Estar empinado en México, no es poca cosa…

empunados

Empináos los un@s a los otr@s

En este país, empinarse, como ahora estamos precisamente, requiere de mucha dignidad para aguantar. Pero en el sentido sexual es un sinónimo de sometimiento, por lo general hacia las mujeres y por vía anal.
Empinarse a otro, de hombre a hombre, constituye una de las afrentas más fuertes que puede recibir culo de señor mexicano. Hemos hablado muchas veces de lo delicado que es nuestro fundillo cuando se le nombra, se le coge, se le sopla…Hasta cuando se le llama en vano.
Pero todos los derivados de empinar, empinados y empinaciones son maneras muy particulares de hablar y vivir en español mexicano, y hasta en nuestra amada lengua sabemos como se sufre cuando nos empinan. Es una derivación de la muy manoseada visión de la chingada, que Octavo Paz nos mostró en sus reflexiones ensayísticas. Pero ese tema es de otra columna querido público. Debemos de darle un descanso a la famosa chingada.
Esta reflexión se debe a que los pobres amigues sudamericanos cuando vienen a nuestro país, se enteran de que empinarse en todos los sentidos, no es una forma de ser bien visto.  El sólo hecho de empinarse a recoger algo resulta ser una buena oportunidad de brindarles a los mexicanos una manera de otear el tafanario del incauto que pone las nalguitas al aire.
Por eso cuando se enteran que empinados los vemos muy bonitos, pues se sacan de onda.
Y precisamente ese parte de estar empinad@s es la que no me gusta. México es un país en el que un@ no se puede agachar a cualquier cosa de una forma en que le exponga en culo a la humanidad. La visión de nuestro tafanario en esta nación puede ser muy apreciada, pero de plano uno no se empina aquí a riesgo de que alguien nos esté sodomizando en su desviada mente cachonda y nacional.
El problema es que las mujeres también hacemos lo mismo: nomas vemos que alguien se agacha y nos abre la flor de su secreto, pensamos: ¡épale! Nos encanta ver el culo de la gente.
Estar empinado en México es un estadio que siempre considerado de infortunio. Se encuentra empinado quien ha llegado a una situación límite, a un momento de la vida en que la posición de chivito en precipicio, es la única opción que nos dejan.
Quizás no sólo las circunstancias nos empinan, sino también una persona o varias. El que empina probablemente se vaya impune y nos deje horadados en la desgracia, viendo de cara al abismo, pero en este país de empinadores, fácilmente, quienes empinan serán empinados. Es una regla mexicana de la empinación.
La posición empinada con el culito al aire, de perrito o en 20 uñas, contrariamente a lo que se le puede ver de nocivo cuando le dan por el culo sin permiso, resulta una de las variantes sexuales que más prende, en especial cuando ordenamos “empínate”.
Quien se empina a la orden del otro en el fornicio consensuado, es quien sabe cómo ponerse a modo o de plano le encanta. He visto a esfinges menos empinadas cuando le dice un@ a alguien que se empine para un abordaje digital, beso negro o palo dado.
Empinarse hacia la humanidad cuando se baila o se erotiza es una operación triunfal, considerando lo sabroso que nos parece ver un orto abierto. Las damas de culo grande son apreciadas entre los connacionales, porque ese gran culo que se empina se multiplicará en territorio. Para nadie pasa desapercibido un cabús enorme. Hasta los hombres caderones nos intrigan. Pero la señora con nalga abundante que guarde un asterisco entre dos aguayones será una reina.
Como una lección para todas las naciones de habla hispana, les dejamos como recomendación para sobrevivir en la escena mexicana, cuidar la forma de agacharse, no posar el tafanario en un afán exhibitorio y no empinarse a la primera de cambios. Aquí sí les andan dando una desconocida.
La profesora empina a l@s alumnos. El novio empina a su morro porque siempre anda de activo según él, pero no tardará en empinarse también. Los esposos se empinan unos a los otros@s en el divoricio. La vida es un conjunto de empinamientos que contra todo pronóstico, nos hacen más fuertes. Luego nos va a gustar…
Así como luego batallamos con los significados de los vocablos coger o panocha, que son bastante utilizadas, pero a veces suenan como “malas” palabras, empinar es de los verbos que nunca se librarán de la carga demoniaca de su sumisión. Su motivo tiene.
Nos vemos en las redes sociales en Facebook, Twitter, y www.Ivaginaria.WordPress.com No dejen de verme los sábados en la te ve en Monterrey en mi segmento sexualidad y pareja…Luego les paso detalles.

Sí, pero tantito: elia.martinez.rodarte@gmail.com