Todos lo han sido alguna vez…

Taxonomía del mantenido

Es un mal de nuestro tiempo que el síndrome del hombre mantenido se haya intensificado. Porque siempre ha habido, pero la historia de la sociedad patriarcal siempre ha privilegiado que ellas se queden en la casa y ellos se lancen por el sustento.

Y hablamos de mantenido por su mamá, esposa, novio, amante, padres, abuelos, tíos o cualquiera que aporte un poco para la dignidad de esta persona sin que ofrezca nada a cambio. La fuerza laboral femenina se ha incrementado, y algunos se quedan rezagados ahí entre la casa, la vagancia o el internet. Aunque también hay algunas fodongueando en sus casas esperando al princeso.

Pero no todos los mantenidos, en la vida real y pragmática, sirven para algo. El primer ejemplo de hombre mantenido que conocí y me pasmó, fue un hombre que vivía del sueldo de su mujer en dos trabajos que tenía. El individuo quizás haría muy buenos trabajos sexuales, lo cual sinceramente dudo, pero él sólo estaba como un mueble o pieza prescindible. Saludable, fuerte y de buena edad, se la pasaba tirando la hueva de una forma tan cínica, que hasta llegaba a convencer que sí, en efecto, era maravilloso que su pobre esposa lo mantuviera.

Los mantenidos que son compañeros sexuales ponedores, son un gremio que ejerce justicia, en especial cuando la diferencia de edades es notable. Un muchacho que esté romanceando con una mujer de 50 apenas va a completarle el gasto y a proveerle de suficiente fricción. En la mujer es una edad voraz.

Conocí a una mujer brasileña mayor de 60, que mantenía a su novio apenas mayor de edad, a quien le pagaba los estudios y era su acompañante a todos lados. Sólo era como un adorno de la mujer y lo interesante de todo es que pronto se adaptaron a ello porque era una forma de darse cariño recíproco.

Otro caso de mantenido utilitario, como lo dijo una mujer que compartió este caso en uno de mis talleres, tiene una función interesante. Esta señora mantuvo a su esposo durante años, hasta que se divorció. Ella quedó a cargo de hijos, casa y trabajo y pronto buscó al mantenido de nuevo. Ella necesitaba una esposa, si nos apegáramos a los cánones machistas, y también mucha ayuda en casa. Un arreglo muy extraño, de esos acuerdos raros a los que algunas personas hacen por sus hijos.

Los casos de mantenidos que vuelven a los orígenes conyugales son historias dignas de ser narradas. Las de los hombres que engañan a sus esposas, las dejan y luego se enferman horriblemente y regresan enfermos a que los cuide la señora que abandonaron. Y todavía los reciben, los cuidan y hasta los entierran. Todo por cuenta de ellas. Es una increíble muestra de sentido de humanidad de estas señoras que no dejarán a su ex caer muerto en la calle. Es una prueba difícil para cualquier persona.

Pero la definición de mantenido, mala onda y huevonezca como la misma palabra lo denota, no aplica en todos los señores que no aportan ingresos económicos para el sostén del hogar, pero se la parten en otros flancos, como el mantenimiento del hogar, la doma de los niños y la administración de lo cotidiano.

Las tareas de la casa, que son continuas e interminables, siempre han sido menospreciadas; ahora que se comparten más con los varones, se han convertido en algo relevante en lo que deberán cooperar: por las buenas o por las malas. Se han asimilado a los rituales de los hombres en el día a día.

El término de mantenido tenderá a desaparecer en la medida de que los señores cumplan una función de cooperación equitativa en su vida de pareja. En el reino actual de los hombres y mujeres, ambos deben de jalar.

 

Oreándose: elia.martinez.rodarte@gmail.com

Un comentario en “Todos lo han sido alguna vez…

Los comentarios están cerrados.