Mientras más picuda la bota, más loca la jota… (escuchado “por ahí”)

maradona

Hombres que jotean

En aquellos días cuando yo era una criatura, en mi remota ciudad saltillense, se organizaba un evento festivo en las calles que se llamaba el “desfile chusco” o algo así. Los alumnos de ciertas escuelas, en especial los agrónomos de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, se disfrazaban de mujeres: maquillaje, peinado, zapatos de tacón alto, vestidos entallados y un par de globos en los pechos simulando un frente abundoso.

Ellos se divertían sonoramente vistiéndose de señoras y caminando de forma afectada, campaneando las caderas y actuando según ellos como mujeres. Si alguien les hubiera dicho que eran unos travestis mal maquillados como payasos de circo pobre, que caminaban en tacones altos como si trajeran un objeto incrustado en el culo, seguramente se les hubieran caído las tetas de globo y les hubiese dado pena seguir travistiéndose. Pero no creo, porque eso también era un pretexto para la jarra, antes y después del desfile chusco. Imaginen esas fiestas llenas de hombres maquillados bebiendo, con sus vestidos puestos. Pero borracho no cuenta…

(Justo hoy me dí cuenta que el Ingeniero Juan Antonio de la Cruz Campa, uno de los más destacados rectores de la UAAAN, fue quien eliminó esta hórrida práctica por ser denigrante para las mujeres)

Era un desfile sexista y misógino querido público, cosa que no sabía por sus nombres en aquel entonces, en que me tocó ver a esos infelices travestidos haciendo parodias de sus propias mujeres. ¿De dónde sacaban las actitudes femeninas esos tipos? De su mamá, de su abuela, de sus hermanas, de sus primas, de sus novias y de todas las pobres que rodeaban a semejantes individuos.

La mayoría de las parodias femeninas eran puto joteo. Todos los hombres sin excepción en el universo han tenido un encuentro cercano del tercer tipo, o con el tercer tipo, e incluso la misma negación de esto es ya una postura sobre lo gay. No le creo a ningún señor que me diga que no ha tenido algún leve conecte con su lado homosexual. Los más homofóbicos son los que sienten en secreto una pulsación en el orto, y créanme que existen también muchísimos tipos bragados y bugas, a los que una les mete un dedito a la cavidad anal y se pepenan de él como una boquita golosa a un chupirul.

gayuno

He visto jotear a muchísimos hombres que conozco. Y no es un secreto tampoco que la debilidad por el joteo y el travestismo, es muy tentador para algunos señores. Yo tenía un novio al final de mi carrera, a quien maquillé varias veces con delineador negro en los ojos porque le encantaba Robert Smith, el vocalista de The Cure. Entonces se ponía el pelo alborotado, se dejaba oscurecer los ojos, se ponía una camisa floja y emulaba perfecto el look de señora gorda que siempre tuvo y ha tenido el señor Smith.

Siempre me pareció el joteo de los hombres heterosexuales, como una forma de homofobia que se empeñan afanosamente en demostrar. Es decir, les encanta jotear, pero como son rete machines y creen que su culo está blindado de adamantio, pueden tomarse la licencia de jotear de forma escandalosa.

¿A poco no conocen a alguien que jotea a la menor provocación?, ¿quién no se ha topado con uno de esos que, a los dos tequilas se les vira la canoa y empiezan a jotear bien intenso?, es increíble a veces cómo tienen bien pensado el acto de jotear.

Mis hombres no deben jotear. Al menos no los de mi consumo personal. No me asusta su lado gay, sino más bien me hace pensar mucho sobre la forma en que expresan su homofobia, y peor aún, me hacen reflexionar sobre las otras formas en las que pueden llegar a ejercer otro tipo de discriminación, aunque sea uno entre juego y broma, como lo es el joteo.

Además el joteo en lo hombres heterosexuales es grotesco, porque no lo saben hacer bien. Hasta yo que no me considero ninguna florecilla de la femineidad, puedo jotear y perrear, pero ese título ya me lo gané: he sido jotera desde que se inventaron los jotos.

Los personajes paródicos de gays en la tele, también promueven la homofobia. Ahora gracias a que hemos superado todos los horribles canales de teve cable y podemos ver cosas mejores en internet, lo sabemos: México es un país en donde la parodia, burla y oprobio hacia la banda gay, es muy virulenta.

La homofobia empieza por el culo del compadre.

A mi querido Antonio Bertrán: elia.martinez.rodarte@gmail.com

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