Abortadoras y otras lobas…

madre

Ha sido un partido difícil…Pero he decidido que en cuestiones del aborto y temas sobre interrupción del embarazo, usaré la estrategia del acorazado Potemkin como hacen los priistas en cada elección: se van derecho derrumbando paredes con la punta de su existencia obtusa.

En mi caso quizás el comportamiento sea obtuso: pero me niego a aceptar que ningún hombre o mujer decida sobre la gestación de otra mujer. Es la negación y anulación de la persona. La persona jurídica, la racional, la sanagustiniana…Todas las decisiones del cuerpo de una persona a menos que esté impedida para decidirlo, son propias y personales.

Cada mujer que decida su gestación, sus abortos y la cantidad de hij@s que quiera tener y cómo criarlos. Si es cierto, hay que lidiar con el inseminador, pero dadas las condiciones de este país machista y patriarcal, puede darse el feo caso de que tengas que desafanarlo. Perjudicando mucho a las criaturas, y en un caso muy común, a los padres responsables y verdaderos querientes que batallan para que las gorgónicas madres les dejen ver a sus hij@s.

No puedo ni quiero discutir mucho sobre las interrupciones del embarazo, porque no se encuentran ahora en un estatus en el cual nos deba preocupar el procedimiento de “sacar un bebé” de una señora, como dirían las agotadoras voces de la derecha mexicana, apoltronados sus culos cerca de las bolsas Michael Kors (clon).

El aborto en este país no sirve ya ni como extinguidor.

El problema a erradicar a toda costa es impedir que más bebés lleguen a ese horno, de adolescentas y niñas. De ninguna forma, ni siquiera aunque estén casadas. No es sano un parto a los 16 años. Ahora imaginen a los nueve o diez…

Impedir. Hasta los verbos se han vuelto violentos. Es un asunto cansino este el de cuidar los hoyos, las mentes, las mentes ajenas, las que criamos, las que tutoteamos, las que nos guían, es un país en donde es bastante cansado ser mujer en cualquiera de los estatus -de intelectual a jodida – , porque en el fondo, hasta el feminista más indulgente dirá en algún momento: ah cómo chinga ésta vieja, ora qué trae…

No es un ataque a los buenos señores feministas bugas o gays que con o sin indulgencia nos testerean, sino que entiendo perfectamente el alambicamiento de nuestra cultura machín arraigada. Lo digo sin un lamento. El constructo cultural de dominación de lo masculino es la lava solidificada de nuestro pensamiento y hasta allá hay que cavar…