De la teta gigante de leche radiactiva y otras parfilias…

Everything You Always Wanted to Know About Sex* (*But Were Afraid to Ask)

Woody Allen es un creador que nació tocado. No sé qué le haya pasado ahora, realmente no me importa, pero él es de esos poetas por los cuales vale la pena adorar por un verso memorable. Que en su caso, es un corpus importante de películas que le han dado relumbre. No puedo defender las últimas a mi personal gusto.

He vuelto a ver Everything You Always Wanted to Know About Sex* (*But Were Afraid to Ask), por veinteava vez, y no deja de sorprenderme su universalidad y ese toque de clásico atémporo que tiene. Es deliciosa y entrañable.

Pero ante todo es una película revolucionaria que ya nombraba los puntos esenciales de la sexología moderna. Habla de los orgasmos, de lo que provocaban, de la trepidación de una genitalia cuando se viene bienvenida. Igor, uno de los personajes de la peli de Woody Allen, quedó patidifuso e ido del mundo, porque experimentó un orgasmo de cuatro horas continuas. Quedó mal…

Exhibe a lo largo del filme una serie de parafilias que podrían parecer inverosímiles, pero cuando se trata de esconder sus perversiones cada uno de nosotros es absolutamente X- Men. Esconde sus poderes porque le da miedo exponerse ante los demás. Como si todos no tuviésemos nuestro mostro encerrado en el clóset.

En el filme se exhiben parafilias comúnes y cotidianas, como la zoofilia, el exhibicionismo, el dogging, y a banda trani que ni perdió la oportunidad de usar ropa interior y liguero causando un escándalo mayor. Me enloquece Woody Allen que sembró en mi inconsciente la epopeya del espermatozoide saliendo por el ducto deferente. Como asidua a las sexosidades me parece increíble poder narrar de una forma tan puntual y tan atractiva, la eyaculación. Es perfección.

Okay, parezco enferma de la mente, pero si analizásemos punto por punto cada paso por el cual atraviesan dos células cualquiera para fabricar un ser humano, vía la reproductividad, es un acto épico. Somos una especie afortunada.

Pese a que en la peli hay un seno gigante suelto aterrorizando a la población, la película maneja un concepto de equidad de género bastante aplicado en todos los abordajes de la cinta, un rasgo avant garde que ciertamente no se replicó mucho en una época.

Esta cinta es homónima a un libro escrito por David Reuben, doctor y científico quien en un libro continuamente rechazado y publicado tras muchos esfuerzos, develó asegunes importantes sobre el sexo y la sexualidad. Que más tarde fueron severamente cuestionadas por su veracidad y basamento científico.

Pese a tono paródico de Everything You Always Wanted to Know About Sex* (*But Were Afraid to Ask), que al final es el junto con pegado de Allen, bajo el chiste y la comedia de pastelazo, hay un mensaje por la equidad de género, por la tolerancia, por la visibilidad, por el derecho al orgasmo y por la individualidad de cada persona respecto a su sexualidad. Así sea que se quieran follar a una oveja. No es que apoye la zoofilia ni que sea de mis perversiones soñadas, pero al final de cuentas, en lo más íntimo del ser humano, cada un@, cada quien fantasea en su universo libre como un cuerpo sin restricciones, sin atavismos, sin orientación ni preferencia sexual, sin ser sí mismo en una dimensión en la cual la masturbación tiene la última palabra.

Yo creo en el sexo como un acto de creación y no como una actividad vulgar en la cual uno debe apostar por la fricción de mamífero inevoluto. Woody Allen nos provoca emociones de empatía, nos vemos retratados, abofetados, un poco exhibidos. Apostemos por nuestras propias perversiones.

Un comentario en “De la teta gigante de leche radiactiva y otras parfilias…

  1. Siempre va a quedar pendiente un sketch similar donde el cuerpo femenino busca tener un orgasmo, deberia ser tan divertido, pero.. ¿quien lo dirigiria? ¿sugerencias? A mi me late Tina Fey…

Los comentarios están cerrados.