Inspirada en el talón

Gracias a mis queridos amigos de la sección Vida en El Norte, por este espacio que me brindaron el jueves pasado.
Les comparto la entrevista que me hizo Daniel de la Fuente.
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Foto de El Norte, por Juan José Cerón. La corona es de Hellove.🙂 (Gracias Abraham)
Por Daniel de la Fuente
Monterrey,  México (6 febrero 2014).- Elia Martínez-Rodarte ha consolidado su nombre como cronista a través de su columna Ivaginaria, en la que aborda desde hace más de una década, con humor e información precisa, la sexualidad.Hoy, está por dar un paso relevante en su carrera literaria: un libro sobre una casa de citas.La autora del libro que lleva el nombre de su columna que se publica en METRO y EL SOL presente en diversas antologías, habla de este proyecto que marca un momento decisivo en su trabajo.

“No sé si sea una novela, pero la estructura de los cuentos hace que las historias no estén disociadas entre sí. Las ‘personajas’ son trabajadoras sexuales de una casa de citas.

“Lo que me gusta de ellas es que cada una posee una habilidad especial y tiene una historia horrible o triste o patética. Creo que, viéndolo en perspectiva, es la historia de todas las mujeres”.

Hasta el momento, afirma la escritora, quien imparte conferencias y talleres de sexualidad, el título del libro es Talón.

“Las del talón son las trabajadoras sexuales, y creo que mis muchachas del libro son bastante trabajadoras. Me gusta asumirlas con mujeres con súper poderes sexuales que logran llevar a hombres y mujeres a dimensiones del placer.

“Son maestras en lo que hacen. Quizás no sepan hacer maldita la cosa en otros aspectos de sus vidas, pero su felicidad al final de cuentas es el sexo. Menos para una de las ‘personajas’ que es asexual”.

Las historias, cuenta, nacieron de una forma continuada como si cada una empujara a otra. Actualmente son 10 historias que se entrelazan.

“Las mujeres se me están volviendo alegres a medida que avanzo en la producción del libro. Ya lo eran, se veían algunos destellos en algunas de las narraciones, pero ahora me salen muy locas. Falta sólo una repasada general. Ya está casi listo.

— ¿Te basas en algún lugar específico?

“Es un sitio que quizás he soñado. Mis sueños son aburridos, cotidianos, pero muy ubicados siempre. En el mismo lugar, casi la misma ciudad siempre, aunque no sepa a ciencia cierta cuál es. Entonces ha de ser ah”.

Ivaginaria, publicado por Posdata Ediciones, puede conseguirse en librerías.

El comienzo e Ivaginaria

— Cuéntame de tus inicios como escritora.

“Creo que mis inicios con la escritura empezaron con mi relación con las letras desde niña. Empecé a leer y a escribir porque realmente amaba al lenguaje. En ese entonces lo disfrutaba como algo que me conectaba con la realidad y que a veces no conectaba con mi realidad en mi mentecilla infantil.

Comprender a las palabras como disfraces, como atenuantes y detonantes, como ternuras y querencias, fue algo que desde entonces he gozado. Mi primer amor sin duda fueron las etimologías y eso también gracias a los diccionarios. El lenguaje es nuestra madre y eso me quedó muy claro desde la niñez. Además, amo vivir en español, lo cual le añade un placer más entrañable al acto de escribir.

“Y escribo porque soy una lectora con ambiciones. “Empecé a trabajar como reportera en un periódico de Saltillo que ya no existe y ahí empecé a tener un cierto sentido del rigor para escribir. Aunque siempre era la que hacía discursos, mensajes y toda clase de escritos en donde revelaba ‘mis pensamientos’. Cómo si a alguien le importara maldita la cosa. Empecé a escribir cuentos y crónicas, en los noventa, porque tuve mucho impulso y me auparon demasiado, y tallereé con el mejor maestro. Y luego vino Ivaginaria”.

— ¿Cómo nace Ivaginaria? ¿Por qué?

“Ivaginaria nace en marzo de 2003 y, para mi fortuna, sé de fechas porque la gente que me ha leído desde entonces lo sabe, porque yo tengo pésima memoria.

“Las conversaciones sobre sexosidades entre mujeres y hombres es el elefante blanco de la habitación. Hablar de genitalias, coitos, fricciones, agarrones, manoseos, infidelidades, desamores, romance y todos esos venenos es una constante. La primera columna que hice hablaba sobre la estrategia que los seres humanos planteamos cómo aproximarnos hacia el otro con fines de franeleo sexual. Se llama Estrategia, sólo estrategia.

Entonces Ivaginaria nació como un espacio para sacar el vapor sobre las inquietudes sobre nuestra sexualidad y sus asegunes.

“Siempre he tenido continuo contacto con los lectores y eso me ha ayudado a tener una actualización y sensibilización sobre los temas que a la gente le importan. Me preguntan si alguna vez me he quedado sin tema y creo que eso me parece imposible: el sexo es un continuum y el estudio del mismo, la sexología y la educación sexual, son disciplinas jóvenes que debemos apoyar y comprender.

“Si nuestra vida sexual mejora y es más saludable, muchísimos problemas de este país se resolverían más rápido. El ejercicio del sexo influye en todos los aspectos de nuestras vidas, por ello me parece muy importante trabajar en la continuidad de la educación sexual, que creo que también ejerce la columna.

“Ivaginaria es un espacio que debe tener en cuenta de una forma constante a los lectores. Yo contesto uno a uno los correos de las personas que me escriben y los canalizo y los apoyo de acuerdo a mis capacidades y conocimientos.

“En junio de 2003 publiqué mi columna en el periódico METRO del Distrito Federal y luego se extendió a otros periódicos de GRUPO REFORMA y, gracias a la sindicación, a otros periódicos del país”.

— ¿Cómo surge el título de la columna? ¿Quiénes eran tus referencias entonces?

“El título de la columna fue un juego de palabras que rebotamos entre uno de mis mejores amigos y yo. Se quedó Ivaginaria.

“De mis referencias o inspiraciones había varias musas: acababa de leer un libro que se llamaba Vamps and Tramps, de Camille Paglia, que tiene un tono muy divertido. Me divierte la locuacidad de Paglia porque además ella misma es un personaje digno de estudio, no sólo sus reflexiones pro y antifeministas.

También había una columnista que me encantaba, Judy McGuire, en una publicación que se llama Seattle Weekly, que me divertía mucho. Sin duda el mood Sex and the city que permeaba en las mujeres a principios de siglo estaba flotando, porque popularizó la figura de la mujer empoderada sexualmente y a la columnista de sexo: pero no lo marcaría como una referencia, sino como un punto importante de reflexión sobre el empoderamiento. Que no había tal. Sólo eran mujeres cachondas arquetipadas que seguían fomentando el modelo heterocentrista, patriarcal, machista, pero con zapatos lindos. Ni siquiera nos dieron una lección de sexo como las diosas mandan.

“Sin embargo creo que la cultura pop, internet y de redes sociales se ha mezclado amablemente con los temas de la columna, porque no podemos ignorar las fuentes de las que abrevamos. Ivaginaria nace casi a principios de este siglo y quizás es el momento en el que el sexo y sus temas se empiezan a analizar, exhibir, morbosear y banalizar masivamente gracias al internet, el cine y la televisión, principalmente”.

— ¿Cuál ha sido el tránsito de la columna y su recepción entre los lectores?

“La columna se ha transformado pero creo que la voz de la misma se ha consolidado. No podría decir que es porque he trabajado mucho en ello, porque ni siquiera pienso que sea un trabajo.

Para mí escribir mi columna es un acto orgánico en cierta forma. Pienso en lo que voy a escribir todo el día. Por lo general leo todo lo que puedo sobre el tema, tengo algunas fuentes para cosas muy específicas, y pues a los maestros, activistas o especialistas que me dan información les consulto continuamente. A la hora que me siento a escribir ya está casi todo. Me río, si he llorado algunas veces, y escribir es el amor de mi vida. Nunca me canso de decir que esté como esté yo en mis momentos, trasijada o alegre, escribir siempre ha sido mi única forma de estar lejos de la mierda. Escribir Ivaginaria sí me hace transitar en un sitio feliz.

“Además me gusta saber qué piensan los lectores, porque sí creo que la columna sea una especie de diálogo con ellos. Me importa que los lectores se sientan a gusto, aunque no estén de acuerdo en muchas cosas, como me lo han dicho siempre”.

— ¿Qué temas has tratado y qué retos te ha representado este espacio fijo como escritora y periodista?

“Todos los temas que tiene relación con la sexualidad y la educación sexual y la sexología han pasado por Ivaginaria.

Considerando que han sido más de 156 columnas por año, entonces he abordado de todo. Quizás siempre me da más problemas cuando tengo que abordar los temas sobre abuso infantil, pornografía infantil, pederastia o pedofilia. Nunca sé cómo asir esa barbarie en mi mente, para poder reflexionar yo y hacer reflexionar a otros sobre ese crimen hacia la humanidad”.

— ¿Cómo nace el proyecto del libro?

“El proyecto del libro Ivaginaria nace con la invitación de José Jaime Ruiz, editor de Posdata. Trabajé con él y con el diseñador Oscar Estrada para realizarlo. Fue una enorme experiencia, porque además lo hice con gente muy talentosa”.

— Has impartido talleres y charlas. ¿Cuál es la dinámica, qué se llevan los participantes y qué representa para ti?

“Mis talleres tienen una finalidad además de la informativa, educativa y recreativa: busco que la gente se vaya con un tema de conversación y de aprendizaje que les aporte plenitud y salud a sus vidas. Es decir, no sólo van a obtener información básica sobre sexualidad, sexología y educación sexual, sino que sabrán aplicarla para hacer su vida sexual más placentera y también porque asumirán una responsabilidad sobre su cuerpo para cuidarlo y protegerlo, así como para proporcionarle un goce sexual protegido y seguro. La vida sexual plena aporta felicidad y buena salud, entonces a partir del aprendizaje podemos reflexionar lo que necesitamos como seres sexuales, así como saber cómo leer el cuerpo de otr@s”.

Crónica y futuro

— Háblame de tu trabajo como cronista, que en mucho está presente en la columna. ¿Qué representa para ti la crónica, qué te parece la que se hace actualmente?

“Me gusta la crónica como un género que nos permite ser veleidosos y regodearnos en la experiencia de todos los sentidos. Eso es lo que convierte a las crónicas buenas en un estadio de viaje que compartimos con los lectores. Una buena crónica deja a un lector sin aliento, o asqueado, o cachondo, o quizás hasta indignado, dependiendo de la pericia con la cual un escritor / periodista lleve la pluma.

“La crónica que se hace hoy en día me gusta en la medida que el autor se aleja lo suficiente del hecho para abordarlo como a un lienzo. Sin estar presente, más que para darnos la fidelidad de lo real, sin necesidad de encremarlo con tantos adjetivos. No me gusta la crónica masturbatoria en la cual los cronistas se asoman y aparecen haciendo una duck face encima del hecho que intentan narrar. Esos masturbatoriums involuntarios aparecen de vez en cuando”.

— ¿Hacia dónde apunta tu trabajo como escritora?

“Sonará muy aburrido, pero realmente mi único plan es escribir. Sigo dando cursos y conferencias, y la columna que es mi prioridad. Pero creo que para mí el acto de escribir por encima de casi todo y es una de las cosas por las cuales trabajo.

“Ivaginaria crece por sí sola porque mi objetivo es muy claro: promover la educación sexual integral entre las personas que estén dispuestas a realizar una reflexión y un trabajo de deconstrucción de sus conceptos sobre el sexo, la sexualidad y la sexología. Para nada quiere decir que se vayan a enseñar maromas nuevas o trucos inverosímiles para sorprender a la pudenda ajena. Sólo se trata de ser mejores personas a través de la comprensión de nuestra propia sexualidad, lo cual nos permitirá ser informadores y educadores de un tema importante, que debe estar en nuestra agenda de discusión de forma permanente”.