Henchida de sangre

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Carne fresca para todas

Existe un sobado lugar común en el cual los señores se marranean y se trata de qué deben escoger siempre la carne fresca de las damas jóvenes. Esto corresponde a las pulsión natural de querer vivir una larga vida reproductiva con una mujer que ofrezca muchos años de fertilidad. Y de preferencia que le salga chamaquera como buen pulque.

Pero eso corresponde a una concepción machista que da un magnifico pretexto a los señores para escoger a una mujer tierna, no sólo por los atributos naturales que les brinda la edad. Recordemos que en tiempos pasados los “viejos” de 40 que querían sentar cabeza y casarse, por lo general desposaban a una adolescente recién destetada por su madre: las nenas apenas dejaban las muñecas cuando tenían que ponerse a atender a un tipo bastante producido. También eso sucede en el ámbito rural en nuestro país. Cuando fui misionera en la sierra (ash…mi leyenda negra) me sorprendía como las chicas de mi edad, o más jóvenes, estaban casadas con tipos que fácilmente les doblaban la edad. Yo ni siquiera tenía los arrestos para preguntarles a esas muchachitas cómo le hacían para lidiar con esos rucos que, ni siquiera les hablaban en público, porque las usaban sólo como criadoras de bebés y sirvientas en sus campiranos domicilios.

Sin embargo la naturaleza que es perfecta nos dotó a las mujeres de un impulso sexual que, con el tiempo, se convierte en una tarea pesada para los señores. Si tomamos en cuenta que a partir de los 40 años, los hombres empiezan a tener algunas situaciones de disfunción eréctil, entonces es necesario que las mujeres deban de reorientar sus miras a conseguir carne más tierna de la cintura para arriba, y más dura, de la cintura para abajo.

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Pero entonces, ¿por qué es mejor visto que los hombres liguen con mujeres menores y nosotras no? Pues porque se supone que “el hombre” es la figura protectora, proveedora y que guarda el universo femenino para cuidarle. Ese lugar común, que es una falsedad, hace que se tambalee la idea de que nosotras también nos beneficiemos de las cualidades de un hombre más joven que nosotras.

María Félix, con todo lo hembrista y promachista que solía ser, estaba convencida de que era una idiotez tirarse a un tipo de su edad o mayor, porque prácticamente se estaría tirando una momia inservible. Quizás ésa fue una de las máximas enseñanzas que tuvimos de la diva de México.

Pero reflexionemos hermanas y hermanos gays: ¿qué nos aporta un hombre más joven a nuestras vidas?

Primero que nada, querido público, erecciones de calidad. Y hablamos de dureza y de cantidad. A medida que pasa el tiempo esto se acaba, no podemos seguir haciéndonos ueyes al respecto, y la verdad es que, de la comprensión de las mujeres resignadas está poblado el universo paralelo de la disfunción eréctil.

Y sabemos que mientras menores sean, su capacidad de recuperación es mayor, porque tienen una hervidera de testosterona que no se ha desgastado, y es ahí en donde las damas deben de golosearse hasta que quede seco el individuo.

En especial porque nosotras alcanzamos un grado de plenitud sexual operativa cuando pasamos los 30 años: somos más asertivas, ya corrimos cierto tramo de terracería y sabemos qué cosas nos gustan y cuáles no, y también nuestro conocimiento del cuerpo humano, propio y ajeno, nos acerca al deseo y nos pone erizas ante el cachonderío.

Carne fresca para todas…

Los hombres más jóvenes en ciertas circunstancias son menos maleados, más manejables y fáciles de tratar, y temo decir, queridas nenas, que por su misma terneza suelen ser más razonables para ciertos temas. No son tan machistas en la mayoría de los casos y suelen ser hombres con una visión distinta de las mujeres. Aclaro que no todos. Siempre sale cada mostro…

Mi deseo en estas fiestas para esas señoras calenturosas, es que se aboquen a la cacería de chavos más jóvenes que les aguanten el paso. Van a tener más, van a querer más y el fornicio nunca sobra. ¿No dicen los viejos verdes que uno tiene la edad de la piel que se está tirando? Pues entonces nivelemos los cartones.