De un tema sobado: Arjona

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Espero les guste este texto no vintage de un odio vintage, pieza que anda también en Libro de notas.

No odies a Arjona sin argumentos

Las redes sociales son despiadadas también en sus contenidos, pero no por ello, menos divertidas. En el muro de Facebook de una amiga un día amaneció esta publicación (lo puso en FB y a su vez lo tomó de Twitter): “Malas noticias en el mundo de la música. Encontraron a Ricardo Arjona vivo en su departamento esta mañana”.

El caso de odio hacia Arjona, cantante originario de Guatemala, se ha convertido en una forma de acentuar la profundidad del bagaje cultural e intelectual de cada persona. Es decir, si yo quiero demostrar que sólo leo a poetas de altísima catadura, que no navego en la banalidad de una música pop de dos centavos y que mis pensamientos y filosofía de vida son producto de un debate, discusión, lectura y aprendizaje continuos. Entonces es preciso que denoste a Ricardo Arjona.

Los grupos de “yo odio a Ricardo Arjona” en Facebook, y hasta que se muera, se le caigan los cojones y demás agresiones, son múltiples y muy variados, y cuentan con hartos agremiados.

Sin embargo la pose de odiar a Arjona, no me parece lógica en muchas personas. ¿Cómo odian algo o alguien que no conocen?

Yo en lo personal no odio a Ricardo Arjona. Ni conozco mucho de sus canciones, salvo por la hora pop de mis vecinos que viven atrás de mi casa, quienes lo adoran. Es un momento ingrato para mí. (Nota de la autora: ya se mudaron esos vecinos en 2013 XD)

Lo que he escuchado de su obra musical me parece absolutamente vacua, falta de sentido de la estética, plena de lugares comunes, con un pobrísimo vocabulario, llena de rimas muy desafortunadas, plagada de frases tan simples que parecen machotes rellenados con ocurrencias…Aún así me parece inútil profesar odio en su contra.

En México y en algunos países de América, la costumbre de agarrar de su puerquito a muchas pobres almas, como el odiado Arjona, se refleja en la continua denostación de la estupidez, debilidad, vulgaridad e incluso, defectos físicos o mentales. Reales o falsos.

Ha poco en las redes sociales se multiplicaron los chistes sobre la estupidez de una mujer que en la farándula mexicana, quien se desempeña como actriz, cantante y demás formas de entretenimiento popular.

La susodicha, Ninel Conde tuvo la mala fortuna de decir “lamento mucho lo que pasó con el surimi” al comentar sobre a la tragedia del tsunami del Océano Índico en 2004 (disculpen si me equivoco y se estaba refiriendo al más reciente de Japón, porque no he seguido tan de cerca a las revistas del corazón últimamente).

A la santa mujer la han agarrado de piñata y todos los chistes que se relacionan con idiotez, ser lerdo, lento, tarado o falto de entendederas tuvieron el nombre de Ninel en interminables listas, muros, twitters y en cualquien espacio en línea en donde se pudiera publicar una denostación en contra de ella. Llegó a un grado de que Ninel decidió hacer un certamen en donde ganara el mejor chiste sobre ella. En ese momento pensé, que quizás, los chascarrillos llevaban algo de razón. A fe mía, sé que hubo muchos participantes, la mayoría de ellos, escribiendo chistes con mala ortografía, sin sentido de la gramática y plenos, ante todo de malísima leche. La estupidez reciclando la estupidez…

Pero apoyo la teoría de un amigo que dice que a Ninel Conde, que aunque tuviese sólo una canica en la batea dentro de su cráneo, la seguirán denostando porque está “mega buena”, mi compadrito dixit. Podrá no saber lo que es un tsunami, pero es el tipo de mujer que se follarán pocos hombres y el cuerpo que pocas mujeres podrán lucir (con todo y operaciones y demás hojalatería y pintura que se haya aplicado…Eso qué importa).

Por eso el caso del odio a Arjona me parece igual de interesante a nivel de fenómeno social. Estoy segura que pocos de sus denostadores saben lo que dicen sus canciones. Me queda clarísimo también que incluso ha de ser hasta una moda decir mierda sobre él, aunque no lo hayan escuchado nunca. Me imagino que entre sus opositores han de existir fans de clóset, que quizás no desean quedar como imbéciles entre sus amigos cultos.

Quienes quieran alucinar a Arjona tendrán suficiente leyendo cinco de sus canciones, manosear sus lugares comunes y comprobar que en realidad no es malo: simplemente se columpia en la facilonería de reciclar un machote que le ha funcionado usando las pocas palabras que sabe. Pero así como para odiarlo…No es para tanto. En los odios siempre hay un espejo.

 

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