Ay mana…te encanta

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Elogio de la paja

La madre naturaleza en su incuestionable sabiduría, nos dotó a algunas especies animales con la gracia de la paja.

La vida sería un desierto sin esas mañanas en las que, para empezar a honrar esa jornada, se ponen manos a la obra en la genitalia dormida y se le brinda la primera alegría. Evento sólo quizá superable por el sexo mañanero.

La paja matutina contiene los elementos esenciales que nutren al ego: es una experiencia placentera, ofrece pacificación del cuerpo o revitalización del mismo y se erige  como el sexo de autoservicio más amoroso del mundo.

Cuando nos masturbamos siempre nos dirigimos a un puerto seguro. Sabemos que llegaremos porque nadie nos ama como nos amamos y llevamos años ejercitando la mano en pos de nuestra satisfacción.

Nunca estamos pensando: ¿a ver a qué horas?, ¿juega hoy la selección?, ¿termino yo para que termine él?, ni tampoco existen muchos secretos para que lleguemos al clímax: nuestros dedos conocen el camino desde tiempos inmemoriales.

Dedos mismos que han enseñado a los de otras personas a llegar a ese punto: algun@s lo logran, otr@s nunca tuvieron una pura idea de dónde estaban, y aquellos de más allá apenas lo asuntan.

Masturbar a otro u otra es un acto de fe. Pero del que va a ser pajeado. Siempre hay que confiar y entregarse cuando de una mano ajena se trata.

Por eso es invaluable el momento en que una persona puede acercarse, aunque sea un poco, a las muchas maravillas pirotécnicas que nosotr@snos provocamos en la genitalia por nuestra cuenta.

Siempre hay un ritmo, un meneo de mano, una técnica particular…Mi novio y yo sacamos una lista de variedades de pajas el otro día, mismas que luego me ordenó que hiciera de inmediato…Eso es lo que quisieran que les dijera, pero no estamos de complacencia erótica musical.

Hicimos la lista. Entre la mano muerta (que se sientan encima…la mano ajena), el paso de la muerte, el murcielaguito no sé cual de más allá y la del chango, las pajas se iban multiplicando y enlistándose en creativos giros y retruécanos para el goce.

Y sólo hablamos de la sagrada relación de la genitalia masculina y la mano. No más.

La paja femenina es la Atlántida en el mar de los secretos sexuales. Si se la hace o no, si sabe cómo hacerlo, o no, poc@s nos enteramos de lo que sucede entre los dedos de una mujer y su genitalia. No llegamos a la paja tan rápido como los hombres, en algunos casos, porque nuestros órganos son privados y ocultos.

Pero detrás de toda la pajería que uno se haga por deporte, por prescripción médica, por ganas, por soledad, por mañoso o porque el ocio lo manda así, existe una forma de energía fundamental.

Sea como sea la paja, la película que nos ponemos en la mente para masturbarnos, es la lava que sacaremos del volcán que con nuestros dedos activaremos. Las fantasías de las secretas pajas son lo mejor que nuestra mente puede crear y un territorio en donde reinamos sin límites.

Mirar hacia nuestros dentros y saber que en la mente podemos follar con quien sea y ejercitar cualquier suerte de atascadencias, es lo que va a determinar el éxito, la duración y la calidad de nuestra masturbación.

Este pequeño elogio a masturbarse no es más que un leve enunciado de la alegría que me da saber, que en nuestras manos están las respuestas a muchas de las ansiedades, ahí duermen las caricias nuevas y cuando benévolas las circunstancias, también surge un acto de creación.