Zoofilia, porno y derechos de los animales…

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Zoofilia: guácala

Nunca voy a entender a la zoofilia porque amo a los animales. Cuando mi gatita Nigga, que en paz descanse, me lamía los dedos de los pies, me sentía culpable porque sí estaba chido. Entonces la privaba de su dotación de pie salado a la pobre.

Circula una enorme cantidad de material pornozoofílico en las redes, que para la banda morboseante está chido, pero la verdad es que a mí me da una poca de guácala. Abundan súper estrellas del porno, amateurs, e idiots vari@s que se cogen a los pobres animalitos: l@s unas con ponys, otr@s con perros de todos los tamaños, con toros y burros, caballos, cerdos, gatos, serpientes…

Esta práctica sexual, cada quien sus hoyos y sus relinches, pero me parece antihigiénica, peligrosa, descabellada y por desgracia, una violación a los derechos de los animales, quienes solamente siguen sus instintos o entrenamientos previos.

Hace algunos años se estrenó un documental que se llama “Zoo” (está en youtube) dirigido por Robinson Devor, en el cual un grupo de amig@s cuenta sus experiencias zoofílicas.

Narrada de una forma muy elegante y contundente, el director nos muestra un tema escandaloso contado muy claro: un grupo de personas zoofílicas se reunía en un rancho cercano a Seattle a compartir sus gustos y experiencias. Se forniciaban a los animales y grababan sus sesiones. Se conocían a través de internet y tra ese medio compartían su parafilia y la practicaban.

Pero el momento álgido de la producción es cuando Kenneth Pinyan, mejor conocido como Mr. Hands en el mundo pornozoofílico murió de peritonitis. Por andar de pasiva y golosa con un caballo, el equino le reventó el culo, literalmente: no le paró de sangrar el orto. Por muy ancha y tragona que se sienta un@, siempre hay límites. Y más con los caballos que desenfundan un falo del alto de un niño de cuatro años.

Como es de esperarse, Pinyan fue masacrado por los medios de comunicación en 2005, todavía que le había puesto una friega el semental hasta que lo mató. Era un hombre de 45 años, casado, con hijos y en un empleo muy normal.

¿La zoofilia pertenece a cierto grupo de gente o pueblo o cultura?

Esta es una parafilia que incide en cualquier persona. Se deben de tener muchos arrestos para echarse a un pastor alemán o a un caballo, o a una serpiente o cualquier ser de la madre tierra que pueda convivir con la genitalia humana.

Pero la zoofilia es una práctica sexual muy antigua, y el único registro científico sobre ese punto, fue en el Informe Kinsey en los años cincuenta, cuando el padre de la sexología moderna, Alfred Kinsey, reportaba en Estados Unidos, que 40 por ciento de los hombres que vivían en un ámbito rural, se cogían a los animalitos. El porcentaje se incrementaba con hombres solteros, quienes al parecen no les bastaba hacerse la paja, sino que necesitaban la asistencia de su ganado. Kinsey también reveló que 17 por ciento de los sujetos rurales investigados, se habían iniciado en la sexualidad con animales de granja.

Lo más impresionante es que esa parafilia del gusto y deseo sexual por los animales, no está catalogada como una enfermedad psiquiátrica por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Incluso existe una división entre zoofílicos o bestialistas. Es decir, los primeros sí mantienen una relación más “romántica” con su animal preferido, mientras los bestialistas sí arremeten con bestialismo a sus bestias…

Son muy comunes las historias de los solitarios pastores que se fornician a alguna de sus chivas o cabras, o aquel barbárico que se coge e inutiliza a la gallinita, y otros muchos casos de ganado al servicio de las parafilias humanas.

Quizás la pornografía con animales pueda considerarse maltrato, debido al sometimiento de los animalitos y su emputecimiento, y hay que reconocer a la zoofilia como práctica de alto riesgo para la salud y por la posibilidad de contagio de alguna enfermedad. En particular porque en la pornografía zoofílica se comparten indiscriminadamente, fluidos animales y humanos. Amén de los posibles ataques como mordeduras, patadas o rasguños provenientes de las pobres bestias folladas y sometidas.

Nos vemos en las redes sociales y en mi página www.ivaginaria.wordpress.com

 

De perrito…:elia.martinez.rodarte@gmail.com