Hombre divorciado: ¿ora qué sigue?

tonto

Carta a mis amigos divorciados

Ya he llegado a ese punto (cuando me había prometido nunca decir: “he llegado a ese punto”): mi último amigo que pensé que jamás se iba a divorciar, se divorció.

Siempre me tiraba la aburridora cuando yo tronaba con alguien. De esos que siempre se enamoran de tus novios y luego andan llorando por ellos cuando una recicla.

Pero detrás de ese tipo divorciado, el último mohicano del matrimonio santo, hay una lista de tristes hombres, otros muy alegres, algunos perdidos y otros de más allá, liberados y felices, como animales devueltos a su hábitat natural. Por muchos de ellos siento un genuino cariño, en especial por la gran lealtad que han tenido para conmigo en los momentos en los que a  mí vez, yo la he esparcido, y porque la mayoría de ellos han tenido la cortesía de no agarrarme las nalgas o de no propasarse cuando están borrachos, como sucede en estos ámbitos endogámicos en donde nos movemos.

Estoy segura de que, alguien de mi querido público, debe lidiar con un amigo divorciado, separado, tronado, y abandonado en la banqueta porque, por lo general, cuando los hombres son botados, aunque sepan que algo anda mal, no piensan que pueden ser echados de su nido.

Si algo me ha enseñado la cercanía con estos hombres santos (algunos) es que existen mujeres malas de dos tipos: la una es la que ha empollado durante venenosos años un odio explosivo que ahora detona o la que se entera que le pusieron el cuerno y ha empollado durante venenosas horas el celular de su marido…Ambas entidades son letales y esperemos que por el bien de la especie, los hombres muten y aprendan a ser infieles como las diosas mandan. Ahora sólo cometen idioteces y desbarran en el ridículo, lo que me hace volver a mis queridos compadres quienes inician una vida en otra vida: ya se van a divorciar, se divorciaron y ¿qué sigue?

El primer ajuste para el señor divorciado es el del dinero: acuerdos legales, una administración conjunta en cuanto a la manutención, educación y crianza; entonces habrá que acostumbrarse a dar para una casa y ponerle a la otra a donde se irán a vivir. Doble renta, doble despensa, doble, doble condón para no procrear más criaturas, porque después de divorciados salen con harta ponzoña.

Yo sí les he enfatizado en que fornicien mucho, a mis amigos en proceso de separación y divorcio, en especial a los que han estado casados más de cinco años, pobres criaturas. Todo lo que puedan y alcancen a realizar sin la necesidad de aplicarse algún vasodilatador para conseguir mejores erecciones. Bien protegidos. Si sus erecciones son de buena calidad, utilícenlas para ser coitales, que es básicamente la obsesión mayor de los hombres heterosexuales. Es momento también en que empiecen a explorar otras formas de erotismo, más allá del pene.

Hagan realidad todas esas fantasías de antaño, cuando decían que eran lengueteadores y dedeadores letales: es el momento de demostrarlo y perfeccionarlo. No pretendo decir que sean entes en menoscabo, pero sí en una clara tendencia hacia el desgaste rápido, debido al estrés y la angustia que naturalmente causa una separación y divorcio.

No es necesario decirle a muchos padres de mi generación, que sus hij@s son prioridad, porque salieron buenos para la crianza, hasta eso. Si en algo veo igualdad en estos mis tiempos, es en el sufrimiento de padres y madres por el bienestar de sus hij@s. La maternidad y la paternidad es un estado de culpa perenne.

Y por las criaturas, por las cuales una hace desfiguros y comete crímenes menores, es necesario tratar de amistar con la madre de l@s hijos. Es como un canto de sobrevivencia. Pero antes de que la señora ponga las garras en el contrato, negociar con el contador y el abogado, no está de más. No queremos que nuestros buenos amigos divorciados terminen manteniendo a los nuevos novios o que se queden sin ver a sus hij@s por cualquier ocurrencia de la ahora ex señora.

Creo que esta carta va dirgida hacia un sector breve, pero real y honesto: los hombres divorciados que deben de encontrar un camino y una nueva identidad de sí mismos.

 

Solitos: elia.martinez.rodarte@gmail.com

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