Kate y El Chapo: ad náuseam

Kate y la limerencia

Sorpresa y morbo ha causado el testimonio de Kate del Castillo sobre sus encuentros con el Chapo Joaquín Guzmán Loera. ¡Es como la crónica de un enamoramiento! En México hay muchos chapos, pero ninguno que haya hecho cimbrar el organismo de la actriz. Por eso El Chapo es a Kate.

Si entresacásemos de las líneas de ese texto lo que omite y lo que obvia nos daríamos cuenta de que en realidad el señor Guzmán Loera (Kate siempre lo llama Señor), puso a funcionar en ella ese intrincado mecanismo con el cual sentimos una excitación especial por alguien único, o que idealizamos como tal, más bien. Cada cual enciende sus relámpagos para sólo un@s poc@s a lo largo de la existencia. Para una mujer como Kate del Castillo, este encuentro determinará una etapa fundacional de su vida. A partir de este suceso no será la misma mujer.

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Y de una vez quedamos claros en algo: el argumento sobre la orientación y preferencia sexual de Kate del Castillo, me parece un elemento un tanto aberrante de esgrimir, como ha sucedido en la discusión de la cantina o en alguna red social. Esto no tiene que ver con la genitalia. Por eso estamos tan atrasad@s querido público, porque todo es genitalocentrismo. Qué aburrición.

Cuando un@ se “enamora”, también puede hacerlo sin entrometer los genitales. Todes nos hacemos l@s tontos, porque es mejor meter debajo del tapete nuestras debilidades, pero en el fondo, a veces podemos estar enculados con algún amig@ de nuestro propio sexo género. Porque estamos cómodos y libres de poder ser quienes somos a su lado.

Las mejores amigas que jamás se separan. Los compadres que pasan más tiempo con sus compas que con sus esposas. Los amigos gays que habitan uno en el otro. Lesbianas que llevan amistad con sus exes y ahora no hay bronca.

Pero el caso de Kate está basado en una emoción idealizada, lo cual es perfectamente normal. Ella, como el 5 por ciento de la población, lidia con un posible estado de limerencia o enamoramiento, el cual se evaporará sin duda. Esa cifra proviene de los reportes de Albert Wakin, experto en el tema de la limerencia en la Universidad del Sagrado Corazón sita en Connecticut.

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Su hipotálamo le produce emociones profundas que despliegan esas sustancias a las que somos adictos y que provocan enamoramiento, amor, romance y en este caso la adictiva limerencia. No la culpo. En este estado de limerente, las personas no son más que esclavas de una adicción bioquímica que el cuerpo descarga con furia. No tod@s nos gustan igual. Seríamos unos zombies.

Dice la escritora Virginia Woolf en “Una habitación propia”: “Durante todos estos siglos, las mujeres han sido espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar una silueta del hombre de tamaño doble del natural.” Este es uno de los pilares del enamoramiento: la admiración en base a un constructo idealizado.

Las palabras claves en el texto de Kate serían tales como: corazón (escrita 8 veces), presión (4), taquicardia (3), infarto (2), señor (4) y Sr. (2), amiga (7), amigo (8)…Al relacionar el lenguaje, las expresiones y la profusa abundancia de sensaciones descritas por la actriz, con los signos de la limerencia de la especialista Dorothy Tennov (quien acuñó el término de “limerencia” en el libro Love and Limerence: The Experience of Being in Love), Kate tiene los siguientes síntomas:

Idealiza las cualidades de la otra persona, sean negativas o positivas.

Experimenta nerviosismo y timidez hacia lo que siente el Chapo.

Aumenta la emoción eufórica cuando ve algún interés. (Cómo reacciona a los encuentros y a las llamadas)

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Fantasea para buscar el interés del individuo amado. (Le hace un itaKate con regalitos…)

Piensa en los encuentros con Guzmán Loera como algo idílico y organiza sus tiempos para cumplir con él.

Experimenta temblores, palpitaciones y reacciones físicas cuando estaba cerca del Chapo.

“¿Cuál era la verdad y cuál era ilusión?”, vuelvo aquí a citar el pragmatismo de la Woolf, una mujer empoderada, como lo es Kate también. Realmente no importa, porque es la verdad de ella. Eso es otra telenovela.

Nos vemos en las redes sociales y en http://www.ivaginaria.wordpress.com

 

Veritas lux mea: elia.martinez.rodarte@gmail.com