El salvaje sexo de los insectos

jade_mantis_threat_pose_2_by_macrojunkie

Nadie le cree su carita de falsa dulzura a la mantis religiosa europea, quién se devora la cabeza de su macho durante el apareamiento, lo desmembra durante todo un día y lo deja como muñequito de Lego tras una mañana en un kínder. 

Cómo lo hacen los insectos

Los insectos conforman una inverosímil categoría del mundo animal, en la cual encontramos los fornicios más pragmáticos. Todos sus actos sexuales sirven para preservar la especie y deben de hacer mucho para poder transferir su esperma a una espermoteca.

Uno de los apareamientos legendarios y que una sueña hacerlo un día, es como el que ejecuta la mantis religiosa europea. En un video que recién vi, allá va el pobre macho a montársele a una hembra visiblemente gordezuela, que apretó como nunca antes visto en un video porno de mantis religiosas, y no dejó que el señor aquel le pusiera la semilla en los dentros, porque todo indicaba que otro ya le había dado vajilla con la mantis, que estaba más llena de malteada que una orgía de bukake, valga la redundancia.

El macho mantis persiste y va en pos de otra que le pone una friega en lucha estilo libre. Encima de la corola de una flor amarilla, la nueva hembra mantis es ensartada, nunca mejor dicho, por aquel que ya estaba nomás sobándole el trasero y con ganas de vaciarse. Mientras aquel pompea con alegría, la hembra se voltea con esa críptica mirada con la cual miras a alguien que te lo hace de perrito y ash…Le empieza a dar unos besitos en el cuello a su espermeitor y de ahí no para hasta comerle toda la cabeza (si). El cuerpo casi descabezado sigue dando caña, porque esta especie tiene un cerebro en la parte trasera para que se siga dando el puche. A mí sí me recuerda a alguien eso de que tiene el cerebro cerca del culo…

Después de coger y comer, la hembra se va llena de la semilla de su macho, a quien abandona disperso en piezas. También va plena de jugosos nutrientes para alimentar a las criaturas que se le vendrán luego de que se tragó la tatema de su inseminador.

Las mantis religiosas son necrofílicas, caníbales y sus hembras, bastante empoderadas. No hagan esto en casa damitas.

En el ensayo “La vida romántica de los insectos”, la autora Magdalena Cruz Rosales habla de los protocolos de cortejo que son: encontrar a la pareja, retenerla hasta que se afloje porque las hembras en su sabiduría, también saben escoger: no cualquier tontone les va a dar la sema. Eso es lo que nos distingue a las humanas de las animalas. Luego sigue el acto reproductivo y un comportamiento post copulatorio, que me suena a algo así como el cigarrito post coital.

Protocolos que en definitiva no son compatibles con apareamientos como el de la araña viuda negra: el macho con harto sigilo, debe meter envoltorios con su esperma a la arañona, que es mucho más grande, rabiosa y ponzoñosa que el pobre. Más le vale atinarle al conducto genital de su morra velozmente: de lo contrario se lo tragan todito y no en la forma en que a todos les gusta que se los traguen.

viuda-negra

El macho es la araña más pequeña y si ya le puso los sacos de semen y seda a su cortejada, ya la armó…Si no lo ha hecho, ya se fue al Valhalla de los arácnidos. Las viudas negras tienen la mecha muy corta cuando se trata de apareamiento.

Cruz Rosales menciona formas más elementales e incluso menos románticas, evitando un tedioso cortejo. Los colémbolos (las cochinillas, por ejemplo) y tisanuros (como los pececillos de plata que a veces encontramos en los libros que han estado guardados mucho tiempo) se reproducen dejando su esperma en un sitio, llega la hembra, se lo introduce en su tracto reproductivo y a “parir” bebés se ha dicho.

Las arañitas que nos encontramos en casa sea aparean y bailan ea ea ea agitando sus pedipalpos, esas tenacitas pequeñas que poseen, haciendo como besitos ash. El macho tamborea su panza como si supiera que los ritmos afroantillanos aflojan las caderas, pero sí se tarda un buen rato en que su gorda le preste. Un largo tramo.

Considerando la corta vida de los insectos en general, podremos comprender que la selectividad de las hembras debe ser puntual. La sobrevivencia de su especie y la fortaleza de la misma, dependerá de la buena semilla que escojan. Al macho más atrevido, fuerte, ponedor, pero ante todo, al más paciente y con mayor persistencia.

La vida sexual delos animales es práctica y exacta. Hasta en las posiciones de copular.

Nos vemos en las redes sociales y en www.ivaginaria.wordpress.com

 

Grillo: elia.martinez.rodarte@gmail.com