#PrimaveraVioleta para #PrimaveraViolenta

violeta

La queja ante un sistema patriarcal y machista es el lugar común más gastado de los últimos cincuenta años. Antes no había queja, sólo resignación, y quizás digo cincuenta años tratando de redondear y anotar los saldos de la liberación femenina, con toda esa contaminación del aire con el plástico quemado de los brassieres, las marchas de las abuelas de las de free the nipples y el boquete de la bomba en la pared que dejaron para que todas pasásemos y pudiéramos estudiar una carrera y ejercer la putería a nuestras anchas, a las diosas gracias…amén de los demás beneficios como el acceso al aborto y al control natal. Por supuesto que es una enorme bendición saber que una puede resolver sus problemas gracias a los logros del feminismo. Yo  lo sé y la mayoría de las mujeres alrededor de mí también. Al menos quienes toman sus alternativas. Las mujeres que no quieren o desean saber sus opciones, también cuentan con esas ventajas del feminismo y que están al alcance de tod@s…Sin embargo un gran porcentaje de mujeres no cuenta con una idea clara de lo que el feminismo es.

El problema es que seguimos sujetas a una idea de que no debemos putear tanto y de que todos nos pasa por “abrir las patas”, expresión que me repito y escribo para ya definitivamente perderle ese horror: la gente la dice por ignorante y lamento decirlo, por primitiva y coital.

Todas esas formas de tratar a una mujer como objeto y posesión, cuerpo y coño, sirvienta y puta, son parte de la violencia de género que se respira en México.