La casita del punto G

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Monte de Venus: el escudo

El monte de Venus en el cuerpo de la mujer es un escudo del pubis. Protege al órgano reproductor y genitalia femenina del impacto de la pelvis del hombre durante un coito y de cualquier otro pompeo similar, al igual que el vello púbico que lo acolcha y que aparece en la adolescencia, cuando empiezan a florecer los rasgos sexuales secundarios (vellos, menstruación, cambio de la voz, etcétera).

Nuestros dentro femenino, pese a que se erige como el horno de la especie, también es delicado y por supuesto, a nosotras nunca nadie nos dará un golpe en los huevos, porque los tenemos blindados y por fortuna, no los traemos colgando. Pero requieren del escudo del hueso pélvico que está acolchonado por el lado del monte de Venus, digamos que por el sector peludo. Por cierto, ya existe un movimiento para defender el derecho de las mujeres a andar peludas de donde gusten y se llama #Projectbush o en español #Proyectoarbusto. Así que a soltarse el pelo.

La zona del Monte de Venus está compuesta por tejido graso y muchas terminaciones nerviosas, por lo que ese montículo es un sitio de intensas sensaciones e incluso orgasmos. Un movimiento suave y trepidatorio bien aplicado puede resonar en el clítoris, en la zona vulvar e incluso estimular el Punto G, la zona de eyaculaciones femeninas.

Si se aplican a acariciar, besar o lamer el mons veneris, además de que puede ocasionar orgasmos y temblores en el cuerpo de la mujer, los pone a tiro con la genitalia. Lleven la lengua en punta, bajando suavemente hacia los labios mayores y luego menores, alternen con el ir y venir del monte hacia la vulva, besen la zona interna de los muslos con paciencia antes de clavarse e incluso apliquen caricias leves en el vello púbico, que son como antenas de sensitividad. No desaprovechen ni un tramo del paseo…Con eso tienen para que la dama ya sienta bastante curiosidad por lo que sigue. Y algo importante: no teman enterrar la nariz en la genitalia femenina. Tampoco queremos buzos de aguas profundas ni mártires de la asfixiofilia: sólo pasen la nariz suavemente por las honduras, jugueteen por ahí, hagan cosquillas, den sopliditos y verán cuánta diversión sin límites. Sólo espero que aquello se encuentre en un estado higienizado o que el usuario sea gustoso de la zona. Es fundamental la higiene en la zona pélvica-genital.

El nombre mismo de esta parte femenina llama al eros, ya que está inspirado en la diosa latina Venus (Afrodita en Grecia), deidad que también respalda a las enfermedades venéreas (veneris). Vamos del amor a “me pegaste un chancro” en la misma etimología, pero yo preferiría que les llamáramos infecciones de transmisión sexual o ITS para fines pragmáticos.

Curiosamente todos los seres humanos en el mundo, que tengan manos, también poseen un monte de Venus, que es la parte gordita que se encuentra justo debajo del dedo pulgar y es un referente importante para las personas que leen la mano. Asegún la forma y lo pachoncito es el temple y carácter sexual, amoroso y pasional de cada persona. Y así funciona: las personas con  esta zona abundosa y con muchas líneas, son pasionales, lujuriosos y poseen la tendencia a las ITS. Y si es pequeño y sin muchas líneas, es de una energía pasional controlada y con poco impulso sexual. No estaría mal que le vayan revisando la manita izquierda a su amasi@. Pero en este caso mejor consulten a un profesional que yo nada más les doy generalidades. Lo mío está en otras brujerías.

Además el monte de Venus es la parte del cuerpo femenino con el nombre más hermoso, pero con una función elemental como lo es la protección de la pudenda y sus puntos sensibles. Ahí nace el amor al coño porque lo lleva directo como pista de aterrizaje, es el sitio vecino a la líneas de la cesárea, fija los límites al bikini y es la sede del controvertido vello púbico. Es una joya de la genitalia.

Nos vemos en Facebook y Twitter en Ivaginaria. Hoy en Acodemis en el centro de Monterrey, la conferencia: Empoderamiento sexual. Sólo nenas.

Dirección de la conferencia: Washington 943 y 947 entre Diego de Montemayor y Platón Sánchez. Monterrey, N.L.

Empezamos a las 1900 horas.

Jaló pal monte: elia.martinez.rodarte@gmail.com