Pasión por las celebridades

La persona que se excita y cachondea sólo con celebridades, crea una fantasía sexual y recrea actividades eróticas y sexosas con l@s sujetos de su deseo. Ergo, hemos sido celebsexuales pasivos o activos, porque siempre habrá una súper estrella que nos excite.

 

Celebsexual…

Esta semana la he tenido hasta el tope de adolescent@s. Como también doy talleres de educación en la sexualidad integral para criaturas de todas las edades, ahora hube de atender a una población de púberes bastante producidos, y lo mejor de convivir con los mal llamados “aborrescentes” es que una aprende de cosas…

En uno de los cursos, al final, después de haber hablado de pulsiones sexuales, métodos anticonceptivos, diversidad y otros temas, se me acerca una criaturela de primer año de secu y me dice: “maestra, es que creo que yo soy celebsexual…”

Cuando por fin me explicó que era mega fan de un artista adolescentoide famoso (del que no revelaré su nombre, porque si paleteo, en su secu sabrán de quién se trata), entendí que se trataba de una parafilia muy común, por la cual muches hemos transitado, porque no me van a decir que no se han cachondeado alguna vez con una celebridad, artista, modelo, deportista.

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Ser celebsexual es la manifestación de una parafilia, y recordemos que ésta es una pulsión, atracción y excitación sexual que nos provoca una persona célebre de cualquier ámbito. Y aunque todes hemos mojado las bragas por alguien de la farándula, la política o de cualquier ámbito, sí suele ser una de esas parafilias en las que l@s adolescentes vuelcan sus fantasías.

Entonces recordé cuando yo todavía usaba calcetitas y era fan de Menudo. En aquellos días, el degenerado de Edgardo Díaz, manager de Menudo, tuvo la magnífica idea (retorcida y perversa también) de poner a bailar a Ricky, Xavier, René, Miguel y Johnny con unas mallas que mostraban paquetones de miedo, con los cuales se les veía un pene generoso en posición casi de firmes.

La definición de celebsexual es prácticamente la de aquella sensación que experimentábamos las lepas de aquella época viéndole las genitalias cuasi erectas a los menudos, quienes debían que ponerse un relleno para que se les viera nutrido el bulto. Con ello no quiero decir que la tenían chiquita, ni que me constara, pero sí ayudaba a crear la ilusión de la genitalidad chonchona.

La persona que se excita y cachondea sólo con celebridades, crea una fantasía sexual y recrea actividades eróticas y sexosas con l@s sujetos de su deseo. Ergo, hemos sido celebsexuales pasivos o activos, porque siempre habrá una súper estrella que nos excite.

El problema es que esta celebridad sea la única fuente de nuestro deseo sexual, porque entonces habrá mucha frustración y enojo por no poder manosear la piel anhelada. Pero de que muches no se han quedado con las ganas de franelear, es un hecho.

Tengo un amigo gay que persiguió a Cristian Castro hasta el cansancio, por ferias, palenques y conciertos masivos y un día logró colarse a su camerino y “robarle un beso”, como el mismo contó a aquell@s que le mirábamos como a un paciente psiquiátrico. Mi compadre asegura que fue el beso más hermoso que ha dado en su vida. Ahora falta saber qué opina el güerito Cristian…

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Esta parafilia de ser celebsexual, llevada al extremo, se puede convertir en una de esas situaciones horribles en las cuales el fan enloquece y ejecuta acciones idióticas que le pueden orillar, inclusive, al crimen. Uno de los seguidores de mente retorcida más famosos, fue John Warnock Hinckley Jr quien admiraba a la actriz Jodie Foster. Este señor no encontró otra forma más impresionante de apantallar a la artista que dispararle al entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, quien fue tiroteado en plena calle por Hinckley, quien casi lo mata. A eso sí le podemos llamar fan que da miedo…

Esto de desear a celebridades también saca a flote nuestras preferencias y orientaciones sexuales ocultas. Hace poco veía el futbol con un amigo buga (heterosexual) y estaba francamente excitado con Cristiano Ronaldo, de quien decía que si lo tuviese cerca a lo mejor si le daba un canco…o dejaba que se lo dieran. Y cuando le pregunté: ¿y qué tal si Cristiano Ronaldo te dijera que quiere forniciar contigo, bato? Y qué me contesta: “le diría que sí, que luego vemos”. En teoría tenemos a un celebsexual gay y en la práctica, a un compadre heteroflexible.

 

Rico Pepé (mmm): elia.martinez.rodarte@gmail.com