ya se casó…(¿y por qué tú?)

errr

¿Quién entiende a los casad@s?

Hoy detendremos las prensas querido público, porque haremos una cirugía mayor al matrimonio, ya que veo que much@s están meramente enreatad@s en una relación conyugal con contrato, es decir, con yugo legal, y eso les convierte en personas con un estatus civil que indica que deben cumplir obligaciones y que además poseen derechos respecto al trato que firmaron con otra persona, del mismo sexo género o del género opuesto.

El grueso de la población que me escribe a mi correo elia.martinez.rodarte@gmail.com es casada y la mayoría de estas personas se dirige a mí por tres razones principales: la primera es porque está siendo infiel (no importa si está recién casado o lleva 20 años ayuntado); la segunda es por una disfunción sexual que se ha formado por su rutina y por la cotidianeidad; la tercera se trata del control natal, y casi siempre son mujeres batallando, porque son ellas las que deben de responsabilizarse por el espaciamiento de los hij@s y su planeación: ellos ni enmicarse quieren. Ash…

Existen también razones preocupantes a considerar en el matrimonio o en la idea de éste, porque muchas chicas están buscando en este estado civil la forma de largarse de sus casas y están forzando la situación al embarazarse o escaparse con sus novios.

También la presión social de contraer matrimonio por parte de la gente metiche quien siempre anda urgiendo a los demás pobres inocentes a encharcarse con una boda o un compromiso.

Pero quizás lo que se sabe de cierto es que quienes se casan se quieren salir de ahí, los solteros quieren entrar, y siempre habrá asegunes sobre el casorio porque nunca es, o casi nunca, lo que un@ espera. Quizás puede ser más chido de lo que se esperaba, y los casad@s entran a una de esas fases en la que se meten a la boca todo lo que encuentran, y de la luna de miel pasan a gordilandia y se convierten en un par de guibols redondos que alternan la tragada con la comida.

Pero dejemos en claro para lo que NO sirve el matrimonio.

No sirve como una medicina a la soledad, la depresión, ni como un reparador de personalidades con desórdenes psicológicos, alimenticios o emocionales. Al contrario, si alguien llega con sus asegunes psicológicos y psiquiátricos a un matrimonio, puede acrecentar sus patologías, diversificar sus apegos y convertirse en un esclavo, manipulador o controlador de una relación tóxica.

No te saca de pobre…Y sí te puede hacer más pobre.

No es la única opción de tener hijos, y menos cuando uno de los implicad@s no lo desea.

Tampoco es el medio para convencer a otr@ de algo que nosotros queremos o necesitamos, es decir, en un contrato conyugal la contraparte puede negarse a tener hij@s, a mudarse de ciudad o a cualquier cosa que ya haya externado. Much@s creen que al casarse las voluntades ajenas pueden transformarse, y en ocasiones ciertos deseos se refuerzan.

El matrimonio no cambia a nadie mágicamente al acabarse la tornaboda: el borracho seguirá siendo una cuba; la cachonda seguirá calentando motores con los de la oficina; el pitoloco no se detendrá sino que guardará un poco de malteada tras la luna de miel para sus gallinitas; l@s asexuales no van a humectar sus genitalias por decreto matrimonial…

No es un escenario que ayude a que el sexo mejore: si te casaste con una persona con vaginitis, con alguien que padece disfunción eréctil, con un@ que no fornicia porque le da hueva…Eso seguirá en el menú y, o te acostumbras o se ponen en manos de una terapeuta.

Tampoco el matrimonio es una forma de que tu familia o la de la otra persona, se acostumbren y quieran a tu pareja. En ocasiones el casorio acrecenta los enconos.

Lo que sí es que el matrimonio sí puede ser para siempre, lo que no dura es la dura, así como tampoco el sentimiento original…El matrimonio debe ser un contrato renovable que nos ayude a ser mejores personas en todos los sentidos, en la compañía de alguien a quien hemos conocido y calado durante un tiempo razonable…Cada quien aprende a amar a su piedra, a su soga o a su amarre. Sólo sepan escoger bien.

Acepto: elia.martinez.rodarte@gmail.com