Su mamá quiere tener sexo y otras efemérides

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(Sid Vicious y su mamoochis)

What is so real as the cry of a child? / Sylvia Plath

Cada vez que hablo sobre la maternidad como un estado de culpa permanente, le sale una arruga al vestido del niño dios. Esto permanecerá hasta que logremos descralizar la maternidad y “el ser” madre, y liberemos la cumbia de la reproductividad. La maternidad es la pistola.

Que te valga, madre

Este danzón va dedicado a mi máximo óvulo, mi hija Zoe, sólo para que las cabecitas blancas, madres devotas y señoras del colegio que me leen en secreto, digan: “ay mira, le dedicó el texto a su hijita” o para que los compadres se admiren: “sí, es una buena mujer, hasta es madre…” En concordancia a que lo relativo al “ser madre” debe ser bueno e intocable. Aunque la maternidad no es ningún certificado.

Pasemos de la parte aburrida del 10 de mayo a recordar lo indispensable del concepto maternal, madre, maternidad, para dejarle claro a las muchachas, niñas, señoras y mujeres, porque es bueno tener hijos, y porque es igual de bueno no tenerlos.

Nadie agradece el estado materno, dirían nuestras ancestras, y aunque ésta fue una frase para chantajear y manipular, lleva mucho de verdad. Si tienes hijos o no, a nadie le importa, más que a quien los va a criar. Lo demás son las opiniones de la gente metiche que sólo espera que cumplas un rol a determinada edad como si fueras perro de pedigree.

La maternidad es libre, responsable, voluntaria y consensuada, de preferencia, aunque eso no importa. La que se quiere embarazar se embaraza, tontos.

Las mujeres han sido madres y criado desde el principio de la especie, pero ahora parece haber una competencia por ser la mejor mami, la más devota, la que agarra al vuelo la guácara del hijo sin que caiga al piso.

Relájense pollezuelas: no existe ningún mérito en la maternidad como estadio en continua perfección, porque eso no existe. Hay diferentes modos, mañas así como madres y maternajes hay en el universo. Afánense sin jactarse e involucren a quien les acompaña en la crianza a responsabilizarse en la misma.

No es cierto que uno es mejor hij@ cuando se convierte en padre o madre. Un@ permanece como el mismo tont@ que va a necesitar a sus padres/madres para que nos ayuden con los chamac@s propios.

Críen creando sus propios lugares comúnes y sentencias, que no sean el replique pobre de los memes en las redes sociales, que ensalzan las frases robóticas de las “mamás de antes”, y que vivían siempre con una chancla perdida, con el cinto a la mano o la ira (de la resignación) a flor de piel.

La maternidad no es sólo un estado sagrado de mistificación de la naturaleza en nuestro ser para algunas. Es una responsabilidad de la mujer sobre permitir que su cuerpo engendre y geste a un humano sin que eso implique que el inseminador no asuma su parte.

El hecho de poner a la mamacita en alto, en un nicho, implica un prejuicio machista para que la mamuchis no coja. Porque es una santa y mi mamá no folla. (Ver mi columna: Mamá también quiere amar)

Nuestras mamás ya no son vírgenes, temo decirlo, querido público.

Igualmente sigue en pie la falacia de que “una mujer no está completa sin ser madre”. Muchas palabras injustas contra la decisión personal y privada de una mujer, incluso ajena a su estatus civil.

La maternidad debe visibilizar al hombre. Siempre la morra es la panzona, la puta, la que abrió las piernas, la que se puso el falo en el introito para hacer un chamaco. 50 por ciento de responsabilidad. El otro 50, proviene de un tonto que se vació irresponsablemente en una eyaculación y fabricó un chamaco. Los dos son madres cuando se fecunda y se concibe.

Ser madre también es el deseo oculto de muchas adultas jóvenes que apenan abandonan la adolescencia y creen que la vida se acomoda tras embarazarse y tener un hijo. Y en mi bola de cristal veo sólo pobreza en sus futuros. El mundo es una perra rabiosa para las madres solteras.

Sobre ser madre, no todo es mirífico ni el producto de las voluntades celestiales: hay embarazos de violaciones, secuestros, del trabajo de la trata, de abusos sexuales: en Paraguay el gobierno defiende la gestación que es fruto de una violación hacia una criatura de 10 años, atacada por su padrastro y México es un país líder, desde hace muchos años, en el incremento de embarazos en adolescentes. Pónganse realistas señores, y calculen cuánto va a costar mantener a las criaturas. En Nigeria ahora auxilian a 200 mujeres, muchachas y niñas, violentadas. Están embarazadas y llevan el producto de las violaciones perpetradas por sus captores del grupo terrorista Boko Haram.

La maternidad y la idea de la reproductividad es un constructo elaboradísimo y sembrado con raíces profundas en la psique y el alma femenina.

Muchas mujeres, ya menos por fortuna, crían porque creen que deben criar algo. Como las que son “madres” de sus animales o cosas. Muchas crían animales, plantas, y hasta muñec@s o colecciones de algo. La preservación hace a la maternidad y en esa “maternidad sustituta” quizás nace el verdadero espíritu primario de la madre ancestral. La que guarda y provee. Y dicho esto sin el romance Hallmark del día: no le quedaba de otra a la santa mujer.

Hay una explosión de vida “inherente” a las mujeres. Por favor aclaremos que las mascotas no deben ser los hijos, pero sí parte de la familia.

La maternidad fluye en la mujer: pero al decidir sobre ella, se ejerce su verdadero poder.

Mamadera: elia.martinez.rodarte@gmail.com

*Maternaje: Se refiere al conjunto de procesos psico-afectivos que se desarrollan e integran en la mujer en ocasión de su maternidad (Recamier).

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