A mover las quijadas a ritmo de cumbia…

Antes de que se hundan en la lectura de este texto, los invito el sábado 19 de octubre a mi encuentro con el público y lectores en el stand de Punto W, en la Feria del Libro de Monterrey a las ocho de la noche. Los espero.🙂

Chups chups

La felación es patrimonio de la humanidad. Y lo recordamos ahora que se revivió la memoria de la felatriz más famosa del cine, Linda Lovelace (protagonista de la setentera Garganta profunda), en una película biográfica de reciente estreno, la cual narra su historia como actriz y su encumbramiento como mamadora.

¿Cómo le pondríamos a una película que se tratara de un chupador, de un hacedor maestro de cunnilingus? Algo con las palabras “lengua” y “voraz” quedaría bien. Pero cuando se trata de chupar, al menos a través de la historia de la humanidad, ha sido más privilegiada la práctica de la felación que la del cunnilingus.

Para los griegos era un acto asqueroso lamer la vulva de una mujer. El hombre que lo hacía era menospreciado, e incluso era mejor saber que se lo habían follado por el culo, que saber que se le bajó a una señora. En cambio, al ver el pene de sus compañeros en armas, los griegos no escatimaban en quijadas.

Los romanos, más bárbaros pero más prácticos, sometían a cualquier castigado con sexo oral, fuese hombre, mujer o silla etrusca. Esa costumbre latina se coló a través de los siglos hacia nuestro continente, porque a la hora de una chupada muchos señores cierran los ojitos y se abandonan a una boca. La boca no tiene sexo género. Además a ellos les debemos la asignación de los roles de activo y pasivo, debido a que para los romanos, el acto de mamar era considerado como una forma de adoración. Aunque creo en la sensación de poder que un hombre experimenta cada vez que alguien se le hinca frente al pene, también considero que el gusto por la chupada radica en la sabrosura de esa caricia, y de lo que goza un falo al ser apretado y succionado dentro de una boca.

Otras culturas han favorecido el guaguis y han tenido limitaciones con el cunnilingus, y una de las razones principales es el periodo. Cuando una mujer trae la regla, se le considera impura, ergo en algunos cultos los señores no se bajan. Convenientemente. En el islam está prohibido o se ve con malos ojos, en especial porque se comparten fluidos y es lo que no está correcto. Además es una práctica que no favorece la reproducción, por lo que un chupada a una señora es un acto estéril, ya que no va  quedar embarazada, ash…Eso es lo malo de transitar en religiones en donde lo sabroso está prohibido, como lo es en la mayoría. En las prácticas cristianas, por supuesto, mamar es un pecado.

Pero gracias a la pornografía y a que los hombres y mujeres somos omnívoros en estos tiempos, much@s se bajan cuando las señoras andan en su periodo y no pasa nada, incluso es una parafilia. Sólo quedan como Hannibal Lecter al final de la faena , pero nada que una enjuagada de boca no limpie…

Si hablamos de chupadoras famosas o de seductoras de la historia, Cleopatra encabeza la lista de mamadoras célebres con toda clase de leyendas alrededor de sus labios. Que se la chupó a cien soldados romanos; que heredó los poderes de la diosa Isis quién infundió vida a Osiris con una felación; que su belleza maleva hipnotizaba a los hombres, pero su hermosura no superaba la perfección de sus chupadas…El caso es que siempre la pintarán como una zorra oportunista, pero de que supo sacarle provecho a cada centímetro de su cuerpo y mente, no cabe duda. Siempre hay un uey que cae…

La historia de la felación llevará un paso adelante sobre la del cunnilingus, sólo por las ondas machistas y patriarcales que todo lo agüitan, salvo en la isla de Lesbos, con las mejores felatrices, mamadoras y tribadistas, o sea las que se frotan; o en algunos cultos orientales en donde había eunucos (hombres castrados), quienes también tenían voraces bocas y gargantas universales; y hasta las tribus de Nueva Guinea que se tomaban el semen de sus mayores: para obtener su sabiduría a través de una chupada. Los pretextos para obtener una mamada en cualquier cultura y era de la historia suelen ser ingeniosos. Siempre será una cuestión de ponerle cabeza.

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Sábado: elia.martinez.rodarte@gmail.com

 

 

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