Por fin un nuevo día de la brujer…

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Como este es mi blog y puedo hacer lo que me venga en mis ovarios, quiero dedicar este texto a las mujeres que me mantienen ecualizada y sujeta a la tierra. Son muchas y muy poderosas. Soy fuerte y poderosa por ellas y son mis madres y mis hermanas. Espero honrarlas a todas, a las mujeres que me sucedieron en mi familia, a las que me quieren y a las que no (cébense manas…), a las que están lejos y a las mujeres nuevas que ingresan a mi vida a sorprenderme. En especial a mi cuñada Lucy. Amén.

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Mujereando

Nada más se acerca el día de la mujer, aparecen muchos de los azotes más violentos de las vaginitas parlantes. Que se manifiestan en ceremonias a las cuales no puedo asistir si no hay alcohol, porque a veces es lo único que anima a escuchar las solemnidades de esa dudosa efeméride.

Con motivo de ese festejo, obviamente, voy a dar muchas conferencias (algunas gratis ay…) y todas versan de lo mismo. ¿Qué pasa con las mujeres en la actualidad y cómo se les va a celebrar el día?

Mi primera respuesta sobre el tema es: aburrido. No hay nada que celebrar, más que la generación de empleos en una festividad, que siempre alegra cuando vienen los dineros extra, como en el 14 de febrero o el día de la madre.

Pero si algo que tenemos que recordar las mujeres en este próximo 8 de marzo, como vaginas y mujeras empoderadas es lo siguiente:

Morra: asume que ser poderosa no significa que te conviertas en una castradora come hombres que tiene el síndrome Jenny Rivera (q.e.p.d). No arranques en tercera cuando se trata de hombres: ni todos son iguales, ni van a resultar unos arrastrados, ni serán otra pesadilla en tu vida. Todo eso cambiará el día en que te dejes de liar con esos gandallas chulos que te gustan tanto. Cambia la antena y enfócate hacia otros menos nocivos.

Comadre, basta de relaciones tóxicas y de andar gimiendo por las calles de que no te folla tu marido y de que por favor alguien te ponga. O de que no cesa de engañarte tu tarzancito. O de que es un irremediable huevón que jamás ha levantado ni su plato ni su tafanario para irse a un empleo. O de que se ha quedado enculado en la falda de su mamita como nene zarihueya.

Si quieren acción, pídanla o de plano replanteen. Si el marido no cesa de engañarte, abandona. Si el tipo no jala, a la calle.

No pierdan años de su vida (no importa en qué década estén) sin sexo y sabroseo. Una se merece pura ricura y humedad. No todo lo puede hacer la mano. Y tampoco pierdan años de dignidad.

Cualquier clase de resignación significa rendirse temprano.

Mana: en serio, me encantaría compadecerte, pero si no cesas de echarle la culpa a tu mamuchis o a tu papá de todo lo que te pasa, vas a intoxicarte, al seguir creyendo ese drama que nadie te compra ya.

Otra cosa, hermana: sigue el consejo fundamental: “En la duda, coge”. Es mi cita preferida de la película “Perfume de mujer”.

El problema de muchas es que el apretamiento mental que tienen es directamente proporcional a lo que transmiten a su vagina, entonces el placer lo acotan no sólo desde las piernas, sino desde todos los prejuicios que circulan alrededor de las actividades sexuales de su vida. Nuestro cuerpo femenino es un santuario de placer y si no lo explotamos amorosamente en el erotismo hasta que exprimamos el último jugo, no sé de qué va esta existencia. Si no quieren forniciar, entonces no se anden quejando. Cuando una mujer quiere levantar un señor nada más ondea las bragas. Que por ganas de ellos (por calientes), no quede.

No es una manda eternizarse con hombres que nunca nos harán felices en la actividad sexual.

Debemos aprender más de la solidaridad entre mujeres, la sororidad, que es la base para que nos comprendamos las unas a las otras y que por fín, dejemos de ser tan perras entre nosotras. Cuando una sabe o intuye que otra mujer está actuando de mala fe o en contra de nosotras todas perdemos. “El progreso social puede ser medido por la posición social del sexo femenino”, cito a Karl Marx. No creo que nuestro nivel de sororidad nos haya llevado a algún progreso que nos sororice al grado de hacerlo sin discriminaciones y prejuicios. ¿Seguiremos siendo voraces las unas con las otras?

Y lo más importante, manita, es que desde ahora tomes el control de tu cuerpo y aprende cuándo tu óvulo anda feroz; memoriza tus ciclos, escucha tus necesidades; revísate, cuídate y ve a que te planchen los senos con esa máquina infernal que tanto odian mis meninas. Todas las decisiones de tu cuerpo son tuyas.

Y para seguir cursileando del día de la mujer, los invito al Festival Literario Boquitas Pintadas en el mero centro de Monterrey en el barrio de la Luz a partir de las cinco de la tarde en Casa Tlaltoca en Obregón 422, entre MM del Llano y Tapia. 8 de marzo. Entrada libre.

Vaginas en pleno: elia.martinez.rodarte@gmail.com

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