Piero y su afán por llenar hoyos…

Los hoyos de Aretino

Esos que dicen que los tiempos pasados eran de gente recatada, deben darse un clavado en la poesía erótica de las eras antiguas: todos los versos, desde las obras hindúes de mucho antes de Cristo, pasando por los poetas árabes, griegos, latinos, cada cultura tenía muy en claro lo mucho que les encantaba tener fornicio.

Entonces en cada pueblo se enaltecía al coito, a la metida de pene en un hoyo, el que fuera. Piero de Aretino, un poeta del renacimiento, habla en su escritura sobre ocupar los orificios corporales, fuesen los que éstos fuesen, porque la final urgencia de una ñonga es meterla. Digamos que de esto se trataba la gran mayoría de sus poemas: meterla y meterla hasta que se desvirongara el orificio.

A continuación les pondré un trozo del poema IX de Sonetos Lujuriosos, de Piero de Aretino: “Tienes la polla en el coño y el culo me ves,/ y yo veo cómo está tu culo,/…/y en el culo te haré tantas cositas,/ con los dedos, la polla y con la lengua/…”, en donde se refleja uno de los lugares comunes del poeta: no hay momento en que no se deba de realizar un intercambio de hoyos, sólo porque en muchas ocasiones, al abrir uno, el otro también quiere.

Me encanta Piero de Aretino porque es de esos poetas que al menos en su obra, podemos definirlos como entusiastas y atascados, lo cual nos revela que este maestro hizo su escritura también pompeando y sacándole mucha punta a su lapicillo.

Pero antes que se nos caliente el parche, es necesario que sepan querido público, que el deporte extremo de alternar hoyos a lo Aretino, es decir, meterla en la vagina y luego en el culo y visceversa, equivale a realizar una de las prácticas sexuales más antihigiénicas y de alto riesgo en cuanto a la transmisión de infecciones de tipo sexual así como VIH sida.

Cuando se penetre una vagina y de pronto se les antoja realizar una metida por el culo, deberán necesariamente quitarse ese condón y ponerse otro para la zona anal y quizás usar mucho lubricante. Si de pronto se cansan de pompear por el culo y quieren meterla a la vagina, se requiere que cambien de condón. Recuerden que la genitalia femenina es sensible a las infecciones, entonces es un sinsentido meterle un falo que ha estado en una zona en donde hay excrementos que pueden trasladarse con el pene. No es sanitario.

Aretino no estaba consciente o le valía, que del culo al coño pasaran todas las infecciones, sino que además algunas de sus damas eran unas calenturosas que nada más estaban esperando quién se las ensartara y cito: “-Fóllame y haz conmigo lo que quieras, /en coño o culo no me importa/ donde hagas tú lo que hacer debas./…”, del poema VIII del mismo libro, que más bien debiese llamar “Amor a la vuelta charra”, porque en toda la obra la exaltación a ponerle por ambos hoyos es una constante, que aunque suene emocionante o cachonda, sólo hay que pensar en ello como un acto que debemos ejecitar teniendo todas las precauciones. Limpiar el culo, la genitalia, no alternar hoyos indiscriminadamente y hacer de la experiencia sexual algo que no se antihigénico y sucio. Recuerden que cuando hablamos de meter algo en el culo, el tema de las execrencias podría estar relacionado, porque cualquier actividad cerca, alrededor o dentro del ano, puede estimular el esfínter y provocar la aparición de una caca.

Pero Aretino, viejo usuario adepto a ambos bujeros, se hace uey en el poema VII, con la taimada actitud de “ay perdón me equivoqué de hoyo…”, y la dejan ir por atrás o simplemente la ponen a modo: “¿Dónde la mete usted?,…/delante o detrás?, quiero saberlo/ pues quizás placer no le daría/ si al culo me la meto por descuido/”.

Mi preferido es el poema VI, porque habla de una sensación que quizás hayan experimentado al coger y que es insuperable: cuando somos y sentimos como una genitalia gigante frotándonos con otra igual y nos sabroseamos enteros como si nos tragáramos: “déjate recorrer entero el coño,/ pene yo seré,/ tú serás coño./”  Lean buena poesía.

 

Bienjorni: elia.martinez.rodarte@gmail.com