Tijeritas y otras lesbianadas…

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Kamasutra lesbos

Al Kamasutra lo han emputecido de todas las maneras posibles. Los textos sagrados del erotismo hindú han prestado su nombre a todas las encomiendas sexuales, porque hay Kamasutras para cualquier cosa. Esto quiere decir que a la babosada que se nos ocurra, podemos ponerle el Kamasutra de los besos, del amor, de las posiciones, de cómo bajarse a mamar y así de cualquier tema relacionado a la satisfacción erótica y sexual.

Estaba viendo el Kamasutra lesbos ilustrado, uno de esos manuales que interpretan el texto hindú a su manera y que además le ponen monitos para que sea más práctico.

Primero debemos estar claros en una cosa: ningún libro con el nombre de Kamasutra, ni siquiera los productos eróticos Kamasutra, ni cualquier cosas que se llamé así, le va a enseñar a nadie a coger, a hacer una buena felación o cunnilingus, o tendrá una satisfacción garantizada en el erotismo y su vida sexual.

Escrito por Vatsiaiana, un autor indio cuya fecha de nacimiento y muerte son imprecisas (dicen que vivió entre los siglos primero y sexto de la era cristiana), escribió el Kamasutra como una forma de indicarle a los mortales cómo proceder respecto a sus sensaciones y sentimientos, así como controlar sus pasiones y temperamentos. En sí era como un libro de autoconocimiento y de templanza para el espíritu. Vatsiaiana era un hombre que estaba educado en la contemplación y meditación, entonces cada uno de los 36 capítulos de este libro del erotismo, seguramente fue pensado durante las largas horas de abstinencia sexual que se aventaba el autor, porque era un firme creyente del control de sí mismo.

Sin embargo, siglos después de que el más famoso de los textos antiguos sobre el sexo fuese creado, existen interpretaciones del Kamasutra, que no son propiamente el Kamasutra, sino el préstamo de un nombre célebre sobre el sexo, para escribir otros libros sobre fornicio.

Este Kamasutra lesbos, debiese llamarse Manual para forniciar de la lesbiana moderna, porque en realidad lo que muestra en su contenido, son posiciones para mamar, para dedear, para aplicar falos o arneses, hacer la tijerita y eso sí, tips útiles para comprender el cuerpo de la mujer.

No podemos llamarlo un Kamasutra, porque la intención de este libro hindú expone propósitos muy específicos sobre el sexo, el erotismo y la sexualidad. Incluso hay secciones dedicadas a la búsqueda de una esposa buena y sobre las cortesanas,

Pero lo suyito de este libro, es la información sobre cómo manejar un cuerpo femenino y descubrirlo, y sacarle provecho a las zonas erógenas femeninas. Por ejemplo, en un párrafo dedicado al cunnilingus, dice que cuando se aplique la mamada en la zona vulvar, se debe aprovechar el momento para abrir la boca frente a esta zona y hacer como “si se traga a la vagina”. De hecho, querido público, ya tenemos una genitalia femenina siendo comida, pero abrir la boca en sensación de acaparamiento puede ser excitante, según dice el libro.

Ilustra también sobre la unión de las genitalias femeninas, ya sea en una tijerita o en una monta de una mujer encima de otra, para frotarse y estimularse haciendo junta de bocas de abajo, girando, pompeando, montando o acariciando nada más. En varias posiciones y giros.

Pero quizás la parte más tonta de este libro, es que le llaman vagina hasta la zona de la vulva, es decir, a ésta última ni la nombran y es justo la puerta de entrada de las chupadas, dedos, dildos y cualquier accesorio que use una lesbiana para complacer a otra. Además otra de las más grandes equivocaciones en el mundo gay y lesbiano, es dividir a su universo en personas activas y pasivas. En el Kamasutra lesbos enfatizan mucho en la pasiva y la activa, lo cual limita muchísimo el ejercicio de la sexualidad, porque lo acota a pocas opciones. Una es la que pone y a otra a la que le ponen. Uno la mete y el otro se deja penetrar. ¿Que ya nadie confía en hacer vueltas charras nada más para variar? Hay que dejar que los cuerpos hagan y se hagan, y mientras tanto, explorar cada una de las sabrosuras que nos ofrece un acto sexual.

Tijereteando: elia.martinez.rodarte@gmail.com