el romance y otros supositorios…

Arruina el romance

Gracias a los múltiples estados alterados por la medicación de mi gripa y a que me inyecté yo sola hace rato con tal de no salir (¡qué raro que no encontrara quién me inyectara…!), me he dado cuenta que me falta contestar muchos correos, pero me sorprende mucho leer sobre muchos inicios de romance. Este invierno ha repegado mucho a la gente.

Querido público, entiendo que en su desesperación, algun@s busquen una cobija en donde ir a arrimarse, pero creo que la ansiedad por el frío invernal no debe de congelarnos las neuronas. Si vamos a iniciar un romance o una relación invernal, que puede derivar en bebés de otoño, así que alertas con la protección (porque a mí ya me pasó en aquel invierno largo del 2001), también tengan cuidado con lo que esperan.

No quiero arruinarles el romance pero lo mejor que puedes hacer es estar list@ y consciente de que cada vez que inicias una relación o empiezas a salir con alguien tendrás expectativas.

Es lo primero que debes dejar a un lado. A medida que nos vamos empinando solit@s en una relación, vamos gelatinizando nuestras neuronas. El sentimiento puede parecer incontrolable, pero trata de ser mesurad@ con lo que esperas. Nadie te va a dar todo lo que buscas porque por desgracia aún no podemos diseñar a nuestras parejas a la medida.

Si tú conociste a esa persona como infiel, mintiendo, siendo violento…va a seguir así. Nadie cambia a nadie.

Un gran spóiler o forma de arruinar el romance es empezar a mear fuera de la olla y de paso alrededor de la persona con la que pretendes liarte. La territorialidad es una cualidad que sólo es tolerable en los documentales de apareamiento de National Geographic, y las personas la soportan porque desean tener una relación. Si me dieran una moneda por cada vez que sé de una relación de una morra loca controladora rellena de celos con un pobre tonto que se deja, o de un bato desquiciado que se violenta cuando alguien se le sale del corral, sería rica.

Pero en donde se van a volver loc@s querido público, es que el romance y las relaciones exigen una inmediatez, es decir, la urgencia por el control está por todos lados, como si trajésemos un chip insertado en el culo que nos vibra cada vez que nos llega un mensaje.

Lo único que puedo decir es que por el contenido de sus teléfonos celulares los conoceréis.

El romance y las relaciones que se inician y que pretenden ser exitosas deben ser cultivadas. No hay necesidad de encularse en la primera semana ni casarse en el quinto mes de noviazgo.

Me sorprende también que la mayoría de los romances que están comenzando son de personas que recientemente acaba de terminar con una relación, lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿por qué reinciden?

La necesidad de tener una pareja o un romance nuevo, que ciertamente nos hacer expulsar confeti por el tafanario y ser muy felices, es una sensación maravillosa pero que dura poco. Es tan delicada y tan laboriosa la construcción de una relación, que pensamos que el campaneo que sentimos en la genitalia durará para siempre. La emoción del inicio de un romance dura unos pocos pompeos: si no se afianza bien desde un principio, después de los pompeos ya notaremos la peste en los pies y la roncadera.

Una compulsión de los románticos es la de franelearse en la noticia del nuevo romance. De pronto estás tan enculad@ que quieres mostrarle al universo tu sonrisa. Sé cauto y prudente en cuando a la divulgación de tu relación “que va muy en serio”, porque también tienes derecho a una vida privada. Y sobre todo a una que no sea desmenuzada en el matadero cuando truenes a las dos semanas de forniciar.

No arruines tu romance con un exceso de honestidad. Date a conocer pausadamente y conoce tú también al otr@. Ya no hay que lanzarse tan a lo uey a la piscina del amor, en especial porque es poco el tiempo que hay para amar. Pero sí dense.

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¿Otro nuevo?: elia.martinez.rodarte@gmail.com