Minientrada

Estamos a mano

edvard

El mes de la paja

En el mes de mayo celebramos a la masturbación una de las actividades humanas y esenciales para vivir una sexualidad plena y feliz. Hasta las personas que no tienen manos se hacen su trabajito con asistencia, porque nadie que posea una genitalia desea dejarla desatendida.

En estos y todos los tiempos las masturbación ha sido considerada como un tabú o pecaminosa, pese a que todos nos encanta mover la muñeca. En los tiempos de la reina Victoria se inventaron una serie de herramientas que evitaban que los adolescentes se la jalaran en las noches.

Toda clase de mecanismos y de poleas se encadenaban a la cama del desdichado, a quien muchas veces se le obligaba a dormir en una posición para que no cometiera estupro consigo mismo. Incluso muchos de ellos estaban atados a campanillas que sonaban cuando el pobrecillo, con aquel falo firme, deseaba atenderlo. Jalársela implicaba escuchar campanitas, literalmente. Con el tiempo, los ingleses de la reina Victoria de hace casi dos siglos, comprendieron que el derecho a manosearse es sagrado.

El primer derecho de la paja es el de la privacidad. A menos que quieras que te vean atendiéndote y sea parte de tu rutina erótica porque sabes que te ves muy sabroso meneando la genitalia. Si va a ser parte de tu trabajo sexoso, bien, pero a la manuela se va solo, la mayoría de las veces.

El segundo derecho es el placer. No tiene otra finalidad que la de proporcionar sabrosura y si una mano amiga duele, incomoda o arde, algo estamos haciendo mal. Siempre debemos atender a nuestros genitales con las manos limpias y usando lubricante en el caso de que se necesite.

El tercer derecho es el de la asistencia. Ya hemos hablado de organizaciones como la japonesa White hands, Manos blancas, en español, que atiende a personas discapacitadas. Es decir, una persona que esté confinada a una silla de ruedas o que no tenga movimiento en sus extremidades, puede solicitar este servicio que le será proporcionado de forma gratuita.

El cuarto derecho de la masturbación es el que corresponde a la cantidad de masturbaciones. Ahora si que pueden arrancársela y, al mundo entero, excepto a sus mujeres, le vale pinga. La cantidad de puñetas o atención digital es cosa de cada individuo y nadie debe ni puede administrar esa actividad porque es personal, íntima y muy privada.

El quinto derecho de la paja se relaciona con el estatus emocional de una persona. Quien sea que viva en pareja, a solas se la jala. Si tiene novias y novios para cada día de la semana, se la va a menear como sea. Los casados, los arrejuntados, los solteros con y sin compromiso, los locutores, los periodistas…a todos en este universo nos fascina la querencia con nuestros genitales.

El sexto derecho de la masturbación radica en el aprendizaje. Debemos afanarnos en atendernos. Cada quien debe administrar gustosamente el meneo perfeccionando la técnica. Debemos de masturbarnos con entusiasmo y hacer de esta actividad un acto maestro que nos haga sentir orgullosos de nosotros mismos. Hago hincapié en esto porque a veces la puñeta es la única forma de sentir ricura para muchas personas. La lucha mas grande en pos de nuestra felicidad, es la que llevemos a cabo al mejorar nuestra manuela.

Y quizás mas que un derecho, esto sería una obligación. Aprendamos a respetar las puñetas de otros y abandonemos para siempre esos chistes mamilas sobre la masturbación, que ya están bastante pasados de moda y son realmente muy cursis. Los mitos de la paja solo son para reírnos idiotamente de un acto sagrado en el ejercicio de nuestra sexualidad. La masturbación también es salud.

El próximo viernes en Monterrey, estaré leyendo en un conocido bar en el ciclo Cosmonauta. Si le quieren caer y beberse una cerveza, escucharme leer mis insensateces y levantar a algún incaut@, vayan al bar Gargantas a partir de las 20 horas. Nos vemos también en las redes sociales en Facebook, Twitter y en mi blog http://www.Ivaginaria.WordPress.com

Hazme rico: elia.martinez.rodarte@gmail.com