allá vas…

Sexo con el ex

Cuando uno se acuesta con una ex pareja, sucede lo mismo que en el momento en que una se prueba un vestido de otras épocas, en las que presuntamente nos sentíamos más buenas. Nos mesamos el vestido, nos regodeamos en que nos queda divino según nosotras, pero sabemos que es una rotunda, completa y desquiciada opción el volver a usarlo: ya no es su tiempo. Es lo mismo en estos casos del fornicio con el ex. Es una droga recreativa a la cual muchos le ponen aditivos como: buscar exnovi@s en el Facebook o Twitter; mandarle correo al ex con la vieja línea de “ay te escribo para saludarte…”; encontrarse por casualidad a los ex en las fiestas de los amig@s en común; o simplemente enviarle un mensaje por cualquier medio al individuo del pasado que se nos antoje forniciar.

Si tenemos suerte en esta vida, quizás podremos ser acreedores a una lista de buenos ex amantes que nos dan esos puntos de referencia, para nosotros ser jueces en fornicios posteriores. No nos hagamos. Aunque sea una vez en la relación, medimos a nuestros amantes actuales con los del pasado, y en ese punto es cuando decidimos progresar o al menos, diversificarnos en buena lid.

Por ejemplo, en el caso de los hombres, ninguno ha de haber olvidado a la mujer (u hombre) que le hizo la mejor chupada de su vida; ni a la ex con la mejor vista desde atrás; o la de los pechos más suculentos; o la que besaba más profundo (sea como quiera interpretarse esto…); o a la dama del pasado que poseía el perrito más feroz de la comarca. Ya cuando están más desquiciados, personajes que me caen bien, nada más se acuerdan de la ex más gritona o de la que le gustaba que la orinaran en la cara.

En el caso de las mujeres una de las referencias al pasado será, quizás, el primer coito / hombre de su vida. Somos unas románticas de mierda. Pero como no todo es lerdez en este mundo, también son para recordar: al ex que la tiene más grande (y todas salivando…) Al ex que mejores faenas lograba con la lengua en tu vulva; al único que aguantaba horas forniciando de pie contigo cargada como koala; al ex que te folló cuando estabas embarazada porque estabas caliente como un bóiler; y me podría ir de largo con detalles morbosos, los cuales conforman la individualidad del ser sexual que somos todos l@s humanos, independientemente de nuestro afán reproductivo. Por más inútiles que sean algun@s en el fornicio, siempre existirá un rasgo definitorio de nuestra personalidad en el sexo, por eso nos engolosinamos con aquella maroma o truco o coño o falo que nos haya causado conmoción en tiempos de atrás. Eso es algo que no he hecho ni volvería a hacer. Y sé que esa carita que pones cuando lees esto, también significa que has estado en ese rancho.

Entonces procedamos a la sensatez. No follar con los ex novi@s, ex amasi@s, ex espos@s, ex compañero de fornicio / detalle / puche o como se haya interpretado su rol en la vida del otro. Porque sólo volvemos a remover una situación que mantenemos memoriosamente como idílica, sin recordar la historia de terror que los orilló a convertirse en ex pareja. Esto es sólo una sugerencia: por mí, ya saben que pueden arrancársela, pero por sus mamacitas, no anden meando fuera de la olla. Porque a las “primas de las amigas” que les ha sucedido esto (como dicen ustedes en sus correos…) siempre terminan en la confusión y en la angustia.

El fornicio recreacional que se ejecuta con las exparejas a veces suele ser más factible cuando hay hijos de por medio, por el contacto continuo y la revuelta de sentimientos, pero esto depende de qué tanto se odien y de a cómo le bajaron la pensión al señor o a la señora, en dado caso. Nuestro varo siempre duele.

Sin embargo, el punto sabroso, pero sucio del sexo con l@s ex, es que al final de cuentas va a ser su secreto de por vida.

 

Y sin condón, ash: elia.martinez.rodarte@gmail.com