Pucha potens

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Diana J. Sierra en su presentación de Pucha potens en Monterrey.

El poder del coño

Es un meado, es un pez, es un chorro…Más bien es la eyaculación de las mujeres que siempre aparece en forma de lluvia asustando a l@s presentes, cuando desconocemos nuestros súper poderes eyaculatorios.

Hoy en la noche regiomontana presento el libro “Pucha Potens” de la activista y pornoterrorista Diana J. Sierra, y nuestro acuoso tema central versará sobre el poder de mojarnos.

Diana nos dice en “Pucha Potens” que las mujeres poseemos una próstata como los hombres, que nos ha dotado de la gracia de poder expandirnos en aguas.

Este goce, según la autora, ha sido mutilado tra los siglos apartándonos de la opción del placer natural con el cual nuestro cuerpo ha sido obsequiado.

Diana es una de esas personas que procede con las manos y con la mente, con su experiencia e ideología, a la comprensión de lo que un coño quiere: recomienda que, para encontrar la zona sabrosa de donde manarán las aguas, hagas lo siguiente: cuando estés en la calentura precisa y entrada en lumbre, siéntate en cuclillas con la espalda pegada a la pared, y con los dedos de la mano que más te guste, los introduces en el canal vaginal presionando hacia el pubis: la cosita que se mueve ahí, ésa mera es la próstata femenina.

Los métodos de Diana siempre resultan controvertidos, en especial porque en sus talleres ella misma colabora con las participantes para encontrarles la próstata; es decir: mete mano, encuentra el sitio a trabajar y las hace mojarse, en rituales en los que creo, la estimulación grupal y la excitación comunitaria son parte del aprendizaje.

El valor de “Pucha Potens” radica en su enseñanza para reconocer el territorio de nuestro placer. Muchas veces el arribo al orgasmo primario y a la eyaculación fundacional son accidentes.  Conquistar los sitios que nos cimbran, que nos provocan mojar la cama, con nuestra mano o la genitalia ajena, o con lo que nos haga felices, son maneras entrañables de amar a nuestro cuerpo.

Quizás lo mejor del feminismo de las últimas décadas, es que nos ha ayudado valorar a nuestra genitalia femenina. Por los misterios que devela la vagina y sus dentros, con todas sus funciones hasta hace poco tiempo desconocidas, porque el clímax femenino en todas su acepciones siempre fue la elefanta blanca de la sexualidad.

Las religiones cristianas y el machismo le han puesto un corcho a la vagina, impidiéndole el placer, pero ahora y por fortuna, estamos cerca de información y técnica para poder hacer que las glándulas de Skene, que son las emisoras eyaculantes, realicen el trabajo para el que fueron creadas.

Incluso Alexander Skene y Ernst Gräfenberg (el descubridor de las glándulas eyaculatorias y el que halló el Punto G, respectivamente) reconocen la existencia de un órgano que funciona y trepida mientras la mujer se viene, siendo esta emanación de líquidos, una conclusión del clímax y debido a su intensidad, quizás una forma de remontar la fase refractaria y proyectar otra venida de nuestros jugos.

Las vaginas originalmente son súper poderosas, porque son elásticas y expansivas con quien o lo que se les mete, soba, frota, lame o acaricia. Por ello es urgente que reinventemos nuestra forma de venirnos, y enseñarle a quien manipule nuestra coña, a ponerle con alegría.

No hay de otra que practicar.

Los mitos sobre la eyaculación femenina, “Pucha Potens”, se caen uno a uno, como el de la posibilidad de orinarse mientras una eyacula: una puerta se abre para un chorro y otra para la orina: pero cuando una suelta aguas cree que se mea…

Tampoco son lo mismo el orgasmo y la eyaculación, ya que en nuestra sofisticada genitalia poseemos órganos que generan el uno y la otra, es decir, el clítoris que nos electrocuta con sus 8 mil terminaciones nerviosas y la próstata que estimula el chorro de las glándulas de Skene.

Y quizás no mito, pero sí un escándalo sexista, es la reafirmación sobre la ignorancia (¿o indiferencia?) acerca de muchos sitios fundamentales en el cuerpo de la mujer, de los cuales se han ignorado sus funciones en pos de la cachondería.

Nos vemos a las ocho en el Bar 7 Culturas, Aramberri antes de Zaragoza.

 

Que me mojo: elia.martinez.rodarte@gmail.com

elia

su mera madre…