Son unas zorras, o bien, deben ser sometidas. Hay una sensación de súper poderes en el porno: súper duros para súper calientes.

Por ello también normalizan la violencia y la cosificación de la mujer o de otras personas. Las violaciones o abusos sexuales que se simulan en la pornografía, pueden ser estímulos a que se sucedan hechos similares en la cotidianeidad de los más chavos.

La capacidad de asimilar y respetar al otro, de transgredir hacia otra persona, también se revelan en la pornografía y pueden ser malentendidos por los jóvenes.

En Brasil se produce cierto tipo de material pornográfico bajo el auspicio de uno de los cultos cristianos de dicho país, cuya finalidad es la preservación del amor y del estímulo sexual entre las parejas casadas. Los actores y actrices que aparecen en estas realizaciones están matrimoniados entre sí y evitan las actitudes “desviadas” según sus propios criterios.

Curiosamente la finalidad no es para provocar el alivio sexual de las personas cristianas, porque la masturbación “es pecado” por el desperdicio de la simiente, pero el porno cristiano ofrece una opción de administración del goce, utilizando el lenguaje de la pornografía.

Incluso puede ser educativa, instructiva y guía de un mejor vida sexual, si hubiese material explícito como el cristiano que se produce en Brasil, pero que guiara paso a paso a los más jóvenes hacia un desarrollo sexual saludable. La pornografía no es el sexo “normal” ni mucho menos dicta los cánones de lo que debe ser en el fornicio. Sólo está hecho para calentar y para menear la mano.

Aburrido: elia.martinez.rodarte@gmail.com