Pégame, déjame: ya me está gustando…

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Con todo el puño

Aunque quisiera extenderles el tema del fisting (meter un puño a un hoyo corporal) a todo lo que da, ahora les presentaré a uno de mis mejores amigos. No les diré su nombre, sólo su historia. Es un compadre defeño de ha mucho tiempo, quien ha asumido el BDSM (siglas en inglés para amarrarse, dominar y sadomasoquismo) como una forma de vida, la cual ejerce no sólo en su sexualidad sino en otras roles.

De pronto me encuentro que Amigo empieza a cambiar sus temas sexosos y muta hacia el sadomasoquismo. Una cosa es que te dejen rayadas las nalgas porque te pegaron mucho y otra usar agujas o cera de velas o cotonetes que se introducen en el orificio del pene. Hay mucho que aprender de la creatividad sadomasoquista. La forma de causar dolor es un arte y una práctica que revela según Amigo, una forma de amor y compromiso importante entre las personas afines a esta parafilia.

Al igualar el dolor con el placer, la banda sado cumple el cometido de su ser sexual y también social. Amigo me recalcó la importancia de desmitificar al BDSM y desapegarlo de la idea de violencia, ya que son actos consensuados, ejercidos con claves de seguridad…Pero eso no le quita que siempre estén empinad@s frente al abismo si se les pasa la mano.

Yo: ¿Cómo decidiste tu rol en el BDSM?

Amigo: “No sé si decisión sea la palabra correcta, es como decirle a un gay cuándo decidió ser gay, creo que naces así, está en tu naturaleza, es parte de tí, y eso no significa que necesariamente seas dominante o sumiso en tu vida diaria o laboral. ” (Amigo tiene rol de Amo)

En la conversación, Amigo enfatizó además en el aspecto de la personalidad de la banda BDSM en la vida pública, no interfiere por lo general en la del rol. Es decir, una mujer u hombre muy poderosos pueden ser detrás de la cortina del sado, sumis@s y obedientes. Con correa y todo…

Yo: ¿Qué es lo que a la gente le sorprendería saber sobre BDSM?

Amigo: “Del gran amor y compromiso que existe entre las parejas.”

Yo:¿El anonimato es inherente y necesario en el BDSM?

Amigo: “Depende de la cultura y país, desgraciadamente en México aún existe una gran discriminación en en muchos aspectos sociales y culturales, de los sexuales ya ni hablamos.”

Yo: Aunque hay consenso, muchas actividades del BDSM podrían ser consideradas delictivas, ¿qué opinas sobre ello?

Amigo: “Ese es el problema, en las percepciones que se tienen al respecto, si soy una persona en mi sano juicio, saludable y he tomado la decisión de llevar a cabo la eutanasia, ¿por qué la sociedad debería de impedírmelo? Las actividades dentro del BDSM, cualesquiera que están sean, si son consensuadas, son sanas y seguras, no entiendo porqué se consideraría delictivo. Si la sociedad no tiene la cultura o apertura de mente para entenderlo, porqué debería de prohibirlo. ”

Yo: Cuéntame de tus utensilios preferidos…

Amigo: “Siempre uso el collar y la cadena con mi esclava, es un símbolo y recordatorio de nuestro compromiso. Al aceptar el collar una esclava se compromete a lo que su Amo y ella hayan consensuado, a nada más. El collar es el símbolo de la unión, y lo que esa unión suponga es sólo cosa de la pareja. De hecho ella tiene su dogtag con su nombre. También me gustan las esposas, tengo algunos dildos, así como cuerdas. En algunas ocasiones especiales, me gusta usar agujas.”

Amigo comentó detalladamente cómo funcionan los roles de la banda sado y el papel de Dominante / Amo y Sumiso /Esclavo. Literlamente funcionan como tal.

Yo: Al tomar un rol en el BDSM, ¿es posible arrepentirse y cambiarlo?

Amigo: “Existe una definición para esto, se les llama Switch, el cual es una persona que si bien puede ejercer como Dominante, también puede cambiar el rol a sumis@ según se sienta más cómodo o las circunstancias lo ameriten.”

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Yo: ¿Qué es lo que más te cachondea cuando estás en pleno ejercicio de tu rol en el BDSM?

Amigo: “Hay varias cosas. El acto de la adoración es uno de ellos. Cuando la golpeo, para mi es todo un arte, el otorgar golpes con una cadencia casi perfecta, debo ser duro, fuerte, al grado de excitarla, pero no como para romperle la mandíbula, la cadencia, fuerza, así como la intensidad de los mismos puede ir subiendo conforme se avanza en la educación de tu sumis@.”

Yo: ¿Cuál ha sido la erección más dura que te ha provocado esta práctica?

Amigo: Ha habido muchas. Tenerla en el piso, bebiendo de su plato. Cada vez que la golpeo me excito. Cada vez que la tengo en el piso y coloco mis pies sobre ella, sobre su cuello. En una ocasión lo hicimos en la vía pública: eran las 11 de la mañana, nos bajamos del auto, en una esquina de la ciudad, entramos a un terreno baldío, le subí la falda, se la metí y simplemente cogimos ahí. La golpée, la asfixié y seguimos cogiendo. El “rush”, la excitación fue única, terminamos, nos subimos al auto y seguimos con nuestra mañana como cualquier otro pareja.”

Estas prácticas no son para tod@s, así que no se vayan a soltar de ridícul@s a cintarear a alguien. Sólo es un testimonio de otra forma de sublimar el placer.

En la cara no: elia.martinez.rodarte@gmail.com

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