Pimpón, tállate bien la carita y el tafanario a conciencia

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Galletita de Jengibre. Circa 2004. Rhode Island. Anónimo.

Pimpón no se lava bien

Cuando alguien me pregunta que cómo debe de hablar a sus hij@s acerca del tema de la sexualidad, lo primero que respondo es que es preciso esperar a que se dé la ocasión o que pregunten. Y ambas cosas se presentarán, ténganlo por seguro.

La educación sexual inicia desde temprana edad explicando las bases y con ello me refiero a la anatomía. Todas las partes del cuerpo deben ser nombradas, llamadas por su denominación original, empezando desde la cabeza, pasando por los brazos y piernas, los genitales, el ano hasta llegar a los dedos de los pies. Hasta nuestros dígitos tienen nombre, y a pocos se les ocurre decirle a una criatura cómo se llama cada uno de ellos.

En la canción de Pimpón, cuando se lava la carita, el muy atascado sólo se atiende la fachada, y no quiero pensar en qué estado se encuentran su tafanario, su pene o las corvas y las ingles.

En el afán de ser mojigatos, olvidamos decirles a nuestr@s hij@s que se laven bien. La vulva si no se limpia adecuadamente guarda residuos de orina, y cuando el vello púbico aparece, las posibilidades de una situación de poca higiene se multiplican si no se atiende esa zona con el contacto abundoso del agua.

La vulva, la zona genital femenina, se puede lavar perfectamente con agua, o con jabón neutro o con shampoos especiales para la zona. No concuerdo con algunas feminazis que insisten en que la zona genital femenina debe oler a ídem, pero sí es imperativo que, si van a utilizar productos de higiene para la genitalia, consulten a su médico o bien investiguen bien de qué va ese limpiador. Recuerden que se puede resecar, causando molestias. A las niñas se les debe enseñar que cuando se bañan se deben lavar todo el cuerpo adecuadamente, pero ante todo, indicarles la importancia de la responsabilidad que tienen para con su cuerpo: deben de cuidarlo para que no se enferme, arroparlo cuando haga frío, indicar cuando se sienten enfermas o les duele algo, e insistir en que nadie puede tocarlas, acariciarlas o agarrarlas de forma violenta o invasiva y que si esto sucede deben de decirlo a su padre o madre. Y como bien decía aquella campaña, que ya no sale por desgracia: contarle a quien más confianza le tengan.

En el caso de los niños la higiene también es prioritaria e indispensable. Todos, hombres y mujeres biológicos, producimos un desecho llamado esmegma. En la zona genital femenina se acumula en los labios y en la zona del clítoris, y se remueve con agua al lavarnos en el momento de la ducha.

Para los hombres es preciso que hagan lo conducente, de lavarse bien el pene con agua y jabón, para que se elimine este desecho. El esmegma es como una pasta blanca, a veces con olor fuerte, dependiendo del organismo de cada persona. Es más notoria la presencia de esta sustancia en hombres que no poseen el pene circuncidado. Para quienes no saben cómo es un falo con circuncisión, éste luce como si trajera un suéter de cuello de tortuga o una capucha arrugada. El pene circuncidado se parece a Darth Vader. Al verlo se darán cuenta, pero es necesario saber estos datos.

Otro sitio que muchos creen que ya está limpito nada más porque le cae agua es el ano. Aunque el chorro acuoso caiga en las nalgas, es preciso que ésta llegue hacia la zona anal para evitar la acumulación de residuos de excremento que provocan infecciones y mal olor. Un poco de jabón neutro, tallar tallar y listo.

Y recuerden que no hay toallita húmeda que pueda contra la benévola y limpiadora agua y jabón, para quien así lo prefiera. Nada de baños toreros o vaqueros, que con éstos no limpiamos bien nuestra genitalia y zona anal. La higiene siempre será un sinónimo de salud y bienestar del cuerpo. Obsesivos de la limpieza, de esos que se lavan las manos cinco minutos, absténganse de hacer lo mismo con sus genitales. Los pueden resecar y causar muchas molestias.

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Asswash: elia.martinez.rodarte@gmail.com