Sin bragash

El viejo truco (Vol. 69)

marylin

Uno de los más gastados y viejos trucos de las señoras heterosexuales, transgénero, travestis y quien se atreva a llevar una falda, es ponerse el vestidito matón y debajo van a pelo: sin calzones.

La libertad del aire en pleno chocho nada más para provocar al pobre incaut@.

La beneficiaria de este frescor bajo la falda en tiempos calientes como se viven en el verano mexicano, más aún en el desierto norteño, orea la melena de abajo, porque arde.

Es tan importante no usar calzones a veces porque es un mensaje directo para la persona de nuestros intereses, de que debe de desenfundar de inmediato y proceder.

Creo que llegar sin calzones representa una de esas obviedades de un mensaje, en el ejercicio de la actividad sexual, cosa que no te enseña la tonta pornografía, que más bien está poblada de señoras operadas con calzones bien sexosos según ellas…Si una se concentra en hacerle saber al amasi@ que no trae calzones es que sí quiere coger.

La piel desnuda es la mejor lencería, y la verdad querida pública, si no poseen unos calzones y brassieres matones, y más bien están balaceados los que están en uso, mejor a pelo morras. La ropa no siempre cumple la función de seducir.

Igualmente los caballeros. Evítennos ese momento horrible de ver sus ropas interiores en girones, guácala. Preferible bajar un pantalón y que nos salte un pene a la cara bien duro, que bajar el pantalón y ver un calzón roto o con el resorte lleno de holanes. Horror.

La ausencia de calzones debe ser un acto inesperado: una llega y se franelea, y espera a que el depositario de la sorpresa llegue por sí mismo con su manita santa hacia la frontera que divide la nalga derecha de la izquerda.

marylien

Y por la reacción hacia semejante hallazgo vale la pena todo ese momento raro que una pasa caminando con el coño al aire.

La que se quiera poner guapa y atrevida, no puede salir sin preparación hacia su pareja o amasio sin ciertas advertencias, si es que quiere prescindir de las brag-ash.

La depilación total de la zona de la vulva no va con la ausencia de calzones, porque la tela de los mismos evita el roce de la piel, en especial cuando está recién despelucada.

Puede irritarse un poco, y en vez de llegar con toda la genitalia suave y esponjosa, se verá enrojecida y quizás inoperante.

Las personas que quieren prescindir de las bragas, deben hacerlo cuando lleven falda o vestido, y ya van por su cuenta respecto al largo y cuánto van a dejar que se aparezca la genitalia. Cruzar y descruzar las piernas, así como subir y bajar de un coche, o escaleras, son cuestiones a considerar.

No es recomendable prescindir de los calzones cuando se usarán pantalones porque pueden irritar la zona vulvar, en especial los de mezclilla, que a veces se entierran en medio del coño. Lo irritan e incomodan.

Levantarse la falda y sólo sentarse para un coito, es una de esas prácticas sexuales que se pierde en los anales del tiempo, si consideramos que la ropa interior no era como una posesión de todas las clases sociales. Las calzoneras y protecciones para la pudenda se fueron desarrollando en la medida que las piernas, nalgas y coños de las mujeres iban acotumbrándose a otras ropas.

Andar sin calzones en los días de la regla, es impensable, a menos que quieran dejar un rastro apestoso para que alguien las encuentre.

La práctica del descalzonamiento es también un acto sexual en sí, si avisamos de antemano que andaremos oreado la genitalia bajo nuestras faldas. Nadie se resiste a ese anuncio. Es un juego de fantasía que tod@s disfrutamos.

Y lo mejor de este arreglo bajo las faldas es el acceso fácil al placer que nosotros esperamos obtener tras andar a pelo.

Ya sin calzones y si eres demasiado coital o te encanta la digitación o lengueteo de tu coña, el aireamiento te será placentero y una práctica de las preferidad para erotizarse y jugar al dedeo.

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¿Funcionará el pito de Mancera?: elia.martinez.rodarte@gmail.com