Del dicho al lecho…(Cae en la tentación y deja el mame)

Mi postura ante evitar la tentación…

no

Caer en la tentación, amén

“La única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella. Si se resiete,el alma enferma, anhelando lo que ella misma se ha prohibido”,fueron las palabras del siempre acicalado Oscar Wilde,quien bajo ese peinado a la Farrah Fawcerr, maquinó verdades lapidarias sobre la jotería, el loco amor, el buen desamor, y descifró afanosamente los recovecos del corazón.

Lo que es alusivo a la tentación es vulgar, ordinario y cotidiano: una esposa sobres de otro. O la amiga que está esperando a que su comadre salga de casa, para bajarle al marido a lo Lucía Méndez.

El problema es el siguiente, querido público. Cuando a un@ ya se le ha puesto la idea de que se va a coger a alguien, es porque ya lo ha centrado. Cualquier erección mental atraviesa paredes y va a ensartarse directo al centro de la persona deseada.

Y ya enquistado el gérmen del deseo y de todos esos pensamientos atascados, un@ sólo va guiando el camino hacia la destrucción como si fuese Godzilla limpiándose los pies en el tapete antes de entrar a Tokio.

Las personas casadas o comprometidas en una relación “seria” que están bordeando el abismo de la tentación, por lo general son las que hacen más insensateces o que sólo se ponen de chivito en precipicio. Saben en dónde van a terminar. Escándala y divorcio.

Entonces aquell@s que caen en la tentación, creen que será suficiente con un faje para bajar la calentura, o unos besos, para no quedarse con las ganas. Ingenu@s, creen que van a volver dormir en paz.

Cuando la genitalia se enterca y ya nada más haciéndose de aguas, lo que sigue es que se pongan en horizontal. Así como en cucharita norestense (mirando hacia la pared).

Amigues querid@s: tengo que decirles que cuando se cae en la tentación, lo que se sella de inmediato es el sino fatídico. Y much@s dicen, pero fueron amasios y ahora están casados. Matrimoniarse después de haber sido quelites, será una monserga tortuosa. Ambos saben que vienen de un origen “irregular”.

Ni siquiera es una garantía de que eso suceda, pero la culpa pecaminosa es la que enfila al desfiladero. Nuestros romances del cotidiano tienen muchas etiquetas malignas y el “amasiato legalizado”, sigue siendo una ampolla en el tafanario.

¿Es factible no caer en la tentación? No. Yo no me fío de ninguna voluntad a toda prueba, empezando por la mía, sin embargo podemos evadir esa bala con cierto estoicismo.

Si eres una persona comprometida que gusta de estar en el deschongue genital, vas por tu propio riesgo: es decisión de cada quien. No podemos aconsejar a nadie que se ande aguantando la genitalia, porque cada quien se hace responsable.

Pero si eres de esas pobres almas que siempre están oscilando en la fidelidad y la infidelidad, y eso ya te causa culpas o problemas, los cuernos no son para ti…aún.

No caemos en la tentación o nos incomoda, porque desde nuestra genética judeocristiana, ya estamos transgrediendo lo primario, tal como hicieron Eva y Adán, los presuntos primeros pobladores de este rancho. Dice en el libro del Génesis 3:6:  “Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.” Cayeron en la tentación y fue la ruina. No es cualquiera cosa que te corra Dios del paraíso.

Buda, el iluminado, tuvo que conseguir su luz a través de su aguante, al resistirse a las tentaciones que un malvado le enviaba: morras cachondas, demonios furiosos y otras artimañas. No cedió a la tentación.

¿Merece algún premio no caer en la tentación? Para mí la parte aburrida de la conversación es cuando alguien dice: “y ya, nos despedimos y me vine solo a mi casa”…Siempre que me escriben personas que están a dos minutos de tirarse a alguien que ya tienen muy centrado, les pregunto: ¿qué haría su pareja si se enterara? Es como un rayo congelante directo a los huevos…o a los ovarios.

Nos vemos en las redes sociales.

Cayendo: elia.martinez.rodarte@gmail.com