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¿Lucharías por tu “amor”?

Una de las mayores pruebas a las que se puede enfrentar una persona en una relación es cuando debe “luchar” por su amor. Es decir, aquell@s quienes deben de lidiar o encararse con el/la amasi@, novi@, amig@ con derechos, al detalle o puche que se anda encamando su marido o esposa.

La respuesta a esta situación para mí en lo personal siempre me ha quedado clara. En el determinado caso de que yo tuviera que enfrentarme a la circunstancia de luchar y no dejarme arrebatar a mi novio/esposo/amasio, lo más seguro es que ni siquiera metería las manos para conservar a alguien.  Me parecería un sinsentido pelear por alguien que juega en otras canchas.

En el momento en que cualquiera se encuentre involucrado en un triángulo amoroso, creo que lo mejor es dejarle a la otra persona que se lleve la basura de tu casa. Cuando en una pareja uno de los implicados decide llevar actividad extracurricular de su pareja, ya existe un problema previo.

La infidelidad es como un virus lento y silencioso que avanza mientras más lejos lo dejan llegar. Quien engaña una vez y es perdonado, es como si le hubieran quitado una correa y le dejaran salir a la calle de nuevo. Los nuevos cuernos que le pongan son responsabilidad de quien perdona a una persona infiel, porque por lo general así sucede. La gente es conchuda hasta en las segundas oportunidades, si no se negocian bien las condiciones de un perdón tras una infidelidad.

Los casos de hombres y mujeres que me escriben preguntándome “¿debo salvar mi relación y luchar por mi hombre?” o por la mujer en el caso de señores o lesbianas, quizás lo importante sería cuestionarse si quieres seguir con una persona que te ha puesto el cuerno y se encuentra en la cómoda situación de que dos personas quieran sus muy escaneadas verijas.

Si te encuentras en ese trance, de tener que luchar por tu amorcito con una lagartona todo terreno o con un gandalla que le anda floreando la vulva a tu señora, las primeras acciones son las que cuentan.

Tan pronto te enteres de que tu amorcito anda forniciando con otr@ ponle el ultimátum, como medida preventiva, mientras averiguas cómo está el asunto. Por lo general un@ intuye cuando algo anda mal en una relación, pero si has estado baboseando en la loma mientras te ponen el cuerno y tu vida en pareja va en deterioro, tu contribución a la grieta en ese amor es considerable.

No entres en una dinámica de arreglar una relación que está rota y la cual ninguno de los dos quiere componer. Si el tipo o la mujer se ha enamorado o está clavad@ con su amasio, es muy complicado arreglar el asunto. Hace mucho que están fuera del entorno del nosotros.

Si la persona que se encuentra follándose a tu amor te reta, busca, acosa, envía correos o mensajes, o llama y cuelga a tu casa o intenta entablar una comunicación, lo más indicado es ignorarle y sobre todo, no entrar en el ridículo juego de las provocaciones, en el que nadie gana. Además tu problema es con tu pareja y es a quien le debes de ajustar la presión en las gónadas.

La riña por un hombre entre dos mujeres, o dos hombres en el caso de una escena gays, o los trancazos por una señora, entre dos hombres o dos damas, en el caso lesbiano, son los escenarios de peor gusto en los que un@ puede llegar a estar involucrado, porque perdónenme, todos quedan como estúpid@s menos la persona que está en medio, que se rasca la pudenda, viendo cómo se pelean en su reino por sus carnes.

Favorecer los arreglos entre parejas que se aman y poseen algo qué salvar de su relación, sin duda deben hacerlo, porque el amor y su cultivo son trabajos arduos para personas inteligentes y sensibles. Pero si no tienen ganas y prefieren ligar todas las veces en que encuentren  oportunidad,  replanteen su vida amorosa y no fornicien al prójimo. Al menos a dos al mismo tiempo…

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Segundos frentes: elia.martinez.rodarte@gmail.com