Por aquí te veo…

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Hablando de ojos que no ven…http://www.canasanta.com/2013/10/15/el-ojo-del-culo-una-exposicion-fotografica-bien-explicita-del-ano/

El ojo del voyeur

La palabra voyeur quiere decir: el que observa, en francés y en masculino; en femenino es voyeuse. Porque aunque no sea tan notorio como en los hombres, nosotras observamos golosamente también, y nos clavamos en tafanarios, penes, muslos, nalgas, pies, brazos, espalda y manos. Cuando nos preguntan sobre qué es lo primero que vemos en los hombres, contestamos mamarruchadas sin sentido como: “en los ojos, que tenga bonita mirada…” o “en la boca, por los besos…”, dicen las que se atreven a ser más ligeras, según ellas. Al paquete nadie lo otea, en teoría. Algunas con mayor descaro, otras con reservas, pero miran.

Yo cuando veo lujuriosamente, no lo hago a propósito, pero sí me fijo a ver qué cilindraje tiene el motor. Una tarde, mi pareja de hace siglos, estaba observando el patio de los vecinos con mucho detenimiento; luego me invitó a ver a la pareja que estaba follando mientras un perrillo le olisqueaba el culo a la señora que estaba siendo follada; los vecin@s de otros edificios estaba asomados también. Un@s escondidos tras las cortinas y otros con cara de que ya se habían empezado a puñetear con la escena. Mi compañero también se puso a tono, y de los oteos en la ventana, pasamos a los cancos y de ahí a la buena cama de nuestra casa por el barrio de La Purísima.

El vouyerismo es una parafilia que nos acompaña en la cotidianeidad, porque cada segundo estamos observando al otr@, dependiendo del entorno y de la compañía. Aunque no sea con fines sexosos, y nada más sea por sabrosearnos, nos gusta ver a los demás con afanes exploratorios, ya que sólo es para darnos un momento de morbosidad.

El peep show es una de las más divertidas y antiguas prácticas para el que gusta de ver, ya sea la acción de un acto sexual, la exhibición de personas desnudas o vestidas de acuerdo a las muchas parafilias que existen o cualquier espectáculo que conlleve a la carnalidad, y es una alternativa a la pornografía en video; sin embargo no entiendo por qué aún se sigue tratando al vouyerismo como una parafilia que sólo tienen algunas personas, y no como una práctica inherente a nuestro ser humano. El viboreo también es una forma de vouyerismo, aunque a veces sea negativa, y sea sólo para criticar, escanear y pasar por aceite a la víctima que viboreemos. Pero sólo así se trata de una cosa malvada.

Porque a nuestros ojitos les gusta el escaneo, es por lo que acariciamos la piel al mirar y se nos incendian los ojos al presenciar una estampa erotizante o sexual.

Mirar una escena sexosa o erótica es uno de los combustibles de la excitación y por ello la vista es uno de los dones más apreciadas, que no creo que el más importante. Sin el oído no podemos escuchar gemidos y gritos, que son bien prendedores. Sin la boca es imposible saber lo salado o dulce que está la piel de nuestra pareja sexual. Sin el olfato, no sería factible que hundiéramos una axila para saber de la esencia apestosa de nuestro amasi@. Y sin las manos, el tacto, el roce de la la piel sería imposible. No existiría el sentido sexual.

El voyeurismo es una práctica que puede incorporarse cómodamente a nuestra rutina forniciatoria, como elemento esencial del escarceo. Miren a su pareja cuando se masturba y multipliquen las posibilidades de cachondeo para la eyaculación o el orgasmo de la dama. Nada más no disparen a la cara, ash.

Insten a sus parejas a exhibirse, y no se afanen en lencerías que parecen fabricadas en una tienda de pasteles de los setentas. Vayan sin ropas. Observen sin tocar, los cuerpos desnudos de sus querid@s y sabroseen la carne. Mirar sin tocar, crea la misma ansiedad que cuando estamos frente a la vitrina de los chocolates, pero sabemos de cierto, que tarde o temprano nos podemos comer algo de eso.

Mirar a nuestra pareja haciéndolo con otr@; mirar su desnudez en el patio de la casa (quizás los vecinos…); mirar a otros follando. Aprovechemos el don de la luz. Nos vemos en las redes sociales en Facebook y en Twitter en donde me encuentran como Ivaginaria.

Por aquí te ves: elia.martinez.rodarte@gmail.com