Coger y hacer el amor…

Image

Este texto está dedicado a tod@s quienes defienden la expresión “hacer el amor”. No porque esté de acuerdo con ellos, sino porque me parecen románticos y tiernos. Soy una fácil de corazón acomodaticio.

…………..

Mejor que hacer el amor

México se divide en dos bandos principales: el que usa el verbo coger como equivalente a agarrar algo, como “coger la taza por la oreja”, “coger al toro por los cuernos” o “cogí el camión para llegar”.

El otro es el que usa el verbo coger para referirse al fornicio y creo que este lado de la banda mexica se esfuerza en que éste se disemine por la nación como un sinónimo de fornicar, pero también como una forma de mencionar sobre alguien a quien se pasaron a desgraciar. Yo misma en mi lenguaje cotidiano digo que a alguien “se lo van a coger parado” cuando creo que le va a suceder algo desagradable.

Lo peor de los verbos que se refieren a ejecutar el acto sexual, como fornicar (que en realidad quiere decir sexo extramatrimonial), como follar (que sí se refiere directo al coito), o como hacer el amor, que es una oración compuesta, es que son ñoños y poco eficaces o anticuados.

El significado por convención de la palabra coger es multidimensional, porque no sólo se refiere a que se va a tener ayuntamiento carnal, sino que se implican muchas cosas más que tienen relación con el erotismo, pero sin duda es relativo al coito. Es metisaca puro en el sentido latino-romano, e incluso con un tono machirulo allegro ma non troppo. Convención de genitalias. Esperamos que para llegar al acto se haya tomado el camino de la ternura y del juego previo. Para no parecer descortés, ni un bárbaro que se va directo al beso payaso antes siquiera de saludar.

Entonces el problema con el verbo coger es que no me he acostumbrado, ni creo que lo haga, a ponerlo en mis columnas, porque creo que aunque implique muchos significados sexuales, es una palabra que no acaba de gustarme para uso personal, al menos en lo escrito. No me veo como una persona gritoneando: “cógeme papi” en el eterno y mamila lugar común de la lagartona que no sabe qué más decir cuando se la están pompeando.

Pero los verbos para el fornicio, las expresiones exóticas de su ejecución, nos llevan más allá de lo que podemos imaginar incluso en nuestra misma forma de forniciar. Es decir, no me imagino que yo usara jamás la expresión de “ponerle la peluca al perro Bermúdez”, como una de las formas de definir al coito, como lo hizo uno de los muchos que aportaron su forma de nombrar al acto sexual en las redes sociales en Ivaginaria en Facebook y Twitter.

Sin embargo cuando un regi@ dice que va a Matacanes, todo mundo sabe que ya va a cochar, como entenderían los chihuahuitas (de Shihuahua, claro), o a matar la araña, como se dice en ciertas zonas del sur. Es tan obvio el significado de parchar, planchar, joder, follar, matar el oso a puñaladas, despeinar la cotorra, cuchiplanchar, echar pata, medir el aceite, echarse un palo, tirar, que realmente son expresiones que están asimiladas en lo cotidiano. Mi amiga Gaby de La Paz Baja California Sur, cuando contaba que dos habían cogido, decía: “La Marcia y el Davíd, llegaron a punto final”. Siempre adoré que dijera punto final. Me imaginaba que tras ese signo de puntuación los implicados se fumaban un cigarro.

Diga como uno le diga al acto de cogerse cariño con cariño o no, existen denominaciones para adornar el ejercicio sexual, para no decir eso mismo: tuvo fornicio. Todas las formas que uno nombra para referirse al sexo reflejan mucho del pudor que se tiene ante el hecho de unir las genitalias  y exponerlo, convirtiéndolo en un acto antinatural y morboso, lo cual es hórrido.

Existe poesía alusiva que celebra la unión de nuestros peluches franeleando, como lo hace el poeta tabasqueño, Carlos Pellicer en su libro Reincidencias: “El roce de tus piernas en las mías / nuestras bocas mordiéndonos el cuello / las sed jaguar en nuestras dos malezas, / el tacto universal de nuestro cuerpo”. ¿Qué dijo el maestro? Que los afros estaban pegados singando, como sería en cubano. O garchando en argentino. O templando en casi todo Sudamérica.

Luego hablaremos de “hacer el amor”. Una expresión cada vez más inútil.

Darle de beber: elia.martinez.rodarte@gmail.com