Experiencia motelera: algunas consideraciones

luis quiles

Esta es una foto de la portada del libro de Luis Quiles pero me recordó el tema de los moteles por asociaciones brinconas…

Moteleando

Nunca está de más irse a un motel para variar. La verdad es que franelearse en esas sabanitas lavadas sin suavizante tiene su encanto o hacerlo en una habitación con tubo o jacuzzi. Aunque la base de la cama sea de cemento. Pero antes de que siga alucinando es urgente que los moteleros tomen en cuenta mis recomendaciones para tener un buen echadero.
El éxito de un motel esta en los detalles pequeños que hacen sentir segura a la gente que acude a coger.
Ahora que moteleo relativamente seguido, porque le he agarrado la gracia, he podido observar que los echaderos suelen ser sitios buenos, pero siempre será una desgracia si un motel no tiene ropa de cama buena. Agujerada ya no la pongan. Si resulta ser todo un experimento antropológico ver moteles que ni siquiera han cambiado las colchas desde los setenta.
Claro que según el costo es el tálamo, pero el primer punto a ensalzar seria la buena ropa de cama. Lavada y sin hoyos.
Incluso moteles de renombre y caros se pasan de lanza con la ropa de cama, que tiene a esta balaceada, por el enorme tráfico de cuerpos forniciando. Si el negocio va bien, entonces inviertan le en buenas sabanas, cobijas y almohadas.
Un elemento que hace sentir seguros a los cogientes de un motel, es un baño bueno y una ducha adecuada, sobre todo para los que trabajan después de echarse un brinco o para los infieles ash…Es importantísimo bañarse y también un buen jabón. Tacha horrible a aquellos que ponen un jabón genérico barato. Se ve muy mal, ni hace espuma y a lo mejor ni conviene tallarse con él después de tallar.
Sigan el clásico de todos los tiempos y pongan un Rosa Venus, el jabón motelero amado por generaciones y generaciones de cogelones de motel. A todos les encanta ya no por el olor sino por la nostalgia.
El Rosa Venus es una especie de elemento de seguridad: si ves uno en el baño de la habitación ya sabes que vas a salir bien olorosito y que si la libras no te cacharán. Los aromas siempre delatan. Al menos éste que si es bien oloroso, destantea al enemigo.
Otro elemento motelero que se debe de controlar de inmediato y tener al tiro, es la presencia de empleados en los pasillos en donde están los cuartos del amors.
Me ha tocado estar en moteles en donde afuera las camareras traen un chacoteo mayúsculo y están hable y hable…De pronto se callan para escuchar lo que las parejas hacen en los cuartos. Y si por algo se caracteriza nuestra raza, en especial la norestense, es que es bien gritona cuando se viene. Con los años yo he perdido mi natural expresividad, pero tampoco me quedo callada, entonces no quiero estar al pendiente de que la ñora que hace las camas esté monitoreando los fornicios.
En uno que fui hace poco nos enteramos de la actividad de las camareras, quienes no se iban del pasillo y se la pasaron platicando.
Esas cosas me desconcentran mucho.
Los que son las camareras morbosas, los guardias que te echan miraditas en el estacionamiento, la cajera de la recepción que te atiende feo…Todos esos elementos de personal deben controlarlos, señores moteleros, porque hasta en los más caros hay seres humanos imperfectos que no hacen de la experiencia motelera algo apacible.
Porque para eso vamos a los moteles querido público, para tirarnos a nuestro amasio en paz. Sólo un palo tranquilo. Y aunque suene feo, es la única manera que podemos describir a ese acto sexual que ejecutamos y por el cual hasta pagamos un sitio en donde besarnos sin prisa. O con poquita prisa si rentan el cuarto por las tres horas.
Todos los moteles deben tener condones. Uno al menos. Tres si son generosos y optimistas. Pero al menos esta oferta por parte de los moteles es la forma en que intervienen en la educación en la sexualidad de las personas, que es una materia urgente en este país. México está oficialmente retrasado en el cumplimiento de compromisos internacionales sobre educación sexual y ahora quiero ver con qué cara van a hablar sobre el aumento escandaloso de embarazos en adolescentes. Cuando un motel pone un condón en el cuarto está cuidando a sus clientes y haciendo un favor al sector salud, que tanto necesita repartir muchísimos más condones.
Un motel que se respete debe de tener un estacionamiento discreto, una entrada segura, una salida de emergencia visible y cuartos cómodos y restringir la circulación de personal en las zonas de echadero.
Sólo quiero recordarles que la experiencia de ir a un motel tiene como principal motivación el sexo. Es decir, la gente va a pagar y a veces bien, por tirarse a su amasios en paz y concordia con el mundo. Lo menos que pueden hacer es ayudarnos a pasarla bien rico.
Eso sí, la experiencia motelera es una de las actividades que deben realizar en pareja todas las veces que puedan, incluso si son parejas casadas, novios o que viven juntos. Es una oportunidad de ser un poco otras personas en un sitio distinto, y sin duda el fornicio motelero tiene otro perfume y ritmo.
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Agradecidísima a la gente que me fue a ver a la Feria del Libro de Monterrey, gracias por su cariño.

Blu: elia.martinez.rodarte@gmail.com

Crónicas moteleras otorgará las cinco estrellas del motel en cada cata.