la vulva nuestra de cada día…

vulv

Pura labia

A quién guste de los genitales femeninos en toda su esplendora estará de acuerdo que ninguna de ellas se parece a la otra. Quién haya visto en vivo más de dos vulvas en su existencia y que haya oteado-olido-comido-o-lamido una, sabe que son las otras huellas de identidad de una mujer.

Enloquecería ahora si me pusiese a hablar de las ablaciones femeninas en países hórridos que mutilan los labios mayores, menores y el clítoris a las mujeres. Hemos conversado de eso antes, pero ahora sólo quiero comprender el lado intrincado pero hermoso de la vulva, que está bien rica. Todavía me lamento todo ese tiempo que perdí cuando me hacía la apretada y no dejaba que alguien se bajase. Quizás no le hallaban el modo, yo tampoco era de las que se ponían en posición compás a que me auscultaran la vagina, entonces un día alguien se bajó y lo logró. Ni me acuerdo cómo fue. Ha de haber parecido a la misma sensación que experimentó Aldous Huxley cuando tomó LSD al mismo tiempo que se suicidaba con la amante compasión de su esposa al lado. Pero como él se murió ya no pudo contar eso, y como yo me viajé en ese tránsito, dije de aquí soy. Pero hay que considerar también que esta lenguaobra no es un don de muchas personas, entonces no queda más que la amorosa paciencia de enseñar y guiar o buscarse otro mamador.

Si alguien le pregunta a un niño (no de esos mensos que le dicen pipí o cosita a la verga), ¿qué tienes ahí abajo? El contestará que un pene. Si a una niña le preguntan lo mismo y contesta vulva, será algo marciano.

Porque nadie nos enseña a querer a nuestra vulva, labios y las partes visibles que flanquean a la vagina. Mucho menos al clítoris. Para empezar algunas no se la quieren ver porque les da pudor, vergüenza o creen que es algo impúdico. Yo le sacaría una foto al rostro de cada morra que se espejea la genitalia, sólo para demostrar que así de única como es cada labia y sus compañeras, es la expresión y emoción diferente en cada una. Porque algunas todavía no saben lo que traen enmedio de las piernas, y sí es importante conocerlo.

Los labios son los que me parecen más increíbles, porque al ver pornografía nos enteramos de la hórrida noción del coño depilado. Me encanta que les encante, pero debe haber pelos. Sólo por amor a la coña que debe estar protegida por algunos vellos que impidan contaminación e infecciones. Estamos expuestas y abiertas y somos carne vulnerable en la vulva.

Eso sí: si van a animarse a ver a aquélla, córtense un poco el pelo matudo antes de asustarse ante el afro. Sólo una despuntada para observar las formas de los labios, como si trajeran un machete tra una pequeña selva, qué lindo. Existen labios de formas diversas, y de nombres mamilas como los labios pudendos y ninfas, ash, así como de colores y texturas diversas. Existen medidas que la anatomía otorga, pero el uso y la fricción, la vulva sin penetraciones, la que sólo usa juguetes, dedos o dildos, incidirán en la forma y tamaño de los labios menores y mayores. Ellos resguardan al clítoris, quizás el órgano neurálgicamente más sensible de los seres humanos, en una superficie tan breve. Genera dolor y placer asegún se le toque. Dice el poeta Carlos Drummond de Andrade: “Al toquetear el delicioso clítoris, ya todo se transforma, en un relámpago”.

Al mirar no juzguen: cada vulva es cómo es, y si no hay anormalidades en su color o en la textura de la piel, gocen de lo que nunca se ve. La vulva ha sido invisible, la nuestra de cada día simplemente es una desconocida para muchas. Al tiempo que aprendan a interpretar las sensaciones, lo que le gusta, cómo siente depilada o sin depilar, si es una zona sensible previa a la penetración, muchas tendrán una manipulación del poder de sus orgasmos. A tenerlos, si es que no ha habido o a producir unos de esos con los que una se desmaya.

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Pulposos: elia.martinez.rodarte@gmail.com