sé mi perra…

millan

Encantador de perros

Como cada experto en relaciones saca su teoría sobre el éxito del amor en pareja, ya es justo que yo aventure la mía. Al menos una de muchas, porque cada quien tiene su propio método para domar a su fierecilla.

Existe un programa de televisión que se llama “El encantador de perros” y su conductor es el mexicoamericano, César Millán. Ha tenido harto éxito porque el señor ha mucho tiempo comparte su manera de lidiar con los perruchos. Pero la convivencia entre seres vivos es elemental y algunas de las directrices que utiliza Millán con los perros pueden servirnos como ejemplo de lo que no debemos hacer en la vida en pareja.

Uno de los primeros consejos en que Millán hace énfasis es sobre la territorialidad. Cómo debemos marcar los límites de nuestro espacio y cómo determinamos tiempos en los que nosotros nos sentimos muy seguros y plenos. Pero esto lo debemos realizar con conciencia y tomando en cuenta al otr@ que comparte con nosotros. No hacer lo que venga en los cojones.

Así como Millán entiende el terreno del perrito y le respeta, también le pone límites y se los hace saber. Algo que debemos imitar. En la vida en pareja es preciso tener esos tiempos y espacios nuestros, y es urgente que aprendamos a pedirlos, expresarlos y hacerlos respetar, para que podamos compartir el mismo territorio, pero en armonía. Traducido a mañas humanas, si tu pareja o amasi@ tiene momentos en los que debe estar solo para ver la tele, masturbarse, hacerse el loc@ o todas las anteriores juntas, nosotr@s debemos asumir esas rutinas como parte de alguien que nos acompaña amorosamente.

Eso nos lleva al punto de la posesión. Aunque un perrito sea nuestro, los humanos poseemos una responsabilidad por su bienestar. Un perro amarrado y sin cariño, o sin alimentos o sin paseos convierten a un can en un ser ansioso y desordenado. Traducido en términos de seres humanos, debemos asumir que nadie nos pertenece, pero si estamos en pareja, estamos obligados a velar por el bienestar del otr@. La vida conjunta no es una cuestión de posesión, sino de compartirse el uno al otro sin estar obligad@.

Una de las mañas más efectivas del encantador de perros, es la forma en la que él ecualiza el temperamento, la mente y el estado de ánimo de un perrito para que se calme. Cuando nuestra fiera se enoje y veamos que ya se está saliendo fuera de la bacinica la situación, debemos controlar ese incendio ecualizando el ambiente. En términos humanos, si nuestra bestezuela está echando humo, es urgente encontrar la forma de propiciar un estado de ánimo en el que no se nos enchile más nuestro amorcito. César Millán lo dice de una forma clara: debemos llevar la mente al mismo estado. Pero la lógica nos indica que ese estado no debe ser el alterado, ni el malviaje de la bronca. En la pareja, al menos uno de los dos, en todo momento, debe ser el de la cabeza fría. Si están en una de esas relaciones en la que ambos son cajeta, ya valimos. En breve: que uno de los dos sea lo suficientemente razonable como para no seguir propiciando más broncas.

Aunque nosotr@s como seres humanos portamos una correa imaginaria que nos aplica nuestra pareja al estar juntos, ese control debe ser sutil, sin limitaciones absurdas, pero al final de cuentas, sigue siendo un cincho al cuello que no a todos les cae bien. Si buscas controlar, podrás hacerlo sólo por el tiempo que alguien te lo permita. Cuando la correa aprieta demasiado, se van…Pero si tienes a tu amor y quieres que sobreviva a la correa, lo mejor siempre será no ladrar.

PD: No intente las siguientes técnicas sin la ayuda de un profesional.

Perrita en dulce: elia.martinez.rodarte@gmail.com