Coito ergo sum

Mi discurso sobre el coito siempre se relaciona con la idea de “descentralizarlo” y que no sea el plato fuerte de la actividad sexual. Much@s reducen su vida sexual a sólo el coito. Pero tampoco podemos negar su sabrosura. Por eso ahora…

Imagen Ilustración de Milo Manara.

Chido tu coitorreo

¿Que qué tengo en contra del coito? Nada. Sólo que de vez en cuando, me gusta distraer la mirada del metisaca, porque también es buena onda bajarse a beber de la genitalia de nuestras parejas sexuales o bien, jugar a que otras partes de nuestro cuerpo se erotizan y friccionan, además de las jugosas genitalias. Y luego me andan reclamando mis lectores que si escribo eso porque “no me ponen”, o “que si ya me envicié con el sexo oral”, “o si me hice lesbiana”. Todas esas son leyendas urbanas, querido público, por eso me dedicaré a enunciar algunas bondades y verdades del coito. Aunque pongan carita de “ay si yo soy el chaira del barrio”, siempre es sabio escuchar y aprender algo nuevo, porque hay changos que llevan centurias con los mismos trucos.

El coito es la forma en la que estamos más cerca de cualquier persona. Nos convertimos en un solo ente. Más compenetrado no se puede estar. Es la actividad primaria y obligatoria para hacer bebés y sostener la especie, pero la principal cualidad del coito es su inamovible obligación con el fornicio. No se da un buen acto sexual sin coito. Es la constante para much@s.

Por eso quienes vivan con ese lema tatuado en el tafanario, merecen mi reconocimiento por su lealtad a la fricción y porque saben del coito y cuestiones como:

El coito es una forma de poder y de invasión que no podemos combatir porque nos encanta. Mientras más nos dan, más queremos. Es una realidad física, hormonal y orgánica. De los buenos coitos están hechos los enculamientos románticos y algunos sorpresivos bebés no planeados.

El coito puede ser salvaje y potente, pero una penetración sin lubricación debiese catalogarse como un acto de violencia. Algunos sadomaso que gusten de que se las inserten con furia deben estar en desacuerdo conmigo, pero considero que lubricar siempre es preciso, en especial si deseamos seguirle en el meneo. Con rozaduras la diversión se convierte en un martirio de genitalia ardorosa que no tiene caso.

El coito debe ser consensuado, de lo contrario es una violación. Eso es indebatible.

Al ejecutar un coito concéntrense en el reciclaje de energía que están realizando. Si se conectan con besos y lenguas mientras realizan el fornicio, sentirán el poder de estar en el otr@. Por eso nos encanta follar, porque experimentamos sensaciones inexplicables y difíciles de expresar. Si un@ no se vuelve viciosa de esto nomás platicando.

Cuando tengan un coito no sólo se claven, nunca mejor dicho. Piensen en sus genitalias como unas maquinillas de sabrosura. Froten el pene en las cavidades vaginales, roten los movimientos enterrándose con firmeza, varíen el ritmo y acompásense al son de la dictadura vaginal. En especial si esa vagina hace su trabajo, que es apretar, soltar, apretar, soltar. Respirando ambos, chocando las caderas suavemente, sin empezar a pompear como reggaetonera en ácidos. Sientan el roce de los genitales, los latidos del corazón, deténganse y síganle. Ayuntarse sexualmente es un acto que requiere leer en la excitación del otro. Por favor no sean unos nabos y aprendan a leer en la cachondería ajena, para que en verdad les pongan a ustedes con ganas, y no como un acto de reprocidad obligatoria. Las sexosidades que recibimos a cambio de lo sabroso que damos, siempre vienen multiplicadas.

El coito es el meneo sexual que requiere mayor protección, como el uso del condón. Yo diría que hasta en relaciones monógamas, pero, ash…

Sean buen@s y cómprense de vez en cuando un condón con textura, pónganle un poco de lubricante y métanlo de una buena vez en ese hoyo. Verán a continuación unos ojitos lacrimosos y agradecidos. Un poco de jaleo, lubricante y condón texturizado, son suficientes para armar una fiestita.

El coito es como la carne del acto sexual y eso es un lugar común que no variará mucho, entonces diversifiquemos, no sólo en posiciones, sino en creatividad forniciatoria. No sólo es meterla y chido tu coitorreo.

Y para esas almas coitales que sólo piensan en cabalgar, encimarse, ponerse así, dejarse caer y ponerle de todas formas: hacen bien. Pero de vez en cuando bájense a conocer lo que penetran. @Ivaginaria

 

Horadar: elia.martinez.rodarte@gmail.com

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2 comentarios en “Coito ergo sum

  1. Bueno, para alguien como yo que disfruta DEMASIADO de mi lado sexual, no solo bajar y el coito es importante, desde el momento de crear atracción con la platica, roces o caricias y besos, muchos besos por todo el cuerpo de la preciosa chica con la que estoy, Me encanta generar esa rica tensión. Y claro soy de los que no preguntan ni piden permiso de nada, solo voy tomo lo mío y lo hago.
    Lo que me gusto de tu publicación es la soltura que tienes para escribir, pero mas detalles eróticos hubiera mejorado😄

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