El sexo será sólo ficción…

igual

¿Hacia dónde va el sexo?

La conclusión y predicción para el futuro es una sola: habrá menos actividad sexual. Lo procedente en este caso, es celebrar la buena suerte que hemos tenido por años de intensa frotación de nuestros genitales. El sexo irá a menos porque serán incontrolables las infecciones de transmisión sexual; porque pese a la protección estaremos a merced de enfermedades nuevas y quizás más sofisticadas; porque será muy complicado ser reproductivo o no será rentable gestar y criar hij@s…Sólo nombrar las razones, y escenarios, se nos bajan todas las erecciones mentales.

En las naciones empinadas y sometidas como la nuestra, quizás la actividad sexual continúe silvestre como es, porque en las comunidades más vulnerables o pobres, la ignorancia sobre educación sexual y reproductividad, es parte del fornicio. Cogemos, aunque no sepamos porqué, parece ser el lema. Además ¿qué otras alegrías se pueden experimentar en este sitio tan violento y paupérrimo? Sin embargo en países del primer mundo, la cosa va de bajada.

El periódico The Independent publicó una pieza sobre la gran cantidad de personas “vírgenes” en Japón, de edades diversas, pero todas con la idea en común de que el fornicio es poco atractivo. Por vírgenes asumimos a quienes no han unido sus genitales en un coito o penetración, e incluimos al culo en esta transacción. Esas tontuelas que cuidan su virginidad anal para atesorar la vaginal, se engañan y de paso, cultivan unas innecesarias hemorroides.

En Japón asimismo existen muchas personas no casadas, no liadas en ningún tipo de relación romántica y además “vírgenes”. Cada cinco años el Instituto Nacional de Población e Investigación de Seguridad Social para los Japoneses, informa sobre la temperatura sexual y reproductiva de su gente, y determinó que a este paso deberán animar a la reproducción con incentivos fiscales y aumentar los índices de fertilidad nacionales para 2025. The Independent analiza en dicha pieza la opción de la soledad, de rechazo a la vida en pareja y la reproductividad, fenómenos que van en ascenso en Japón.

Existen otras naciones en las cuales también está disminuyendo la actividad sexual, en casi todas las edades adultas, pero llama la atención que las generaciones de millenials, las criaturas nacidas en este siglo, tampoco son muy entusiastas del fornicio, y quizás su idea del mismo se encuentre demasiado producida: poseen excesiva información de la sexualidad y de la pornografía, pero entender y tomar decisiones sobre el cuerpo y el sexo, es otra cosa. Su posibilidad de conecte se multiplica gracias a las tecnología y las comunicaciones, actividad que pueden realizar en solitario, sin salir de casa y hasta darse el lujo de sólo satisfacer sus pulsiones sexuales con un compañer@ de puñeta virtual, lo cual es sano, cómodo y sin la vieja práctica de intercambiar fluidos…

Existen varias novelas del género de ciencia ficción distópica (en el que le va peor a la humanidad, por lo general) que tratan el sexo, el placer y la reproductividad en el futuro que no viviremos (afortunadamente…), y desde hace muchos años la predicción de un fornicio escaso, ascéptico y sin contacto, es la constante. En “Handsmaid tale” (El cuento de la criada) de Margaret Atwood, el embarazo es una experiencia controlada y la mujer es sólo un par de ovarios. El sexo no era placer democrático. En “1984” de George Orwell, el Gran Hermano controlaba las actividades de los seres humanos bajo ministerios estrictos y represivos. El fornicio no era opcional y era controlado. Y últimamente la película “Equals” (Iguales) escrita por Nathan Parker, nos describe una sociedad en la que la gente no se toca y tampoco experimenta coitos, ni sentimientos, ni sensaciones, entonces el meollo de ese filme es la experiencia extraordinaria de dos que empiezan a sentir pulsiones extrañas e incorrectas para su mundo sin erotismo.

La educación integral en la sexualidad nos instruye para gozar, tomar buenas decisiones sobre la actividad sexual y hasta para sanar nuestro “corazón” cuando alguien le embarre un pastel en la cara. Eso determinará asimismo nuestras decisiones sobre el sexo en el futuro. Nos consuela que al menos nos queda mucho tiempo para franelear, hasta que nos enmiquen las genitalias para siempre.

Nos vemos en http://www.ivaginaria.wordpress.com

 

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