Chup ¡oh si!

Imagen

Y ¿si ella no se deja?

Respecto al sexo oral hacia las mujeres, las reacciones sobre el tema siempre son casi siempre las mismas por parte de los hombres.

La primera es: “yo sí lo hago muy bien”, como si los batos fueran telépatas y supieran exactamente lo que están sintiendo las morras, que bien pueden fingir y fingir hasta el final de los tiempos, hasta que encuentren uno que sí les haga una buena chupada.

La segunda es: “pues conmigo nadie se ha quejado”, la cual es igual de ambigua que la primera premisa; si algo que pueden presumir muchas damitas, es que son muy consideradas con su follador, y no lo ahuitan diciéndole lo malo que es en la cama o con la lengua.

La tercera es: “pues yo le echo ganas…” lo cual se acerca mucho a la realidad, ya que el sexo oral es una de las pruebas de fuego para cualquier mujer u hombre que quiera presumir de buen chupador. Quien persevera sentirá la incomparable sensación de los orgasmos en sus labios y el agradecimiento permanente de una mujer contenta.

La cuarta podría ser: “yo quiero…pero mi mujer no”. Y ahí es en donde parecería que la mujer salió fallida, pero antes de echarle la culpa a la dama, habría que analizar los motivos por los cuales ella no se deja.

El sexo oral hacia las mujeres es algo que se ve como “sucio” y que se ha mostrado así a través de los mensajes erróneos y erráticos de ministros religiosos y de otras personas conservadoras, que consideran como suciedad casi todo lo que se relacione con el tema del sexo.

Hemos de estar muy conscientes que el sexo oral, cunnilingus (sexo oral a mujeres) y la felación (sexo oral a hombres), son prácticas que existen desde que el ser humano pisó la tierra, y en esta columna no estamos inventando ninguna ciencia, sólo hacemos esfuerzos por mejorarla.

Una mujer que se resiste a recibir sexo oral, es porque no ha tenido experiencias satisfactorias con esa actividad erótica, y para el hombre o mujer que quiera realizar un cunnilingus en una dama, implicará una doble labor: convencerla y luego, complacerla.

Pero además debemos considerar algo: para muchas mujeres, no para todas, aún siguen siendo prácticas extrañas, raras, obscenas, “para putas”, las relacionadas con el sexo oral, ya sea darlo o recibirlo.

Existe mucha gente que no da ni recibe sexo oral porque simplemente le parece asqueroso poner su boca en una genitalia y tener contacto con vellos púbicos.

Hay muchas mujeres a quienes les parece antihigiénico que un señor se baje a su pudenda y ponga ahí su lengua, y también es inimaginable para ellas tener que lamer el pene de un individuo, aunque sea su pareja de hace muchos años.

No podemos invitar a nadie a que venza sus resistencias, porque el sexo y todas sus prácticas siempre deben ser consensuadas. ¿Qué quiere decir esto? Que todo lo que hagamos en el fornicio, con nuestra pareja fija u ocasional, siempre será el producto de nuestro deseo y que accedemos a ello por voluntad propia.

Si un señor quiere demostrarnos que es la lengua más rápida del oeste, pero a nosotras no nos late, no es necesario permitirle que lo haga. Que su mamá le dé una medalla o que le entreguen un trofeo en las Olimpiadas, pero nosotras no debemos aceptar si no queremos.

Si un señor desea que nosotras nos pongamos a chupar su genitalia y tenemos reservas al respecto, por las razones que sean (pene feo, sabor horrible, momento asqueroso…) no tenemos qué hacerlo, ni siquiera por complacer ni por quedar bien ni por temor a que nos vaya a dejar ni por nada…Chupar no es manda.

Lo único que les pido es considerar la posibilidad del sexo oral como una de sus prácticas cotidianas, probarlo y evaluarlo. Ya ustedes decidirán si es algo que pueden incorporar a su repertorio erótico, o mejor pasan de largo y siguen manueleando, privilegiando el coito o simplemente continuando con sus actividades normales.

Nos vemos como siempre en mi página de Facebook, Ivaginaria o en mi Twitter en @Ivaginaria. Los temas, broncas, dudas, comentarios que quieran plantear, quedo ahí a sus órdenes.

 

Vello suelto: elia.martinez.rodarte@gmail.com