alcayatas…

Largas

Cada quien prefiere un pene de distintas formas y dimensiones, y ninguna es la correcta o la normal, porque la basura de un@s es el tesoro de otr@s y cada quien se apalanca distinto de su falo. En gustos se rompen quijadas (o no…)

Existen personas que prefieren las largas, o las gruesas pero no tan luengas, o las que tienen testículos pesados, o las que están curvadas, las circuncidadas, o sin suéter, de cabeza grande o chica, de cierta cantidad de venas o sin tanta carretera a la vista…Luego también cambian las preferencias de acuerdo al nivel de erección, a la prelubricación, que si lanzan la gota peregrina o no, o que si eyaculan bien tarde o muy apresuradamente.

Ninguna cosa que se haga con el pene es igual cada vez respecto a la anterior. Otra sangre, una erección nueva, más espermatozoides frescos y nadadores, y eso conlleva a que cada vez se pare distinto y por circunstancias diversas. El falo posee un temperamento y es urgente conocerlo. Para disfrutarlo y provocar más goce. Y entre más te guste mejor. Ve agarrándole cariño.

Hasta sus disfunciones son parte de la personalidad del pene y gracias a las diosas por darnos que chupar, amén. Sin embargo el hombre no es sólo un pene, pese a que muchos aún siguen enculados románticamente con la idea.

Toca analizar hoy, querido público, la operación de los penes largos para la satisfacción personal de tod@s l@s usuarios. Un pene largo, que luce delgado y estilizado, sea como esté el glande, el escroto y el prepucio, siempre penetrará muy hondo en las cavidades humanas y es de los que más requiere de lubricación.

En algunos penes alargados, los condones quedan rabones o mal puestos. Por ello es necesario que quienes tengan penes largos busquen condones que les cubran todo el cuerpo del pene, o tendrán que renunciar a las posiciones profundas, ante el riesgo de que el hule se quede adentro de la vagina. No es la gran cosa el procedimiento de sacar un preservativo atorado, pero genera cierta ansiedad. Si se les queda el hule, agáchense por completo, piernas ligeramente separadas, entonces introduzcan sus dedos índice y medio de la mano que usen y busquen gentilmente en los dentros la punta del condón y extráiganlo de forma suave. Confíen en ustedes mismas, o tendrán que pedirle ayuda a su pareja, lo cual, les aseguro, se convertirá en una comedia de pastelazo.

Al ser largo y delgado, el pene necesita más agarre, es decir, más abrazos de la vagina para que obtenga placer en la fricción, y no nada más esté punteando el fondo, lo cual a veces resulta doloroso, se meta por donde se meta.

Procuren las posiciones desde las que se puede tocar ampliamente toda la vagina, como si el falo paseara en una cueva. Es la forma más completa de que el pene y la vagina que se encuentran disfruten sus caricias al unísono. Si se trata de un pene largo que entra a un culo, deberá ser precavido, además de lubricado de continuo. Sin emocionarse e irse hasta dentro, porque es una insensatez. Un pene largo y un pene grueso o un pene largo y grueso, siempre son los villanos que hacen que un pobre orto se frunza.

Muchos penes largos se curvan, y esto puede tener cualidades en ciertas posiciones, en especial en las que un@ se sienta encima de un falo. Recuerden que cualquier cualidad del pene y muchas de sus aparentes deficiencias, siempre contribuyen a que se sienta sabroso un coito si se sabe utilizar en buena forma en la penetración. Cada quien le saca su provecho y su desayuno.

Leí hace poco sobre un estudio realizado en la Universidad de Ottawa, que mencionaba que el tamaño perfecto del pene para muchas mujeres, era de 13 centímetros, porque les causaba más placer por su cómodo tamaño. Sin embargo creo que un pene por ejemplo, cinco centímetros mayor y delgado, tiene todas las posibilidades de hacer un buen jale. Además de que si es alargado y flaquito, será un buen instrumento para que se realicen ejercicios Kegel, apretándolo y soltándolo.

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Vara: elia.martinez.rodarte@gmail.com